Archivo de la etiqueta: tapas

Dátiles rellenos de almendra y envueltos en jamón

Siempre es un placer participar en un contest como el HEMC. Últimamente quise hacerlo pero me fue imposible debido a la deriva sexista que estaba tomando la temática del certamen.

Qué decir de un evento denominado: Recetas para llevar bikini este verano, supongo que podríamos ponerlo al mismo nivel de: Soberano es cosa de hombres ¿no? y además con la sorprendente participación de amigas mías que me consta que no son de ese palo.

E incluso La cocina de mamá y por qué no la de mis papás o mejor la cocina de mi mamá y de mi papá ;) Aquí no pude participar porque tampoco tengo así un plato de mi vieja, acrisolado en el recuerdo… quizá la tortilla de patata o una sopa de tomate, pero poca cosa más… y sin embargo es un concepto que también condena el futuro de mi hijo…. dentro de unos años, cuando la temática del HEMC comience a dar la vuelta, tampoco él podrá presentaros –a vuestras hijas porque esto parece ser una cosa de mujeres ja, ja, ja- un plato en condiciones: désolé! dirá, pero en mi kel cocinaba mi papi.

En fin que no sé… me parece que tenía que decirlo, sobre todo porque muchas veces los barros de mañana son de esos lodos, aunque hoy no parezcan más que minucias :)

Y aquí va lo mío de los pinchos para fiestas: dátiles rellenos de almendras y envueltos en jamón… ahí es nada hermanas!!

Esto, como todo lo mío, está copiado. En este caso de una cafetería que hay en mi pueblo que se llama Mallorca. Para constancia en el acta he de decir que esto va mejor rebozado en harina de como me ha quedado a mí… me es un problema recurrente, no doy con ello. En general los rebozados –como muchas otras cosas- se me dan bastante mal pero no desespero, terminaré dando con ello. Y para que también conste, los guarros de Mallorca lo hacen con beicon y en mi caso es jamón ibérico y del bueno ¿que es una lástima? lo dirás tú querida… igualito es Dios que la BP!!

Bien pues nada me voy a dar un poco de prisa porque casi que voy con la sirena final del plazo.

Mira los dátiles vienen de Arabia Saudí. Me los regaló un tío que trabaja en la embajada de aquellos en Madrid y que lleva el maletero del coche lleno de comida embasada envasada -carajo!! me podíais haber avisado- de excedentes de la UE para ayuda a los pobres. Atención un proyecto que gestiona la Cruz Roja y que está certificado por AENOR pero la comida, al final, termina donde termina y cuando el excedente es aceite de oliva… en fin que no me quiero poner de más mala leche.

No son los dátiles a los que estamos habituados aquí. Los como relativamente a menudo frescos importados de Israel y secos –tipo higos secos- pues de cualquier parte de por allí: Siria y Líbano me suenan como los más frecuentes de los que comemos en casa. Estos saudíes son más quebradizos –muy ricos por cierto- y  difíciles de rellenar y cerrar pero bueno: el mundo es de los audaces :))

Se abren, se les saca el hueso que se cambia por una almendra, se cierran, se envuelven con una loncha de jamón, se rebozan en harina –lo hice con harina de maíz porque pensé que se me iba a dar mejor pero como diría Felipe González: la misma mierda- y se fríen en aceite caliente.

En la foto con unas frambuesas de mi  frambueso invasivo… parecen moras, como los dátiles, pero son ricas y ácidas frambuesas de mi huerto.

Beso.

Anuncios

Mejillones en escabeche

Mañana tenemos gente a cenar en casa. Las cenas en casa me parecen un coñazo, las comidas también, pero me son más soportables, menos las que empiezan a las dos de la tarde de un día y terminan a las cuatro de la mañana del siguiente. No sé cómo me lo monto pero siempre me toca organizar a mí las timbas; todavía cuando es comida, sin extended time, te da tiempo a recoger y acostarte con la casa más o menos, pero en las cenas… mamá!!

