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Berenjenas de Almagro encurtidas

Dicen que la de Almagro no es una berenjena cualquiera, vamos que no es la misma que nos comemos habitualmente ¿? es de la variedad depressum más cani y con menos color que las habituales.

La verdad es que nunca les había prestado atención y últimamente las veo por los mercaditos de fin de semana, frescas –naturalmente- porque de bote… en fin!

No las he comido guisadas, no sé siquiera si se comen fuera de las conservas… ni idea!! pero encurtidas me gustan mucho; el otro día las vi y no pude resistirme: para después de las vacaciones.

La receta no es muy misteriosa. Se limpian bien las berenjenas –básicamente cortar rabitos y desbarbarlas un poco- y se les da un corte a lo largo.

En una cacerola se les da un hervor –un hervor, tienen que quedar duras- y se pasan por agua fría.

Mientras reposan te preparas unos palitos de hinojo silvestre que habrás recolectado en cualquier cuneta y unos trozos de pimiento seco. Hay gente que lo hace con pimientos morrones de lata o asa pimientos ad hoc. El problema es que los pimientos asados o en conserva se manejan mal: se rompen mucho, mejor secos y que se remojen en el encurtido ;)

Bien pues en cada berenjena pones un trozo de pimiento, la atraviesas con un palo de hinojo y las vas colocando en un cacharro grande para encurtirlas.

Te preparas una mezcla con pimentón dulce, pimentón picante, comino molido. Además le pones dientes de ajo un poco machacados y un puñado de sal. No te doy cantidades, como diría mi amiga M: que tus ojos sean balanza.

Nada más, añades los condimentos al cacharro donde tengas las berenjenas y le pones vinagre y agua –también a tu gusto, yo le puse mitad y mitad- y al final un buen chorro de aceite crudo que cubra el conjunto para que no le dé mucho el aire.

Listo, a la despensa una semanilla –o más- y a comer tapas ricas que aderecen los aperitivos de este otoño soso y triste que se nos avecina…

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Dátiles rellenos de almendra y envueltos en jamón

Siempre es un placer participar en un contest como el HEMC. Últimamente quise hacerlo pero me fue imposible debido a la deriva sexista que estaba tomando la temática del certamen.

Qué decir de un evento denominado: Recetas para llevar bikini este verano, supongo que podríamos ponerlo al mismo nivel de: Soberano es cosa de hombres ¿no? y además con la sorprendente participación de amigas mías que me consta que no son de ese palo.

E incluso La cocina de mamá y por qué no la de mis papás o mejor la cocina de mi mamá y de mi papá ;) Aquí no pude participar porque tampoco tengo así un plato de mi vieja, acrisolado en el recuerdo… quizá la tortilla de patata o una sopa de tomate, pero poca cosa más… y sin embargo es un concepto que también condena el futuro de mi hijo…. dentro de unos años, cuando la temática del HEMC comience a dar la vuelta, tampoco él podrá presentaros –a vuestras hijas porque esto parece ser una cosa de mujeres ja, ja, ja- un plato en condiciones: désolé! dirá, pero en mi kel cocinaba mi papi.

En fin que no sé… me parece que tenía que decirlo, sobre todo porque muchas veces los barros de mañana son de esos lodos, aunque hoy no parezcan más que minucias :)

Y aquí va lo mío de los pinchos para fiestas: dátiles rellenos de almendras y envueltos en jamón… ahí es nada hermanas!!

Esto, como todo lo mío, está copiado. En este caso de una cafetería que hay en mi pueblo que se llama Mallorca. Para constancia en el acta he de decir que esto va mejor rebozado en harina de como me ha quedado a mí… me es un problema recurrente, no doy con ello. En general los rebozados –como muchas otras cosas- se me dan bastante mal pero no desespero, terminaré dando con ello. Y para que también conste, los guarros de Mallorca lo hacen con beicon y en mi caso es jamón ibérico y del bueno ¿que es una lástima? lo dirás tú querida… igualito es Dios que la BP!!

