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Conservas caseras de legumbres. Comida barata

conserva casera de legumbresSiempre he tenido la sensación de que la comida, comprada en una tienda, era barata. Y todavía lo creo: la comida es barata y si estás dispuesto y en condiciones de cocinar, o de pensar en cocinar, es más barata aun. En el post te lo voy a demostrar.

A principios de agosto tuve un encuentro casual, y virtual, con la señora del gourmet de provincias en un programa de radio donde explicaba los motivos que les han llevado a hacer la experiencia de lo de intentar sobrevivir con cinco euros al día, cuatro personas, comida de niño incluida.

Esto, según dijo ella, les vino a la cabeza porque vieron a una –o a unas- personas en la calle,  que un presupuesto de esa onda optaban por pillarse unos zumos, un sobre de chorizo y pan y que a ellos, a los gourmets de provincias, les pareció que había mejores opciones.

A mí también me lo parece, por ejemplo comprar el zumo de litro o comerte el bocadillo sin salir de la sala de ventas del supermercado, y creo que incluso al que se estaba comiendo el pan con chorizo también se lo parece, pero la vida son circunstancias y desde que hacías unas pequeñas vacaciones de diez días en la playa, hasta el día que te ves con tu hijo, sentados en un banco, comiendo chorizo de sobre hay un imparable y lamentable declive del que no se sale aprendiendo a guisar barato.

Si tienes lo necesario para poder desayunar, comer, cenar, bajo techo, cuatro, por cinco euros diarios probablemente no estés tan mal como piensas. Si a mi madre le das cinco euros al día durante un mes, hasta comes cordero asado, ja, ja, ja, ja!!

O sea que vale que sí, que se puede, aun a costa de darle al arroz revuelto con de todo, comer, básicamente, por esos euros e incluso por menos y sin trabajar nada en la cocina si le metes a las conservas que para eso están.

El gran drama de la pobreza es que te obliga a estar en la calle o porque no tienes otro sitio o porque te tienes que estar moviendo o porque te da vergüenza de que te vean tus vecinos o tus amigos o tu familia. Y vas perdiéndolo todo hasta que tu última posesión es el móvil. Cuando ya no tienes ni número de teléfono al que alguien que piense en ti pueda llamarte para preguntarte cómo estás, compañero, entonces sí que estás muerto. Cuando la alcaldesa de Cádiz se quejaba estos días de que lo pobres tenían conexión a Internet, no sabía de lo que estaba hablando.

Pues eso que más allá de intentar optimizar lo más posible los alimentos y de darle a la mollera para encontrar combinaciones bonitas y baratas, está lo de resolver el día a día de los alimentos, de qué hacer para echarle energía a la caldera y poder salir todas la mañanas de casa.

Desde luego y si de verdad lo único que tienes son cinco euros, la opción más inteligente es el comedor de Cáritas –o del que toque- mañana y noche y con esos cinco euros… mira con esos cinco euros o les das un donativo a los que te están dando de comer o juégatelos a la lotería a ver si te cambia la suerte.

Si con todo, te da vergüenza lo del comedor social y todavía tienes algún sitio donde guarecerte la mejor opción son, sin duda, los platos preparados y en conserva.

Una temporada estuve colaborando en la canalización de los excedentes alimentarios de la UE –comida que la Unión compra a los productores a un precio determinado para que no se arruinen y que después se transforman y se reparten a los pobres y a todos los que están entre el almacén y el pobre- tuve ocasión de ver los criterios en que se basaba la Unión para convocar los concursos de transformación de alimentos: la UE entrega x toneladas de trigo o de carne –sólo vaca- o de leche y el fabricante devuelve x-y toneladas de envases de pasta alimenticia seca, carne cocinada, albóndigas, leche en polvo, galletas, etc. “y” es el beneficio del fabricante.

Los criterios son que la gente que está en situación de necesidad pierde muchas capacidades, entre ellas la creatividad para explotarse la cabeza e intentar hacer un menú rico y variado, si es que alguna vez la tuvo –muchos compis de mi hijo sin estar en una situación de especial necesidad en la que no esté también el orco, cenan durante todas las noches de su vida salchichas de pavo- y a lo más que llegan es a calentar una lata o cocer pasta y echarle tomate frito por encima. Lamentable, pero así es la vaina.