Antes, cuando teníamos edades fiesteras más razonables, porque ahora nos encontramos casi todos o despidiéndonos de la cuarentena o en decidido camino hacia el centro de la cincuentena y algunos –si es que ello es posible- incluso más, el paisaje después de la batalla era razonable: colillas, tarjetas de visita con forma de ele, latas, vasos vacíos –alguno roto y escondido junto con alguien dormido- las inevitables pavitas, en fin: guateque.

Ahora, todo hay que decirlo, la gente aparca mejores coches y se va a dormir a su casa, cuando baja o sube el vecino a decir que piensa llamar a la policía se ahorra la llamada –mire, pase y se lo dice usted directamente al comisario que es aquel gordo del fondo y los menús hay que negociarlos con semanas de antelación porque al que no le viene mal una cosa, tiene prohibida la otra.

Verdaderamente casi no hay nada por el suelo, salvo las patosidades habituales y quizá algún papel de aluminio pero de antiácido, casi nadie fuma –aunque yo tengo muchas posibilidades de cagarla, veremos- y el wc de tíos está mucho más mojado que antaño porque los caños tienen otro funcionamiento que no acabamos de dominar, lo cual parece razonable teniendo en cuenta que sólo estamos al comienzo del drama, creo que después es mucho peor.

En definitiva, mis amigos están más calvos y mis amigas más guapas :) No sé qué pensará mi hijo de todo esto, espero que no me pregunte para qué es el desfibrilador  que siempre tengo a mano cuando la edad total de los reunidos supera los quinientos, ja, ja, ja, ja!!!

Bah!! todo este rollo para decir que a mí me toca poner la casa, el pan, bla, bla y algunos aperitivos, entre otros estos maravillosos: mejillones en escabeche.

Antes los hacía mucho, me parece que incluso llegué a postear la receta… no me acuerdo y ahora llevaba, pues a lo mejor un año o más sin hacerlos. Salen riquísimos le hacen la competencia a los de lata sin ningún problema.

La receta habitual era: mejillones cocidos al vapor, ajos, laurel, pimienta negra en grano, pimentón picante, aceite, vinagre y sal. Ahora como los comensales son un poco mayores pues he sustituido el pimentón picante y eliminado la pimienta -que aunque en las fotos se ve, es de teatro- no sea que le vaya a provocar un cólico a alguien.

Pues nada, se fríen los ajos y el laurel en aceite de oliva con cuidado de que no se queme el laurel; sacas la sartén del fuego y le pones una cucharada de pimentón, vueltas, vueltas, vueltas. Se añaden los mejillones cocidos y se fríen –tapados porque salpican muchísimo- no mucho. Les pones un poco de sal y un buen chorro de vinagre y los dejas cociendo un rato: como diez minutos. Enfriar y a comer, aunque están mejor al día siguiente.

Los puedes guardar en la nevera tipo quince días –no creo que te duren tanto- sin problemas y también los puedes esterilizar y hacer una conserva con todas las de la ley aunque hoy no te puedo explicar cómo porque voy mal de tiempo.

Bss.

Doncs moltes gràcies benvolguda martpunt, aquest és el teu primer butlletí de subscriptora. Un petonet

Gâteau au poivron moulu…

… o, como todo el mundo sabe, torta de pimiento molío o torta de pimentón a secas. A veces no le metemos valor añadido a las recetas porque no queremos.

Se la copié a Laura –la muchacha es mucho menos rimbombante que yo- que, alucina vecina, era el bocata que se tomaba en el cole de cani. Con esos almuerzos no me extraña que sólo quiera ser español el que no tenga otra cosa mejor que hacer, todavía un gâteau pero claro una torta de pimentón para menores. Seguro que hay una directiva europea que prohíbe condimentos en los colegios :)

Bueno la cosa es que, aparte de hacerme bastante gracia lo de almorzar con pimentón –vaya con los murcianos, aunque no exclusivo porque a un amiguete mío su vieja le ponía bocadillos con lo que había sobrado de las lentejas- tenía ganas de hacer una masa gramada con tanto aceite –sale casi un hojaldre- y comérmela con sardinas.