Bien pues nada me voy a dar un poco de prisa porque casi que voy con la sirena final del plazo.

Mira los dátiles vienen de Arabia Saudí. Me los regaló un tío que trabaja en la embajada de aquellos en Madrid y que lleva el maletero del coche lleno de comida embasada envasada -carajo!! me podíais haber avisado- de excedentes de la UE para ayuda a los pobres. Atención un proyecto que gestiona la Cruz Roja y que está certificado por AENOR pero la comida, al final, termina donde termina y cuando el excedente es aceite de oliva… en fin que no me quiero poner de más mala leche.

No son los dátiles a los que estamos habituados aquí. Los como relativamente a menudo frescos importados de Israel y secos –tipo higos secos- pues de cualquier parte de por allí: Siria y Líbano me suenan como los más frecuentes de los que comemos en casa. Estos saudíes son más quebradizos –muy ricos por cierto- y  difíciles de rellenar y cerrar pero bueno: el mundo es de los audaces :))

Se abren, se les saca el hueso que se cambia por una almendra, se cierran, se envuelven con una loncha de jamón, se rebozan en harina –lo hice con harina de maíz porque pensé que se me iba a dar mejor pero como diría Felipe González: la misma mierda- y se fríen en aceite caliente.

En la foto con unas frambuesas de mi  frambueso invasivo… parecen moras, como los dátiles, pero son ricas y ácidas frambuesas de mi huerto.

Beso.

Mejillones en escabeche

Mañana tenemos gente a cenar en casa. Las cenas en casa me parecen un coñazo, las comidas también, pero me son más soportables, menos las que empiezan a las dos de la tarde de un día y terminan a las cuatro de la mañana del siguiente. No sé cómo me lo monto pero siempre me toca organizar a mí las timbas; todavía cuando es comida, sin extended time, te da tiempo a recoger y acostarte con la casa más o menos, pero en las cenas… mamá!!

Antes, cuando teníamos edades fiesteras más razonables, porque ahora nos encontramos casi todos o despidiéndonos de la cuarentena o en decidido camino hacia el centro de la cincuentena y algunos –si es que ello es posible- incluso más, el paisaje después de la batalla era razonable: colillas, tarjetas de visita con forma de ele, latas, vasos vacíos –alguno roto y escondido junto con alguien dormido- las inevitables pavitas, en fin: guateque.

Ahora, todo hay que decirlo, la gente aparca mejores coches y se va a dormir a su casa, cuando baja o sube el vecino a decir que piensa llamar a la policía se ahorra la llamada –mire, pase y se lo dice usted directamente al comisario que es aquel gordo del fondo y los menús hay que negociarlos con semanas de antelación porque al que no le viene mal una cosa, tiene prohibida la otra.

Verdaderamente casi no hay nada por el suelo, salvo las patosidades habituales y quizá algún papel de aluminio pero de antiácido, casi nadie fuma –aunque yo tengo muchas posibilidades de cagarla, veremos- y el wc de tíos está mucho más mojado que antaño porque los caños tienen otro funcionamiento que no acabamos de dominar, lo cual parece razonable teniendo en cuenta que sólo estamos al comienzo del drama, creo que después es mucho peor.

En definitiva, mis amigos están más calvos y mis amigas más guapas :) No sé qué pensará mi hijo de todo esto, espero que no me pregunte para qué es el desfibrilador  que siempre tengo a mano cuando la edad total de los reunidos supera los quinientos, ja, ja, ja, ja!!!

Bah!! todo este rollo para decir que a mí me toca poner la casa, el pan, bla, bla y algunos aperitivos, entre otros estos maravillosos: mejillones en escabeche.

Antes los hacía mucho, me parece que incluso llegué a postear la receta… no me acuerdo y ahora llevaba, pues a lo mejor un año o más sin hacerlos. Salen riquísimos le hacen la competencia a los de lata sin ningún problema.

