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Nachos

Qué razón tiene quien ha redactado la presentación del HEMC. Hacer comida con restos y que te salga mejor que el plato original. Menuda envidia.

Siempre que hablo de esto me acuerdo de mi amiga Á. Á tiene una familia larga. A juzgar por lo que explica son una familia de garbanceros. Su marido le hace el amor los días que hay cocido. Sus hijos vienen con sus parejas el finde que hay cocido. Pero los cachondos no se comen el cocido. Todo son excusas: no joder, que venimos de tomar el vermú y nos hemos puesto ciegos!…el marido: mira estoy un poco pesado de estómago, casi que me voy a dejar los garbanzos…etc, etc.

Á, que no es ninguna giloria, de unos años –muchos- a esta parte se coscó de la movida y desde entonces cada finde que le apete ver a sus hijos o hacérselo con su marido prepara cocido; pero hace dos cocidos porque en realidad lo que más le gusta a su familia son los garbanzos fritos y la única forma de que coman uno es garantizarles que va a haber más para llevarse o para comérselo al día siguiente. La situación lleva así años, la pobre Á está desquiciada, ja, ja, ja, ja! aunque yo sé que lo que está es encantada.

Mi caso es diferente porque mi chaval no es muy amante de las legumbres pero sí de cualquier mierda fabricada con maíz transgénico. He de reconocer que soy un juguete en sus manos y con lo bon vivant que me salió me toca hacer frecuentes incursiones en terrenos inexplorados de mi cocina ja, ja, ja, ja! para darle gustito al man. Creo que  tengo las mismas sensaciones que Á :)

En este caso presento al HEMC unos nachos de maíz.

La realidad del caso es que los nachos son un truqui que se usa para aprovechar las tortillas que sobran. El otro día hice unas para quesadillas y también hice un poco de trampa: hice de más para que me quedaran y me luciera el post. Ustedes me perdonarán ;)

Según se dice, los nachos fueron un recurso de un tal Ignacio al que, en la época de la construcción de los ferrocarriles se le presentaron unas señoras norteamericanas a comer a destiempo. Como el buen señor no tenía otra cosa que las tortillas que le habían sobrado de la comida, no se le ocurrió nada mejor que cortar las tortillas, pasarlas por el horno y servirlas con queso fundido y jalapeños en escabeche. No sé si, como Á, pudo sacar algo más en claro de las gringas.

Poco más. Agarras algunas tortillas de maíz que te hayan sobrado de otra cosa y las cortas en seis ¿alguna vez te has preguntado por qué los nachos son triangulares?

Las pones en una bandeja y al horno muy caliente –en este caso también de reciclaje porque acababa de sacar un pan y el horno estaba en un momento de pm- unos cuatro minutos. Dos advertencias.

Las tortillas se mantienen blanquitas obstinadamente pero, como el jabón de potasa, cambian de estado en un pispás y se queman sin que te des cuenta. Cuatro minutos son suficientes, si los nachos están un poco blandos se van a terminar de hacer sobre la bandeja fuera del horno.

Y 2) si te apete puedes darles una pasada con un flis-flis –antes de meterlos al horno- de agua y espolvorearlos de sal para que queden más sabrositos. Tú verás cómo tienes la tensión.

Espero que os gusten. Abrazos.

Ps.: los nachos en realidad son totopos….aunque eso es otra vaina de la que hablaremos otro día y además también se pueden hacer frítos…a mí no me gustan en demasía porque chupan mucho aceite, vosotras mismas :)