Lo malo de estos platos que no has probado antes es que sigues la receta a pies juntillas y te comes lo que sale tan ricamente, después viene un murciano y se tira por los suelos de la risa… a las paellas francesas me remito.

A mí me salió un hojaldre fino, crujiente y riquísimo. En las fotos que he visto me da la sensación de que es más migoso ¿?

Por lo demás no tiene ninguna complicación. Se prepara una masa con harina de trigo corriente y aproximadamente la misma cantidad de aceite+agua –mitad y mitad- se amasa con un poco de sal y pimentón y se extiende muy fina –no sé si eso es así pero me gusta más- sobre una llanda –que es como le dicen en Valencia y en Murcia a la llauna ;) yo estrenaba lata así que, por si las moscas, le puse un papel por debajo.

Se pulveriza con aceite y se espolvorea con pimentón y sal. Al horno suave –175º C- una media hora.

Parece ser que esto se come con sardinas que se ponen por encima antes de entrar al horno. Poco me gustan las conservas recocinadas; le puse unas sardinillas en aceite y almuerzo de lujo.

Gracias por la idea Laura, tía! un beso.

Pastel de carrillada

Tengo un tío en América primo en Suiza ;) que se llama Estèbe. El tipo hace una recetas espectaculares –a mí me gustan mucho- que le copio siempre que tengo ocasión. Es una lástima que coma tanta carne –vino, bebo yo más ;) porque si no casi que comería, en exclusiva, las recetas que cocina el man. Tiene un francés barriobajero e irreverente, como mi castellano, así que si estás interesada lo mejor es que te armes de valor porque hay zonas oscuras, de texto intraducible.

Otra de las cosas por las que noto que somos primos es en la afición que tenemos por las carrilleras o carrilladas o galtes o joues o  cheeks o casquería fina.

La carrillada es una pieza de carne finísima, melosa a más no poder y –attention! híper barata. En Madrid se encuentran fácil de cerdo y de ternera aunque también las venden de cordero.

Una de las cosas por las que tenemos suerte de que haya tanta gente foránea aquí –que le meten al mondongo que es un gusto- es porque se ha renovado el negocio de la casquería y se pueden encontrar cosas que no comía desde hace, puff, ni se sabe… tengo recuerdos –de súper cani– de las noches de verano en Tetuán –el barrio- paseando a oscuras de la mano o en brazos de mi madre y del olor a la fritura de abats de un kiosco que había en Marqués de Viana abajo… en medio de la calle ¡! después leí –en el cole- algún apunte de Azorín –pudiera ser de las calles de Jaén- que me evocó mucho aquel recuerdo de calor y olor a fritanga.

Sé que soy un coñazo, pero ya que hoy voy por la vía digresiva no quiero dejar pasar esta oportunidad para hacer una pregunta; una vez pedí kéfir y uno de los veinte –una- que leían el blog fue y me lo consiguió –gracias de nuevo- así que voy a probar suerte –difícil, porque en esta temporada mi target está compuesto fundamentalmente por mudos/as ja, ja, ja, ja!!

Resulta que mi padre –lamentablemente- se murió este verano. Concretamente la mañana de San Fermín por lo que supongo que, con el lío del traslado, tanatorio y esas gaitas, se perdió el primer encierro –quiero pensar que en el sitio donde haya ido habrá tele y vería los siguientes ¿?

En fin, que el paisano llevaba años con una cuita –con apuesta de por medio- sobre que la calle del Marqués de Viana, en 1936, se llamaba calle de Blasco Ibáñez. En aquella época cambiaron muchos nombres de calles. Alfonso XII se llamaba –creo- Reforma agraria; estos días he oído que la Gran Vía –o parte de ella- se llamaba avenida de Rusia ¿? y Princesa era, precisamente, Blasco Ibáñez. El problema es que hasta finales de los años cuarenta del XX, Tetuán –como Carabanchel o Canillas- no era Madrid… formaba parte de otro municipio: Chamartín de la Rosa

Tuvo, mi viejo, la mala suerte, cosas de la edad, de que cuando fue a buscar testigos –supongo que amiguetes suyos de la niñez- se habían muerto.