La receta habitual era: mejillones cocidos al vapor, ajos, laurel, pimienta negra en grano, pimentón picante, aceite, vinagre y sal. Ahora como los comensales son un poco mayores pues he sustituido el pimentón picante y eliminado la pimienta -que aunque en las fotos se ve, es de teatro- no sea que le vaya a provocar un cólico a alguien.

Pues nada, se fríen los ajos y el laurel en aceite de oliva con cuidado de que no se queme el laurel; sacas la sartén del fuego y le pones una cucharada de pimentón, vueltas, vueltas, vueltas. Se añaden los mejillones cocidos y se fríen –tapados porque salpican muchísimo- no mucho. Les pones un poco de sal y un buen chorro de vinagre y los dejas cociendo un rato: como diez minutos. Enfriar y a comer, aunque están mejor al día siguiente.

Los puedes guardar en la nevera tipo quince días –no creo que te duren tanto- sin problemas y también los puedes esterilizar y hacer una conserva con todas las de la ley aunque hoy no te puedo explicar cómo porque voy mal de tiempo.

Bss.

Doncs moltes gràcies benvolguda martpunt, aquest és el teu primer butlletí de subscriptora. Un petonet

Técnicas para hacer pan casero IV. Panes de masa seca

La verdad es que como taxónomo no tengo precio: rápido/lento, mojado/seco. No me da el coco para más y le di vueltas al asunto, no te pienses… pero ahí me quedé ;) No obstante he de decirte que no te tienes que preocupar porque la cosa funciona: simple is beautiful!

Mira, cuando pienses en hacer panes en casa tienes que pensarlo –fácil- en esos términos: si la masa va a tener mucha o poco agua y si la vas a dejar mucho o poco tiempo fermentando. Tus disponibilidades o existencias ;) de materias primas, entre las que incluyo el tiempo, te van a hacer decidir rápido.

Aquí, en el centro, el pan más clásico de los secos es el que llaman candeal –o pan de culos que diría mi amiga M, aunque en honor a la verdad y porque no sólo de culos vive el ser humano, también se hace con otras anatomías- que ya me fastidia hablar más del asunto porque tengo puestos como dos o tres post de esta vaina, quizá el más logrado ese de los culos de marras.

Pero bien, que casi entre estas masas y las hidratadas al –o casi- 100% están el noventa y nueve por ciento de los panes mundial del mundo y por debajo del cincuenta por ciento  de hidratación casi no hay nada y menos con levadura; si haces la prueba verás que una harina hidratada al cuarenta por ciento no se puede ni amasar. Hablamos siempre de harinas de trigo.

Para estos panes con tan poco agua, casi que sólo puedes usar una harina… te voy a echar el cuento al revés: con la harina del trigo –candeal- que se cría en tu pueblo o en los alrededores sólo puedes hacer panes con relativa poco agua ;) y con poca fermentación porque las proteínas que tienen tus trigos son las que son, así que –de la necesidad virtud- vete promocionando el pan de culos como el mejor del mundo porque casi que o eso o salmorejo o picos y regañás.

Acuérdate de que, entre otras vainas, la cantidad de agua que absorbe una harina es función del gluten que tenga, por lo que si te vas por el otro sentido de la ecuación tampoco podrías hacer masas secas con una harina de fuerza usando el mismo porcentaje de agua que le pones a un pan de culos: no –o casi- podrías amasar. Haz la prueba.

Yo así, pan de masa seca, pan, pan con miga sólo sé hacer el pan candeal del link de arriba y de éste otro. Copia las recetas de esas páginas, mejor del de los culos. Y sin tanta miga pues los planes planos tipo pita… que no me salen muy allá o los panes moritos que se hacen en la sartén, res més!! y dejamos para otro día los colines, las regañás y los panes sin levadura.