Creo que los alimentos procedentes de excedentes europeos ya no existen pero si dejas a una persona con algo de dinero, con experiencia en las lides de la supervivencia urbana y dos dedos de frente en un híper se irá derecha a los lineales de las conservas y menos a los del arroz, las pastas y otras cosa que haya que elaborar y/o conservar, no agarrará ningún congelado, ni verduras, ni frutas que no se puedan consumir directamente y no te digo ya carne, pescado, aves o productos congelados.

Parece como si los pobres  tuvieran –tuvieran o tuviéramos??? otras cosas mejores en qué pensar que en cocinar sano y variado… bueno los pobres, los ingleses y las familias de los compis de mi hijo porque mamá!! la cantidad de comida elaborada que se vende.

Justamente anoche estaba terminando de leer un libro de Antonio Muñoz Molina –Todo lo que era sólido… muy recomendable- que decía que la sensación que sacó de la primera experiencia que tuvo con pobres en los EEUU fue de que eran gordos, olían a tabaco y comían comida en frascos.

Estamos en la última semana de agosto de 2013, hace un par de días estuve en un súper de mi barrio, debajo de las casas de unos realojados de la Ventilla –un barrio de chabolas de MAD- le dije al jefe que era periodista independiente –lo cual no deja de ser bastante cierto- y que estaba escribiendo sobre los hábitos alimenticios del barrio ja, ja, ja, ja, ja!! lo que tampoco es en absoluto mentira; aparte de varias vainas carentes de interés, al caso, sobre lo que roba la peña, me contó que sus ventas estrella –sin contar lácteos, cafés y bebidas- son, atención: las salchichas, las pizzas refrigeradas y las latas de fabada asturiana ja, ja, ja, ja, ja, verídico!! no me lo podía creer, por encima del aceite de oliva, el arroz y las pastas… aquí no cocina ni Dios y joder… ese desbarre regional: fabada asturiana, increíble.

Y nos va a venir al pelo para ver de verdad eso de los cinco euros hasta adonde llega. Ya hemos dicho al principio, y la sra. y el sr. de Provincias también lo medio escriben, que para poder gastar cinco euros al día en comer, cuatro personas, cocinando tú… primero hay que tener un sitio donde cocinar y toda la impedimenta que ello requiere incluida la cultural, es decir hay que saber hacerlo.

Cuando echas la cuenta de lo que te has gastado en elaborar una serie de alimentos en casa pones la parte del león de los gastos y a los precios que tú has pagado por los alimentos, pero no repercutes tu inmovilizado ni tus gastos de investigación y desarrollo hasta que has dado con la fórmula… etc, etc, etc.

Pero los sres. Louriño, Litoral, la sra. Bonduelle, el sr. Hero y todos los sres. y sras. que enlatan o embotan para marcas blancas, esos sí, esos no se dejan una pela fuera de la cuenta… y además le meten su margen comercial de fabricantes y el sr. Caprabo o Hipercor el suyo de distribuidores.

Así que yo creo que se podría concluir que aunque esté mejor o peor hecha, te guste el sabor más o menos, haya o no la variedad de productos elaborados acorde con tu paladar o consideres que son más o menos sanos, los precios de la comida elaborada y presentada en lata o frasco, es decir que no necesita conservación ni transporte especial y su periodo de caducidad es, a los efectos que estamos hablando, en la práctica ilimitado, son los P R E C I O S. No hay elaboraciones que cumplan con esas premisas más baratas ni tú vas a ser capaz, por motivos de volumen, de elaborar comida no perecedera más barato que la sra. Bonduelle.

¿Sabes cuánto vale un kilo de garbanzos guisados metidos en una lata? no una lata de dos raciones, un kilo, cuatro raciones largas ¿sabes cuánto vale? venga di algo! pues dos euros veinte IVA incluido, alimento con marca; sabes a cuánto va la fabada marca blanca?… pues entre dos treinta y dos ochenta y si tiene marca se acerca a los cuatro euros, albóndigas, pote gallego, lacón con grelos mismos precios. Si quieres callos, un poco más caro… pero lo resolverás sin pasar apenas de los cinco euros… siempre con IVA y siempre las cuatro raciones y además ten en cuenta que de ahí comen también los sres. Cor, Bo y la sra. Bonduelle.