Tanto me dio la barrila con el asunto que me puse –encantado- a echarle una mano. Di muchos trompos por ahí, que no detallo por no haceros el cuento más largo todavía, sin ningún resultado cierto. El viejo se murió y yo me quedé con las ganas.

Quizá alguno de los mudos/as que pasáis por aquí trabajáis en el Plano de la Ciudad y me podéis dar una mano ¿? Aunque sólo sea por ir al que le tenía apostado el café a mi padre y cobrárselo o pagárselo, según el caso.

Recompensaría el favor con generosidad. Por ejemplo con un bonito lote de jabones, conservas y un magnífico pan de escanda de a kilo ¿alguna pista? :))

Bien, pues terminado el excurso, decía que primo y yo le metemos con asiduidad a les galtes. Él a las de cerdo –es un guarro ;) y yo –mucho más refinado- a las de ternera; mucho menos de lo que quisiera porque mi orquito es poco aficionado a las salsas y a mí me gustan mucho las carrilladas guisadas –lamentablemente- con Oporto, en fin tengo que educarle mejor.

Cuando vi el post del bueno de Jerome –se escribe así, o así: Jérôme ¿? se me abrieron los ojos sobre cómo meter a mi hijo en cintura de la comidita fina y me dispuse a fusilarle al primo rico este maravilloso: pastel de carrillada con setas ;)

Lleva, en lo principal: ochocientos gramos de carne de carrillada de ternera limpia, cincuenta de ceps secos, una zanahoria grande y vino fino de manzanilla :(

En la receta original se usa vino amarillo de Jura. Ese vino es una mierda que se beben los franceses y asimilados y que tiene un sabor que sólo un borracho descerebrado consideraría próximo a nuestros finos. Lo único salvable del mejunje es la botella en la que viene que se llama clavelín –o clavelin, como prefieras- que tiene un poco más de medio litro –sesenta y dos cl- y que procede del resultado de criar seis años el vino en una barrica. En seis años un litro de vino se transforma en poco más de medio… que además está oxidado y fatal… lo de los franceses y el vino es la vergüenza de Europa.

Así que tú usas manzanilla.

Pues agarras y cueces la carne con la zanahoria, vino, sal, media cebolla, un poco de laurel, pimienta negra y el agua de haber remojado las setas durante una hora, por ejemplo.

Yo las cocí unos cuarenta y cinco minutos en olla rápida a fuego muy lento. Cuando abrí la olla los trozos de carne se deshacían con mirarlos. Difícil no comérselos sobre la marcha.

Se sacan los trozos de carne a un bol, se dejan templar y se deshilachan. Es tan tierna que lo podrás hacer simplemente con un tenedor.

Mientras tanto has 1) frito, muy lentamente, las setas en una sartén, con sal y un poco de aceite de oliva –sólo faltaba hacerlas con mantequilla como dice mi primo- y 2) puesto a remojar una hoja de gelatina neutra.

Agarras el caldo y lo cuelas. Desechas todos los entretenimientos menos la zanahoria que cortas en cuadraditos sin espachurrarla mucho.

Picas un poco de perejil y cebollino, que si tuvieras la suerte de tenerlos frescos en la terraza, como yo ;) verías lo que es bueno el aroma que formas en la cocina.

Forras un molde con plastikiki. Mezclas caldo templado con hoja de gelatina remojada y, por otro lado: carne, setas, zanahoria y yerbas. Después, si tienes claro que no es demasiado caldo, lo mezclas todo.

Montas la terrina como Dios te dé a entender, la cierras con el plástico del faldón y la metes a la nevera hasta que se te ponga dura :) tal cual, no te rías.