Como la receta la ves allí, te voy a contar cuáles son los puntos que debes vigilar para que te salga bien –o no mal- un pan candeal… y por cierto saqué esta vaina de la bolsa, tiré de la funda y se hizo trozos, tuve que implementar una solución de baja tecnología… ¿tiene garantía lo naranja?

Necesitas una harina de no mucha fuerza. La harina candeal es, en principio, la harina común de trigo, la del súper, pero etiquetada así como candeal sólo la he encontrado en Makro con un problema jodido: que venían más bichos que harina en el saco. Después de que me pasara en tres ocasiones diferentes, durante un año, dejé de comprarla y ahora sólo uso la todo uso corriente, va bien.

Las otras tres cosas a tener en cuenta son: que la miga ha de ser dura, tiene que tener los agujericos –el alveolado- muy fino y con las burbujas más o menos del mismo tamaño –o al menos no tan yeyés como la miga de esos panes acuosos que tanto te gustan- y por último, pero no menos importante, la corteza del pan candeal es de porcelana, querida.

La miga dura y sin agujeros la logras, con poco agua, quizá un poco de malta sin tostar, amasando muy poco y no dejando que la poca levadura que le has puesto haga fermentar mucho la masa y, sobre todo, sobándola.

Sobar o refinar es aplastar la masa y estirarla. Quienes tienen máquina de hacer pasta lo tienen fácil porque se pasa la masa unas cuantas veces por los rodillos y queda fetén. Nunca vi una de esas. Si no la tienes, pues la masa a la mesa y aplastar, estirar, aplastar, estirar unos diez minutos, coñazo.

La otra que tienes para evitar que te haga mucho alveolado es trabajar con la masa fría, no mucho más de 20º C, tienes que usar agua en condiciones y si el amasado lo haces a máquina no abusar porque la fricción de la masa contra el vaso y las palas te calentará el engrudo, veinte gradetes ;)

El cutis de porcelana, esa es gorda. El otro día vino mi hijo de una entrega de premios que les hizo la Presidenta Aguirre y me dijo que esa señora estaba muy arrugada. Hay que ver a la doña de cerca… arrugada es poco. Pues si no quieres que tu pan tenga el cutis como el de la sra. Aguirre deberás guardarlo mucho de la temperatura y de la humedad durante la fermentación, nunca más de 30º C y nunca más de un 65% de humedad porque si no, a tu cutis le saldrán ampollas y se cuarteará. Mona, es una mala idea que dejes el pan formado y fermentando dentro de una bolsa de plástico ¿crees que Esperanza Aguirre fermentó? y si lo hizo ¿crees que fue dentro de una bolsa de plástico?

Como precaución adicional te sugiero que hornees el pan a temperatura baja y con mínima cantidad de vapor dentro del horno… la justa para que el pan suba bien pero que no se te cuartee la corteza.

Para el resto de las indicaciones, por favor, pica en los links de arriba :)

La otra clase de pan que puedes hacer es esté plano que hacen en el norte de África y que, si quieres, no necesitas ni encender el horno.

Hace años hice este pan después de ver El cielo protector… ahí salían unos moretes que hacían un pan así, con un lebrillo de barro y una lumbre, y me motivó el asunto hasta para escribir un post… bueno, la verdad del caso es que lo que me motivaba de la peli, más que el pan, era la pena por Debra Winger pero bueno, parece que las penas con pan que son menos penas ¿no?

La receta es igual de sencilla que la del candeal: cuarto kilo de harina, unos ciento treinta gramos de agua templada, una cucharadita de levadura seca y sal. Mezclas todo, lo amasas formas dos o tres tortas de pan –no finas- las enharinas un poco y las dejas reposar tapadas una media hora o un poco más.

Calientas una sartén a fuego medio y vas poniendo las tortas hasta que se doren un poco, unos cinco minutos por cada cara y con mucho ojo porque se queman rápido.