Pongamos que te quieres tirar el rollo e invitar a unos colegas de infortunio sin que se enteren de que están cenando de bote –unos callos al vacío bien arreglados siempre han dado el pego ja, ja, ja, ja! Por ejemplo imagínate unos garbanzos en ensalada con cebolla, perejil, comino, pimentón, aceite de oliva y un chorro de limón… pues ese primero te saldrá por dos pavos el kilo de ensalada, todo incluido, y además te llevas un frasco de cristal que te sirve para poner flores que alegren tus mañanas de pobreza o –más provechoso- para guardarlos y hacer conservas. Según te explico, todavía, más abajo :))

Así que fíjate, entre unos garbanzos al natural metidos en un frasco de cristal y unos elaborados –a la manera de la abuela, según dice el bote- y metidos en una lata metálica no hay ni treinta céntimos de diferencia, lo que me lleva a pensar que, o la elaboración no vale nada o, teniendo en cuenta que de ahí hay que sacar los márgenes de todo el que participa en levantarle los cinco euros diarios al parado,  que lo que va dentro no vale nada.

Cuánto tiene que valer un kilo de garbanzo –lenteja, judía seca, judía verde, guisante, acelga, espinaca, zanahoria… vale todo pizca más o menos lo mismo- para que me lo pongas, cocido, envasado, etiquetado y dentro de su frasquito de cristal en la puerta de mi casa por dos euros el kilo ¿?

Te voy a contar cuál sería mi –bueno te lo voy a contar por encima, porque tampoco es cuestión de ponerse aquí a refinar números- estructura de costes  si tuviera que hacer comidas para todo el invierno, comidas, no cenas, comidas de legumbre variada que parece ser que es lo que se ha comido en el sur de Europa toda la vida y nos ha mantenido sanos, aunque enanos, hasta hoy.

A mí la verdura me cuesta entre cincuenta céntimos y un euro el kilo, en esa horquilla metes todos los tipos y todas las tiendas. Legumbre de calidad estándar, producida en Argentina, Méjico o Canadá, probablemente en los dos últimos años, tratada contra los bichos y envasada en algún sitio de fuerte resonancia hispano/castellana, para poder poner el nombre en el paquete.

caorce frasco de dos racionesCon un kilo de legumbre remojada puedo llenar siete frascos grandes –de dos raciones- de legumbre. Los frascos no los puedes llenar hasta arriba porque la legumbre, aunque lleve doce horas en remojo, todavía se hincha más en el frasco por lo que hay que llenar –en un frasco de este tamaño-  hasta menos cuatro dedos, si no lo haces no pasa nada pero tendrás que romper los garbanzos o las judías para poderlos sacar… te quedará un puré.

Los frascos no me cuestan nada porque los reciclo –o reciclé- de otros frascos gastados o agarrados de los contenedores de vidrio y a veces hay gente que para hacerse la simpática –para que les regale conservas- me traen frascos. Por el contrario también hay muchos –muchas- que no me devuelven los frascos, en fin yo creo que podría vivir sin comprar frascos.

Las tapas son lo más delicado de este negocio. Si no te importa mucho morir –es broma- puedes irlas reciclando, yo creo que un par de usos no deberían dar problemas pero en cualquier caso nunca morirás por una conserva mal cerrada.

Siempre las uso nuevas lo que es un problema… hay que ir a buscarlas a algún tendero inteligente porque los de por aquí compran el mismo número de frascos que de tapas así que después no te pueden vender diez frascos y treinta tapas para que puedas hacer conservas varios años seguidos. Las últimas que he comprado –este verano en Ponferrada- me han salido a diez céntimos la unidad, es la tapa tipo 77 Ø que es la más común en tapa tipo ancha.

Así que en el peor de los casos, y sin contar el desvío a Ponferrada camino de Galicia, catorce raciones de legumbres antes de condimentar y cocinar me salen por setenta céntimos de tapas y un euro de contenido o sea unos veinticinco céntimos por frasco de dos raciones, continente y contenido y sin contar el cristal ja, ja, ja, ja, ya ves que te decía que lo de fuera vale más que lo de dentro.

Venga no voy a echar más números que además es un rollo, ponte que como mucho a un frasco de conservas de dos raciones le puedes echar, además de la legumbre, no más de otros veinte céntimos de variedades, especias y energía para cocinar… nos acercamos a los cincuenta céntimos cada dos raciones de legumbre.

Al igual que en el súper se puede vivir en casa con menos de cinco euros, para cuatro, si te dedicas a las conservas caseras y cuidas de comer un poco de fruta todos los días para prevenir el escorbuto.

La mayor parte de las cosas se pueden poner en conserva esterilizada pescado, carne, ave, vegetales, muchas frutas… no sé es otra manera de entender la gastronomía, si te acuerdas de Doctor en Alaska los festines se los daban casi en exclusiva de grandes manjares enlatados ;)

La receta es lo más delicado del tema, a ver si estos días que siguen –sin tanta palabrería como hoy- pongo las fotos y las recetas de unas cuantas cosas ricas que hemos hecho en los últimos tiempos.