La desmoldas y te la puedes comer como un fiambre: mi caso, o más tipo paté si lo haces con carne de cerdo o si no usas gelatina extra. Si te digo la verdad la próxima vez que las haga las haré sin la hoja de gelatina.

El otro día puse el pastel en una comida con más peña y fue un éxito de público y crítica. Tan es así que dos coleguis –M y P, no los mismos de la hª de los caramelos de foie– me han encargado dos pastelicos para la celebración de su quincuagésimo cumple. Mis primeros ingresos netos –espero que no crean que se los voy a regalar- de esto de los blogs ja, ja, ja!! supongo que me sentiré como la mariBea –que te quiero mucho- haciendo galletas para las comuniones :))

Bss

Nachos

Qué razón tiene quien ha redactado la presentación del HEMC. Hacer comida con restos y que te salga mejor que el plato original. Menuda envidia.

Siempre que hablo de esto me acuerdo de mi amiga Á. Á tiene una familia larga. A juzgar por lo que explica son una familia de garbanceros. Su marido le hace el amor los días que hay cocido. Sus hijos vienen con sus parejas el finde que hay cocido. Pero los cachondos no se comen el cocido. Todo son excusas: no joder, que venimos de tomar el vermú y nos hemos puesto ciegos!…el marido: mira estoy un poco pesado de estómago, casi que me voy a dejar los garbanzos…etc, etc.

Á, que no es ninguna giloria, de unos años –muchos- a esta parte se coscó de la movida y desde entonces cada finde que le apete ver a sus hijos o hacérselo con su marido prepara cocido; pero hace dos cocidos porque en realidad lo que más le gusta a su familia son los garbanzos fritos y la única forma de que coman uno es garantizarles que va a haber más para llevarse o para comérselo al día siguiente. La situación lleva así años, la pobre Á está desquiciada, ja, ja, ja, ja! aunque yo sé que lo que está es encantada.

Mi caso es diferente porque mi chaval no es muy amante de las legumbres pero sí de cualquier mierda fabricada con maíz transgénico. He de reconocer que soy un juguete en sus manos y con lo bon vivant que me salió me toca hacer frecuentes incursiones en terrenos inexplorados de mi cocina ja, ja, ja, ja! para darle gustito al man. Creo que  tengo las mismas sensaciones que Á :)

En este caso presento al HEMC unos nachos de maíz.

La realidad del caso es que los nachos son un truqui que se usa para aprovechar las tortillas que sobran. El otro día hice unas para quesadillas y también hice un poco de trampa: hice de más para que me quedaran y me luciera el post. Ustedes me perdonarán ;)

Según se dice, los nachos fueron un recurso de un tal Ignacio al que, en la época de la construcción de los ferrocarriles se le presentaron unas señoras norteamericanas a comer a destiempo. Como el buen señor no tenía otra cosa que las tortillas que le habían sobrado de la comida, no se le ocurrió nada mejor que cortar las tortillas, pasarlas por el horno y servirlas con queso fundido y jalapeños en escabeche. No sé si, como Á, pudo sacar algo más en claro de las gringas.

Poco más. Agarras algunas tortillas de maíz que te hayan sobrado de otra cosa y las cortas en seis ¿alguna vez te has preguntado por qué los nachos son triangulares?

Las pones en una bandeja y al horno muy caliente –en este caso también de reciclaje porque acababa de sacar un pan y el horno estaba en un momento de pm- unos cuatro minutos. Dos advertencias.

Las tortillas se mantienen blanquitas obstinadamente pero, como el jabón de potasa, cambian de estado en un pispás y se queman sin que te des cuenta. Cuatro minutos son suficientes, si los nachos están un poco blandos se van a terminar de hacer sobre la bandeja fuera del horno.

Y 2) si te apete puedes darles una pasada con un flis-flis –antes de meterlos al horno- de agua y espolvorearlos de sal para que queden más sabrositos. Tú verás cómo tienes la tensión.

Espero que os gusten. Abrazos.