Venga jaleo, jaleo!!… con la misma receta pan pita: el retorno. Vaya por delante que a mí ese pan no me sale muy allá, pero ya se sabe que, aunque ya no nos lo dejen decir… pues pueden más que dos carretas.

Formas bolas de masa de, más o menos, cien gramos… mucho ojo porque las pitas son un trile. Aplastas las bolas –sin hacerte mucho daño- no tan finas como para el pan carasau

… y rápido para el horno que tendrás encendido al máximo desde hace un rato. Unos dos o tres minutos por cada cara, vigilando que no se te tuesten mucho ¿Crees que no me van a salir?… mira más abajo

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… en fin creo que debería darle el agua al cristal del horno :(

Cuando el trilero que te está invitando a las pitas te las ofrezca, le dices que parta una y que te enseñe: si la primera cara que tocó el horno es más gruesa que la que estaba arriba, llama a la policía porque te está timando.

Venga más jaleo, qué hacer con los recortes de masa?? a mí me da igual… pues que… la que, en fin… más gordas :)) ¿colines?

Pues colines !con los recortes de los otros panes! aplastas la masa en una mesa la recuadras y haces tiras, vas sacando tira a tira, la doblas por la mitad, la retuerces, la estiras y al horno para aprovechar el calor de las pitas.

uno…

… dos

… tres

… cuatro

y…. cinco!!

A lo mejor puedes aplastarle unos cristalitos de sal y te quedas con la concurrencia, ja, ja, ja, ja!!

¿Todavía piensas que no se puede ir a América en un barquito de papiro? :))

Gâteau au poivron moulu…

… o, como todo el mundo sabe, torta de pimiento molío o torta de pimentón a secas. A veces no le metemos valor añadido a las recetas porque no queremos.

Se la copié a Laura –la muchacha es mucho menos rimbombante que yo- que, alucina vecina, era el bocata que se tomaba en el cole de cani. Con esos almuerzos no me extraña que sólo quiera ser español el que no tenga otra cosa mejor que hacer, todavía un gâteau pero claro una torta de pimentón para menores. Seguro que hay una directiva europea que prohíbe condimentos en los colegios :)

Bueno la cosa es que, aparte de hacerme bastante gracia lo de almorzar con pimentón –vaya con los murcianos, aunque no exclusivo porque a un amiguete mío su vieja le ponía bocadillos con lo que había sobrado de las lentejas- tenía ganas de hacer una masa gramada con tanto aceite –sale casi un hojaldre- y comérmela con sardinas.

Lo malo de estos platos que no has probado antes es que sigues la receta a pies juntillas y te comes lo que sale tan ricamente, después viene un murciano y se tira por los suelos de la risa… a las paellas francesas me remito.

A mí me salió un hojaldre fino, crujiente y riquísimo. En las fotos que he visto me da la sensación de que es más migoso ¿?

Por lo demás no tiene ninguna complicación. Se prepara una masa con harina de trigo corriente y aproximadamente la misma cantidad de aceite+agua –mitad y mitad- se amasa con un poco de sal y pimentón y se extiende muy fina –no sé si eso es así pero me gusta más- sobre una llanda –que es como le dicen en Valencia y en Murcia a la llauna ;) yo estrenaba lata así que, por si las moscas, le puse un papel por debajo.

Se pulveriza con aceite y se espolvorea con pimentón y sal. Al horno suave –175º C- una media hora.

Parece ser que esto se come con sardinas que se ponen por encima antes de entrar al horno. Poco me gustan las conservas recocinadas; le puse unas sardinillas en aceite y almuerzo de lujo.

Gracias por la idea Laura, tía! un beso.

Pastel de carrillada

Tengo un tío en América primo en Suiza ;) que se llama Estèbe. El tipo hace una recetas espectaculares –a mí me gustan mucho- que le copio siempre que tengo ocasión. Es una lástima que coma tanta carne –vino, bebo yo más ;) porque si no casi que comería, en exclusiva, las recetas que cocina el man. Tiene un francés barriobajero e irreverente, como mi castellano, así que si estás interesada lo mejor es que te armes de valor porque hay zonas oscuras, de texto intraducible.