He hablado en alguna ocasión con el hermano de una amiga que se dedica a hacer salsas en polvo y conservas industriales en Francia. Éste, con lengua de trapo, lo que cuenta es que cuando se elaboran guisos para conservas hay que tener muy en cuenta la evolución de los sabores en el tiempo, que tienden a transformarse en otros y, algunos, a amplificarse. Hay que sazonar pensando en seis meses más allá ¡!

Por ejemplo una dosis adecuada de clavo hoy hace un sabor insoportable el día que abres la alta. El laurel también cambia mucho con el tiempo. Por ejemplo el estragón cambia a un sabor diferente y no malo, el azafrán se vuelve muy acre al paladar. Las grasa animales tienden al enranciar el sabor, lo verde a pardo y las salsas a desligarse… Así que cuando te fabriques tu receta ten mucho cuidado con estos asuntos.

Estas que finalmente te presento hoy, como contribución desinteresada a la alimentación de los que tiene sólo cinco euros… hay una idiota que no se le ocurre mejor cosa que comentar que ella las salchichas baratas de no sé qué oferta de Carrefour las usa para dárselas a su perro, joder en una página para pobres, mira los comentarios del cuatro de agosto, no sé si habrá pasado por allí un pobre de  verdad que tenga que darle a sus hijos de comer lo mismo que la tonta del bote esa le da al puto chucho.

Joder que no termino.

la olla exprésConserva de garbanzos guisados con pollo y zanahoria. Pues esta receta me la explicó una amiga mía que es murciana y lleva, para un kilo de garbanzos remojados, una pechuga de pollo limpia y troceada, un par de zanahorias grandes en trozos, una cebolla picada, sal, cúrcuma y una pizca de glutamato, si no tienes o no quieres usar glutamato mono sódico lo puedes sustituir por un par de vueltas o tres de pimienta negra. En una olla amplia doras el pollo y haces un guiso con todo y agua –yo usé caldo de jamón- suficiente para –junto a los garbanzos y el guiso- llenar los frascos –mejor quédate corta que larga- cuando esté hirviendo le añades los garbanzos y lo revuelves bien por unos diez o quince minutos. Te agarras una espumadera y vas llenando los frascos sólo con lo sólido, después repartes el líquido, limpias los bordes de los botes, los cierras con tapas nuevas apretadas y cocinas dentro de una olla exprés aproximadamente veinte minutos, subes el fuego al máximo y lo dejas otros diez minutos. Apagas y dejas enfriar el conjunto con la olla cerrada.

Conserva de judías blancas guisadas. Remojas las judías y las pones en los frascos. Calculas el volumen que te falta para rellenar cada frasco. Si los frascos son, como deberían, iguales y has puesto, como deberías, la misma cantidad de judías en cada frasco con que midas un frasco y multipliques por el número total de frascos tendrás bastante ;)

Te haces un guiso con cebolla, ajo, perejil, sal, pimienta, pimentón, aceite, vino blanco y agua con el volumen que has obtenido siguiendo las instrucciones del párrafo anterior, ten en cuenta que algo perderás en el camino, y cuando lo tengas rellenas los frascos. Los cierras e ídem de lienzo que en el caso de los garbanzos.

Estas conservas mal esterilizadas pueden provocar botulismo y la muerte de quienes las consuman, los procedimientos y tiempos que yo indico aquí son para mi olla, el tamaño de mis frascos, la presión atmosférica del sitio donde cocino… y no tienen por qué coincidir con los que debes usar tú. Emplea estas recetas bajo tu responsabilidad.

Parece mentira pero terminé.

Hojas de parra rellenas de arroz y lentejas y acompañamiento de salsa de yogur. Comida de subsistencia

imageDicen que terminan las vacaciones. Ya veremos. Empecé la fiesta con buenas, y muchas, intenciones pero a medida que avanzaba el mes  mi yo procrastinador se me apoderó y no he sido capaz ni de abrir la mochila con los papeles atrasados de la oficina. Si consigo pasar otros treinta días más sin abrirla, los tiro todos a la basura y empiezo nueva colección de asuntos pendientes.

Yo creo que verdaderamente las vacaciones empiezan cuando no sabes ya ni qué hacer –aparte de dormir siestas- y dudas sobre el día de la semana… sé que estamos a últimos porque esta tarde he oído la radio y salían las ministras dando el parte de las últimas maldades que el Gobierno ha planificado para nuestro bienestar. Esos ya han vuelto al trabajo.