Ps.: los nachos en realidad son totopos….aunque eso es otra vaina de la que hablaremos otro día y además también se pueden hacer frítos…a mí no me gustan en demasía porque chupan mucho aceite, vosotras mismas :)

Huevitos

Podrían ser daños colaterales por el uso de jabones industriales, pero se trata de huevos de codorniz encurtidos o en escabeche. De poco frecuentes a frecuentes, en el fondo de la nevera, porque a mi hijo le hacen gracia, desconozco si por similaridad ;) por el gracejo de la cáscara, por el sabor ¿? o, vete tú a saber.

El caso es que de vez en cuando me pilla con la guardia baja y me los encuentro dentro del carro cuando voy a pagar. Me da pena devolverlos –casi por problemas de traumas infantiles- pero suelen terminar olvidados en el estante alto del frigidaire después de que se coma cuatro o cinco –a mí me producen un poco de asco. Les doy salida así.

Siempre que los tengo delante me viene a la memoria una anécdota en un resto de Panamá, tipo autoservicio. Me suena haberla contado antes aquí. Soy peor que el abuelo Cebolleta.

Allí es frecuente verlos en tarros, en los sitios de comidas. Se suelen pedir como guarnición o como aperitivo. Nunca los he probado –me dan asco- y no sé si están hechos como estos. Para el caso del negro y el chino, la culisa y el español, es lo mismo.

Pues resulta que hacíamos cola en el mostrador de un autoservicio de comidas –ambiente muy gringo- y delante de mí había un señor que hacía grandes gestos de sordomudo al camacocinero que estaba sirviendo los segundos que pedía la gente. El tipo le ponía tanta vehemencia que se le salían guturales y gruñidos del esfuerzo que estaba haciendo para hacerse entender. Parecía otra cosa.

El camacocinero le miraba con cara de gilipollas pero, mal que bien, le iba dando lo que quería. Son esos típicos cinco minutos que se te hacen eternos en una cola. Te compadeces del sordo y tampoco envidias al chino que a lo mejor llevaba treinta días en Panamá y no había aprendido a hablar español –désolé allí le dicen español al cuento- o treinta meses y no le salía de los huevos; nunca mejor dicho.

La cosa parecía que iba adelante cuando les llegó el turno a los huevos de codorniz. El sordo le hacía gestos con los dedos al otro, pero era una situación parecida a cuando en Francia pides dos cervezas haciendo un gesto con los dedos, y el camarero va y te trae tres ¡! parece claro no?? dos dedos, dos cervezas…… pero el camata entiende tres.

A la chica, detrás de mí, los cinco minutos se le hicieron todavía más eternos; extendió el brazo y le dio en la espalda al sordo mientras le decía que tirara palante. Joder qué falta de consideración. Me giré y le dije: oiga, haga el favor, que es sordomudo …… se vuelve el sordo, me da en la espalda, me mira y me dice: oiga que el sordo es el chino –allí no se recatan nada con los orientales- puf! tierra trágame!! desgüeve generalizado en el gringobar. Moraleja: no te metas en ninguna conversación entre un sordo y un chino.

Bueno, pues eso: huevos de codorniz encurtidos o en escabeche.

Docena y media de huevitos, cuarto litro de vinagre de sidra, dos cucharadas de azúcar, canela, clavo, pimienta en grano, sal y media guindilla –carajo! se me olvidó :( ay! pues no… sí que estaba la guindilla.

Se cuecen y se pelan los huevos. Se cuece el vinagre con todo lo demás y se vierte, hirviendo, en un tarro limpio donde previamente has puesto los huevos, en fin, para los gustos, los colores. Un mes al fresco antes de consumirlos.

Esta noche tengo cena de soltero. Me los voy a comer con unos erizos. Los primeros de la temporada. El otro día leí que en 2010 –la temporada empieza en febrero- habrá sobrepesca de erizos porque les han desaparecido –de unos años a esta parte- los depredadores naturales, no sé si me motiva el tema.

Erizos al natural: cocidos al vapor cinco minutos. Listo!!