Otra de las cosas por las que noto que somos primos es en la afición que tenemos por las carrilleras o carrilladas o galtes o joues o  cheeks o casquería fina.

La carrillada es una pieza de carne finísima, melosa a más no poder y –attention! híper barata. En Madrid se encuentran fácil de cerdo y de ternera aunque también las venden de cordero.

Una de las cosas por las que tenemos suerte de que haya tanta gente foránea aquí –que le meten al mondongo que es un gusto- es porque se ha renovado el negocio de la casquería y se pueden encontrar cosas que no comía desde hace, puff, ni se sabe… tengo recuerdos –de súper cani– de las noches de verano en Tetuán –el barrio- paseando a oscuras de la mano o en brazos de mi madre y del olor a la fritura de abats de un kiosco que había en Marqués de Viana abajo… en medio de la calle ¡! después leí –en el cole- algún apunte de Azorín –pudiera ser de las calles de Jaén- que me evocó mucho aquel recuerdo de calor y olor a fritanga.

Sé que soy un coñazo, pero ya que hoy voy por la vía digresiva no quiero dejar pasar esta oportunidad para hacer una pregunta; una vez pedí kéfir y uno de los veinte –una- que leían el blog fue y me lo consiguió –gracias de nuevo- así que voy a probar suerte –difícil, porque en esta temporada mi target está compuesto fundamentalmente por mudos/as ja, ja, ja, ja!!

Resulta que mi padre –lamentablemente- se murió este verano. Concretamente la mañana de San Fermín por lo que supongo que, con el lío del traslado, tanatorio y esas gaitas, se perdió el primer encierro –quiero pensar que en el sitio donde haya ido habrá tele y vería los siguientes ¿?

En fin, que el paisano llevaba años con una cuita –con apuesta de por medio- sobre que la calle del Marqués de Viana, en 1936, se llamaba calle de Blasco Ibáñez. En aquella época cambiaron muchos nombres de calles. Alfonso XII se llamaba –creo- Reforma agraria; estos días he oído que la Gran Vía –o parte de ella- se llamaba avenida de Rusia ¿? y Princesa era, precisamente, Blasco Ibáñez. El problema es que hasta finales de los años cuarenta del XX, Tetuán –como Carabanchel o Canillas- no era Madrid… formaba parte de otro municipio: Chamartín de la Rosa

Tuvo, mi viejo, la mala suerte, cosas de la edad, de que cuando fue a buscar testigos –supongo que amiguetes suyos de la niñez- se habían muerto.

Tanto me dio la barrila con el asunto que me puse –encantado- a echarle una mano. Di muchos trompos por ahí, que no detallo por no haceros el cuento más largo todavía, sin ningún resultado cierto. El viejo se murió y yo me quedé con las ganas.

Quizá alguno de los mudos/as que pasáis por aquí trabajáis en el Plano de la Ciudad y me podéis dar una mano ¿? Aunque sólo sea por ir al que le tenía apostado el café a mi padre y cobrárselo o pagárselo, según el caso.

Recompensaría el favor con generosidad. Por ejemplo con un bonito lote de jabones, conservas y un magnífico pan de escanda de a kilo ¿alguna pista? :))

Bien, pues terminado el excurso, decía que primo y yo le metemos con asiduidad a les galtes. Él a las de cerdo –es un guarro ;) y yo –mucho más refinado- a las de ternera; mucho menos de lo que quisiera porque mi orquito es poco aficionado a las salsas y a mí me gustan mucho las carrilladas guisadas –lamentablemente- con Oporto, en fin tengo que educarle mejor.