El sitio donde estoy de vacaciones está bastante bien. Según la marca de celular que tengas –la mía por ejemplo- no tienes línea y de Internet ni hablamos… de hecho este post –si al final lo consigo- lo publicaré con un teléfono de última generación, desde lo alto de un cerro y después de hacer cinco o seis intentonas para subir las fotos. No te pienses que estoy en alguna montaña o valle lejanos, no, no, estoy a –no llegan- unos ciento cincuenta kilómetros de MAD.

A veces, cuando vengo aquí, me gusta jugar a la supervivencia. Por ejemplo: cocinar sólo con lo que tiene mi madre en casa –el otro día hice unos macarrones con la fecha de caducidad escrita en números romanos- lo cual, vistas las costumbres de mi vieja –en lo que se refiere al almacenamiento y conservación de alimentos- no deja de ser un ejercicio de entre ruleta rusa y consumo de setas alucinógenas… y, otras veces, sólo con lo que me pueda conseguir por el pueblo… más difícil porque aquí ya casi no hay tiendas y me toca hacer un tour por las casas de las vecinas a pedirle a cada una, una cosa.

Por ejemplo, la semana pasada me hice unas migas, para dos, con una cabeza de ajos que le pedí a una, un poco más de media barra congelada que le pedí a otra, dos chorizos y un trozo de panceta que compre en una gasolinera, agua del caño, uvas de mi parra y aceite de debajo de la pila de mi madre :)) era la primera vez que las hacía y salieron muy buenas.

Medio en coña medio en serio, pero sí, cuando paso días seguidos aquí, y según se me van acabando las dos o tres bolsas del Hipercor que me traigo, voy ajustando la carta del menú a lo que comen aquí… quizá por mi de_formación gastronómica, un poco más elegante pero al fin y al cabo los mismos ingredientes guisados de otra manera. Cosa y casa de pobres.

Antes de ayer hice cambio de unas lentejas de la zona –marca Estón, semillas de Canadá pero criadas aquí- por un medio conejo –un conejo pequeño de esta temporada- que maté con el coche la otra noche y que no me apetecía pelar. Se lo regalé a mi vecina y me regaló las lentejas :)

No sabía muy bien cómo honorarlas y, tumbado en la hamaca – a ver si sabes lo que estaba mirando- me acordé de la gracia que le hizo a una amiga encontrase en Internet una receta antigua mía de hojas de parra rellenas… se me ocurrió rellenar las hojas con lentejas.

Desde luego más barato no puede ser: unas hojas de parra, una taza de café, cani, de lentejas, ídem de arroz largo, medio limón, sal, aceite, un diente de ajo, un pepino y agua… yo creo que no me dejo nada, ah sí!! un yogur corriente.

La otra vez que las hice, las hojas, eran de conserva comercial. Fabricadas en Siria. Mañana o pasado a ver si puedo y hago un frasco viejo que tenga la doña por la casa, de hojas en conserva por si, ahora que están de temporada, te apeten para este invierno.

Ahora, viernes a las cinco, están dando los resultados del Consejo de ministros de esta mañana. Me parece mentira la poca formación que tienen los periodistas y el ejercicio de confusión que están montando con la vaina de los contratos de arrendamiento. Ja, ja, ja, ja!! la tía que está dando la noticia en RNE se está metiendo en un jardín …

Pero más gordo que eso es lo de los famosos cuatrocientos pavos para los parados de larga duración.

Esta mañana la ministra Pastor ha consagrado otra de las revoluciones sociales a las que nos tienen acostumbrados los últimos gobiernos: la previsión social basada en la familia.

Sí, sí, como lo oyes. Si vives con tus viejos –o con tus abuelitos- y si ellos ganan ocho mil euros –la cifra es de la ministra y en realidad lo que quería decir es más que el salario mínimo- tú no puedes cobrar los cuatrocientos que han renovado esta mañana. Aunque tengas un NIF diferente, hagas tu declaración de la renta, tengas más pelos en los huevos que tu padre y vivas circunstancialmente con ellos porque te has quedado sin curro.

Y encima, si no has cumplido con tu obligación legal –empadronarte en tu domicilio real- premio!! no pueden demostrar que vives con tus viejos y si sí, no cobras :(( uno de los habituales brindis al sol de nuestros gobernantes.