Me papeé el conjunto con un par de trozos de pan de centeno sueco. Pan de centeno sueco: vas a IKEA y te lo compras ;) se me ocurren más sitios, pero el de IKEA está mejor, ja, ja, ja, ja!!

Bss

actualización con el post: los erizos era una basurilla, vacíos y en cualquier caso el encurtido del huevito se papeó –como era de esperar-  el sabor a mar de lo poquito de erizo que había dentro de la cáscara.

Los aperitivos de mi hijo

Los hijos hacen, dicen, piensan lo que piensan, dicen, hacen los viejos. O, al menos, eso se dice.

En mi caso la máxima se cumple casi al cien por cien. No estoy excesivamente nada contento de eso. Supongo que, como todos nosotros yo, el orquito adolece de gregarismo. Pero tampoco soy capaz ni de sembrarle la duda, ni de explicarle las cosas de manera diferente a como yo las veo –al fin y al cabo esa es mi seguridad- y muchas veces le noto como un caricato de mí mismo lo que, aunque sea un privilegio del führer, me motiva poco; ya lo decía antes.

Si me hubiera fijado objetivos –cosa que no he hecho, ni pienso hacer, en ningún ámbito de su vida- en cuanto al grado de acuerdo entre lo que opina mi chaval –nueve, para diez, años- sobre los aspectos opinables a su nivel y mis opiniones, los hubiera cumplido lamentablemente, a facha fecha de hoy, casi en su totalidad.

Estaba fallando un poco en los asuntos de la cocina. Vaya por delante que éste, como otros niños, te avergüenza si sale, solo o acompañado, a comer fuera. Pero es en otro sentido.

Si los filetes que se come en casa de sus amigos están muy hechos dice que no le gustan nada. Si le dan un frankfurt pregunta si tiene carne de pavo, sólo adereza con salsa de soja, come pescado con raspas, el kétchup le parece una basura y los yogures los prefiere endulzados con sirope y con una cucharada de sésamo tostado. Únicamente comparto con él la preferencia por la carne de vacuno cruda y el horror por el pavo en las salchichas.

Hasta la mamá de la niña que le cuida, se queja de que L, de un tiempo a esta parte, quiere el yogur igual que J-cito. Es un orco de gustos gastronómicos que, aunque propios y sin ser la gran vaina, resultan un poco estrambóticos para sus alturas, moral y física. Al fin y al cabo son nueve –para diez- años.

Tampoco había conseguido interesarle por meter las manos en la masa y preparar la comida para él o para otros. Sé –me congratulo de ello- que presume de buena mesa con sus amigos porque alguno me pregunta en el cole si es verdad que cocinamos tal o cual cosa –no quiero pensar en las mierdas que esos niños papean en sus casas, pero como el target de este blog es gente ligada, de una u otra forma, a la cocina me permito poner esta duda como afirmación: no hace falta pensarlo, sé las mierdas que se comen- pero, por el asunto cocina, el orquito pasa como un turista.

Este finde largo me sorprendió por varios motivos. Aparcó su asco por la carne de pavo ;) Pensó con anticipación lo que le apetecía comer –se le puede ocurrir, perfectísimamente, querer cenar boquerones fritos una noche de febrero, en un pueblo de la llanura manchega- lo dijo y, más difícil todavía!!! se metió en la cocina y, salvo el fuego, lo hizo. Yo: fli-pan-do!!

Pues bien: pinchos de salchichas con miel y sésamo. La receta es del ClanTV o similar.

Se pinchan mini salchichas en una brocheta cani, se pasan por la sartén y se pintan con miel –le pareció más conveniente la de azahar pero colgué el teléfono mientras le gestionaba una plaza de aprendiz en el bulli cuando me preguntó que qué era el azahar ;) Las rebozó en semillas de sésamo para que –en sus palabras- no parezca que estamos copiando la receta ja, ja, ja, ja!!! –tierna ignorancia- y me invitó a probarlas.

Bueno, por algo se empieza ja, ja, ja!!