Cuando vi el post del bueno de Jerome –se escribe así, o así: Jérôme ¿? se me abrieron los ojos sobre cómo meter a mi hijo en cintura de la comidita fina y me dispuse a fusilarle al primo rico este maravilloso: pastel de carrillada con setas ;)

Lleva, en lo principal: ochocientos gramos de carne de carrillada de ternera limpia, cincuenta de ceps secos, una zanahoria grande y vino fino de manzanilla :(

En la receta original se usa vino amarillo de Jura. Ese vino es una mierda que se beben los franceses y asimilados y que tiene un sabor que sólo un borracho descerebrado consideraría próximo a nuestros finos. Lo único salvable del mejunje es la botella en la que viene que se llama clavelín –o clavelin, como prefieras- que tiene un poco más de medio litro –sesenta y dos cl- y que procede del resultado de criar seis años el vino en una barrica. En seis años un litro de vino se transforma en poco más de medio… que además está oxidado y fatal… lo de los franceses y el vino es la vergüenza de Europa.

Así que tú usas manzanilla.

Pues agarras y cueces la carne con la zanahoria, vino, sal, media cebolla, un poco de laurel, pimienta negra y el agua de haber remojado las setas durante una hora, por ejemplo.

Yo las cocí unos cuarenta y cinco minutos en olla rápida a fuego muy lento. Cuando abrí la olla los trozos de carne se deshacían con mirarlos. Difícil no comérselos sobre la marcha.

Se sacan los trozos de carne a un bol, se dejan templar y se deshilachan. Es tan tierna que lo podrás hacer simplemente con un tenedor.

Mientras tanto has 1) frito, muy lentamente, las setas en una sartén, con sal y un poco de aceite de oliva –sólo faltaba hacerlas con mantequilla como dice mi primo- y 2) puesto a remojar una hoja de gelatina neutra.

Agarras el caldo y lo cuelas. Desechas todos los entretenimientos menos la zanahoria que cortas en cuadraditos sin espachurrarla mucho.

Picas un poco de perejil y cebollino, que si tuvieras la suerte de tenerlos frescos en la terraza, como yo ;) verías lo que es bueno el aroma que formas en la cocina.

Forras un molde con plastikiki. Mezclas caldo templado con hoja de gelatina remojada y, por otro lado: carne, setas, zanahoria y yerbas. Después, si tienes claro que no es demasiado caldo, lo mezclas todo.

Montas la terrina como Dios te dé a entender, la cierras con el plástico del faldón y la metes a la nevera hasta que se te ponga dura :) tal cual, no te rías.

La desmoldas y te la puedes comer como un fiambre: mi caso, o más tipo paté si lo haces con carne de cerdo o si no usas gelatina extra. Si te digo la verdad la próxima vez que las haga las haré sin la hoja de gelatina.

El otro día puse el pastel en una comida con más peña y fue un éxito de público y crítica. Tan es así que dos coleguis –M y P, no los mismos de la hª de los caramelos de foie– me han encargado dos pastelicos para la celebración de su quincuagésimo cumple. Mis primeros ingresos netos –espero que no crean que se los voy a regalar- de esto de los blogs ja, ja, ja!! supongo que me sentiré como la mariBea –que te quiero mucho- haciendo galletas para las comuniones :))

Bss

Caramelo de foie+reducción de Oporto ;)

Ja!

Esta tarde estaba haciendo comidita y no me podía quitar el cuento de la cabeza, de la risa :(( que me dio cuando me lo explicaron.

Pues resulta que tengo unos amigos lejanos –en el espacio- que fueron y se divorciaron… hace poco. El eterno cuento queridas: aparece otra persona y se va todo al tacho… se va, se va.

Quién sabe cómo fue. Quizá llegó alguien y estropeó la cosa o quizá con ese alguien la cosa se empezó a arreglar ¿? No sé, el caso es que un buen día P y M se dieron un encontronazo –una buena hostia, diría yo- con la realidad.