Oiga!! y si vivo con mi novia –o con mi novio- en un puto piso de doscientos metros que nos paga el padre –o la madre- de ella –o de él- tampoco puedo cobrar el subsidio de los cuatrocientos?? Y  si en vez de irme a vivir a casa de mis viejos, me he ido a vivir con los de mi mujer –o mi marido- también influyen las rentas de ellos en que cobre o no los cuatrocientos???

Nada, nada, ahora vamos a hacer como los chinos –o como nosotros hace algunos años- tenemos veintiún o veintidós  hijos –o hijas- y a ver si entre los veintitrés o veinticuatro sacamos adelante a alguno –o a alguna- que llegue a Subsecretario –o Subsecretaria- y si tu viejo –o tu vieja- piden un crédito y no lo pagan, tú –como vives en su casa- te tienes que hacer cargo del pago o, si ya habían ido a la cárcel, por estafadores, y mueren antes de cumplir la condena, te la terminas tú porque: la responsabilidad es familiar, como cuando Dickens… encarando la segunda decena del segundo tercer milenio. Hay que joderse!!

Mira me pongo de los nervios, y no por la situación –que es cutre- sino por el puto bajo concepto que tienen de todos nosotros –y nosotras-

Venga las hojitas, homenaje a Grecia y a la vida humilde que vamos a llevar de ahora en adelante –si es que no la llevábamos ya.

Agénciate unas hojas de parra. En la misma parra encontrarás de varias clases. Unas te podrán tapar, bien, tus partes y otras están mucho más hendidas.

Depende de lo que vayas a meter en el relleno te vendrán mejor unas que otras ¿Sabes lo que te digo? que agarres las que tengan las tetas más gordas y, si eres gallego –o gallega- agarra una de una clase y otra de otra.

Las lavas bien, les podas los rabitos y las pones en una olla con agua y sal, mucha. Las cueces como si estuvieras cociendo acelgas… a fuego lento, lentísimo. Cuando estén –unos diez minutos- las dejas enfriar tapadas.

Para usarlas, les cambias la salmuera por agua clara y las dejas como una hora. Las sacas y, con cuidado, las extiendes en un plato –o similar- y las rellenas con lo que te pete.

Si tú, como yo, también quieres hacerle honor a unas lentejas, las remojas y vas poniendo en cada hoja una cucharada de café –escasa- de lentejas remojadas y otra de arroz largo seco.

Cierras las hojas con un movimiento entre hacerse un porro y un paquetito de alguna cosa y las colocas en un cazo lo suficientemente pequeño como para que te queden todos los paquetitos de lentejas y arroz más bien apretados.

Cuando hagas los paquetes tienes que tener en cuenta que –sobretodo- el contenido tiende a crecer dentro de la hoja.

Cubres el conjunto con agua, un chorro de aceite de oliva, un chorro de limón y un plato boca abajo para que no se te abran los paquetes. Cueces unos veinte minutos a fuego suavísimo lo apagas y lo dejas templar dentro de la olla. El arroz se beberá el líquido que te sobre.

Pon atención a varias cosas: 1) en algunas partes del cuento sentirás que debes añadir sal, hazlo pero ten en cuenta que las hojas de parra las has cocido en salmuera 2) el arroz y las lentejas son malos compañeros en cuanto a tiempos de cocción si usas –como yo- aguas muy cálcicas… el arroz se hará y las lentejas no, o él se pasará para que ellas estén, te recomiendo La decisión de Sophie y 3) te parece que ese relleno es gagá y que el plato te quedará insulso??? hazlo y escríbeme para contarme.

Si quieres –fácil-  puedes hacer una salsa de yogur para acompañar. Te agarras un pepino, un diente de ajo y una hoja de yerbabuena; lo pasas todo por la batidora y lo dejas escurriendo en un colador. Cuando haya soltado el líquido lo pones en un bol con un yogur sin azúcar, un chorrito de limón y otro de aceite de oliva, lo meneas con un  tenedor y a la nevera hasta que la uses… para temas salados lee un poco más arriba. Si el yogur que tienes es griego, puedes hacerlo de tirón en el vaso de la batidora.

Venga, hasta otro día que hoy estoy enfadado.