Él porque creía que era el rey del mambo… no sé por qué pero la mayor parte de los tíos, en nuestras relaciones con las tías, pensamos que somos monarcas del baile tropical… craso error,  después de los pavoneos iniciales, olvidarte –o pensar que ella se olvida- de tu piba

Vivía feliz –en lo básico. Contento con su posición en el semi pueblo donde viven. Contento con su mujer –que está como un queso y que además es una piba bien coñera- con sus amigos y con sus hijos. Contento con sus decisiones personales: mandó al carajo un puesto de 200.000 –sí, doscientos mil- euros al año para poder cuidar de su mujer –enferma imaginaria, a su juicio- y de su padre –de él. Sólo tenía un problema –y grave: sospechaba.

Ella, pues bien, bien, no lo sé. Supongo que básicamente estable en el statu quo de la pareja: atareada con su trabajo, sus niños, su familia, sus enfermedades y su vida paralela. Supongo que, como él, también tenía un problema, pero ella de disonancia.

Y, pum!! un día todo se arregló. Después de un sainete de sonrojo en un hotel –madre mía, lo que daría por no tener que vivir una situación así… pienso por lo que tuvieron que pasar los dos y me tiemblan las piernas, puff!! se fueron pa casa –joder no creo que esa noche a la misma: él –ya- sin sospechar nada –qué descanso ¿no? y ella consonante –qué descanso ¿no?

Cuando me enteré del cuento hablé con los dos –by telephone- y me parecieron: él, semi jodido. Veamos: el qué dirán –más que el qué dirán… lo que dicen- el reparto, la vergüenza –son sus palabras aunque no sé si quería decir eso porque la vida en provincias es muy dura- ante sus hijos, pero preparando –le están preparando sus cercanos, que son todos los del círculo de amigos de los dos y familia- un viaje a Cuba de relax, supongo que una mora limpia la mancha de otra ja, ja, ja!!

Ella, si dijera otra cosa mentiría, radiante. Creo que no llegó a dos minutos lo que hablamos y hace años que no notaba a una persona tan bien. Qué suerte, me da envidia la gente que se siente bien. En el semi pueblo: el vacío para ella… no sé hasta qué punto hubiera habido vacío si el teatrillo fuese a la viceversa. La vida en provincias y en no provincias, además de ser muy dura, es bastante injusta, y desigual, en el trato a los culpables.

Venga, para endulzar la amargura de unos y el vacío de los otros aquí van estos caramelitos de foie con una dulce y especiada reducción de vino de Oporto. La receta de mi resto favorito de hace unos años.

Para los caramelos se usan unas hojas de masa filo que se cortan en función de la forma que quieras darles.

Se hacen trozos de foie gras mi cuit del tamaño que interese. No lo hagas con hígado fresco porque al freír el caramelo va a soltar mucha grasa y te lo va a estropear. Se envuelven con la masa y se cierran como caramelazos :)

Ponlos encima de un papel de cocina y los congelas. Lo de congelarlos es porque la tontería de este aperitivo es comparar la textura crujiente y caliente del envoltorio con lo untuoso y frío del relleno. Hay que congelarlos encima de algo que se pueda despegar fácil porque si no se rompen y la cagas y si los descongelas la masa se te hace un churo.

Pues nada más, los fríes en aceite neutro como si fueran croquetas –pero sólo dorar la cobertura- les das una rociada de Oporto y listo.

La reducción de Oporto o una buena manera de estropear media botella de tan preciado líquido. En fin todo sea por la galería.

Agarras la mínima cantidad posible de vino ;) y lo pones a hervir hasta que se evapore la mitad. Le echas un par de vueltas de pimienta negra, una pizca de sal y media cucharada de maicena,  disuelta en medio vaso de zumo de naranja o en agua si no quieres mezclar más sabores. Vueltas, vueltas y lo cueces suave hasta que espese.

Y, bien, muy buenos, reconfortantes y con cierto regusto a pecado :))