Conservas caseras. Fabes con almejas

Este año los Reyes me trajeron cosas muy importantes. Me trajeron ánimo. Sí, sorprendente!! me levanté el día seis, radiante, con muchas ganas de hacer cosas. Me cavé un par de bancales de patatas para poner dos docenas de papas canarias de exportación ilegal. Y mira que sabía que iba a helar esta semana, pero me dejé convencer por mis asesores habituales: será por papas!! hablé con mi hermano y me dijo que él también  las había puesto y que si helaba las volvía a poner: será por patatas!! así que puestas están…

Además me trajeron –los Reyes-  un par –no había más- de puñados de judías blancas de Asturies, espectaculares, las fotos del remojo no les hacen justicia.

En algún caso ya dejé escrito que, en general, no me hago con las legumbres… las lentejas –con el truco del frasco- y los garbanzos… tira; pero las judías –de cualquier color- nada, ni chupchup ni olla a presión ni rápida ni nada y mira las traigo buenas: nadita. No me salen como a mi cuñada, que las pone, se va al huerto, viene y comemos: mantequilla.

Como Fraga: inasequible al desaliento –incorrecto ya que inasequible significa inalcanzable, inconseguible-  lee el artículo de la wiki que mola mucho.

Algún día me saldrán. Las fabes con almejas no dejan de ser un guiso de almejas a la marinera con judías.

Hace tiempo asistí, en casa de los abuelos del orco, a una bronca de campeonato sobre cuál era la verdadera receta de las almejas a la marinera. Curiosa bronca. Esos suegros míos eran gente curiosa; según la mamá del orco, en privado, o delante de sus hijos,  las tenían de colores; delante de otra peña discutían de almejas a la marinera.

Como en los careos, me pareció más asertivo mi ex suegro, un memo integral pero en aquella ocasión estuvo más fino y con la receta me quedé, parece ser que procede de una tal sra. Virginia.

Sobre un sofrito de ajo y cebolla –en mi armario de ajos y cebollas ya ha legado la primavera… el refrán era: cada día que pasa de enero, ajo que pierde el ajero…  a partir de diciembre los ajos no irradiados germinan inexorablemente- se refríe un poco de pimentón, un par vueltas de pimienta negra, una pizca de sal y un par de cucharadas de perejil fresco, se moja con medio vaso de vino blanco y se ponen las almejas… cinco minutos  y listo.

El orden de los factores no altera el producto. Mira cómo me lo monté. Como las judías no me salen, decidí hacerlas en conserva… como en el caso de las lentejas, así las clavo, si son judías de buena calidad no tengo rival, nadie se atrevería a decir que son de bote.

El guiso de más arriba con las judías remojadas, un poco de vino y caldo de rape, subproducto de una sopa de galeras –con cierto enfoque de bullabesa, ja, ja, ja, ja… qué bien me lo pasé esa noche con los importadores ilegales de papas- que nos cenamos estas Navidades.

Todo en botes cristal con las judías remojadas y crudas, una hora y media en olla rápida, fuego suave y el último cuarto a toda mecha. Esta conserva puede ser peligrosa –botulismo- si no la esterilizas bien. Sugiero que leas este artículo antes de ponerte a ello y, en cualquier caso, ahora que estás advertida, trabaja bajo tu responsabilidad.

Te decía que, además de judías, me habían traído ánimo. El domingo por la mañana me volví a levantar –a las cinco- especialmente torero ;) me preparé un pan para hornear por la noche, no tengo fotos pero parece ser, según una de las gorronas habituales, que está bastante bueno, me vestí de auténtico comando polako y me dispuse a seguir investigando por qué coño unos hijos de puta millonarios han cortado el camino real de Burgos –la nacional uno del Renacimiento- y le han puesto una puerta que abren y cierran cuando les sale de los huevos, tienen policía ilegal y fotografían las matrículas de los coches cuando entran y salen de la urbanización, que no es tal sino calles públicas del municipio de Alcobendas.

Ánimo!! más de diecisiete kilómetros en cuatro horas… no se me dio mal; mientras tanto voy escuchando los podcast de un programa de cocina en RNE. La solución a las judías… cómo añadir las almejas sin que queden recocidas. Fácil.

Te preparas una olla, que puedas calentar mucho, vacía. Cuando la tengas hirviendo le añades un chorrito –mínimo- de aceite e inmediatamente las almejas. Tapas, dejas estar un par de minutos y escucharás como las almejitas hacen click, click, clik, según se van abriendo. Mano de Santo, les añades las judías en conserva, un par de vueltas, cocer otro par de minutos y listo.

La civilización es lo que tiene, judías de bote –caseras eso sí- y almejas de a nueve euros el kilo… unos tres euros las que lleva el guiso.

Naturalmente desde el Puente de Algete –después de un vino blanco y un cigarrito- me volví hasta casa en bus, casi puerta a puerta, dos treinta me costó el billete ;)

Judías blancas con hinojo y morcilla

El otro día estábamos en el descanso de una vaina de presentación de empresa –echando un pito en la puerta- con mi jefe y un corro de peña… unos a ver si me sacaban pasta y otros a ver si convencían a mi jefe para que me dijera que les diera pasta por humo –conste que menos el baranda, todos los demás estaban echando humo de mi paquete de Marlboro- y en una arrancada de las suyas va el man y suelta: joder, este sector de lo que está lleno es de maricones!!

Entonces tres de los que estaban por allí a ver qué, se retiran prudentemente a tomar café. Terminamos la plática y le digo al tío: joder, no hagas comentarios  –ya es el segundo jefe, y el primero es Secretario de Estado, en funciones ja, ja, ja, ja!!  al que le llamo la atención por hacer  chistes improcedentes- de gays delante de gente que no conocemos –pues los conozca o no, en este puto sector no hay más que maricones!! reiteró mi primo.

Claro lo que quería –él- decir no tenía nada que ver ni con pelo ni con pluma, hablaba de negocios. Yo tengo una opinión tibia al respecto, procuro obviar chistes y comentarios ambiguos sobre esas cosas y cuando cuento chistes de catalanes los cuento en catalán para que no quede ninguna duda de que el más polako de España soy yo… pero alguna cosa siempre se te escapa, para bien o para mal.

Me da la sensación de que no soy de ese palo –ya con los años que tengo me sorprendería, incluso a mí, descubrirlo, lo cual, habiéndolas hecho de todos los colores del arco iris :)) como las he hecho, me resulta harto improbable, lo de descubrirlo me refiero- Pero este verano me fui a Bilbao a ver el concierto de los Arcade Fire y comiendo con una amiga que, atención: vive con dos bollos, se me ocurrió hacer un comentario polait sobre la homosexualidad y con voz de bucanero me contestó: –oye!! maricón se es o no se es, no hay término medio!!

No sabría decir, pero creo que a mi lado estaría mucho más seguro un rubio que una rubia… quizá no este rubio…

… pero sí casi todos los demás ja, ja, ja, ja!! en opinión de mi amiga sería –yo-  gay sin remedio ja, ja, ja, ja, ja!!

En fin que el castellano es especialmente soez en ese ámbito de actividad. Pero fíjate, curiosamente no en todo. Hay una expresión que se usa mucho en MAD –en los círculos de baja extracción en los que yo me muevo- que es venir como picha al culo para decir de algo que te viene especialmente bien.

Y eso mismo pensé cuando el otro día estaba dando un rulito por el blog de epa! y me encontré con esta receta.

Joder, como picha al culo… no sabía qué hacer con un trozo de hinojo de cuatro euros, unas zanahorias secas y unos pimientos momificados que tenía en la nevera… también tenía unas morcillas congeladas, de cebolla con alcaravea –mucho mejores que las portuguesas donde lo haya- pero estaban muy frías y eran amenazadoramente XL  ja, ja, ja, ja!! y unas cebollas del huerto de casa.

Así que lo dicho. Hechas de un día para otro con toda la verdura frita fuera del guiso, un ajo, una pizca de pimienta y otra de glutamato ye-ye –glutamato monosódico me parece que le dicen a esa vaina.

Todo pasado por un chino y cocido al final de las judías. Las morcillas las pones cuando apagues las judías –si no se te romperán- y las dejas toda la noche dentro del guiso. Al día siguiente con recalentarlo todo se quedan hechas.

Muchas gracias por la receta querida ¿crees que debo ponerme en el apartado de “sitios que copian” de oficio??

:))

Mole de judías rojas o judías con mole… Conserva de

… bien_bien no sé cómo es. No lo sé.

Yo hubiera dicho que el mole es una salsa, pero también me han dicho que mole es un guiso, quizá un guiso al que aquí llamaríamos: guisote. No sé.

Hace tiempo mi amiga Mò me regaló un tarro de una cosa dura en un frasco amarillo que ponía: mole. En mi híper de referencia también venden otros frascos que también pone: mole.

En algunos libros de cocina mejicana que tengo por casa no existe el mole como salsa, sí como guisote. Le estuve dando unas vueltas al asunto… consulté por ahí y por fin me acordé de mi libro de cocicultura mejicana de referencia: Como agua para chocolate que con Pedro Páramo –el cuento del que copia García Márquez y que va de punta a punta con el del chocolate, atención sólo para lectores formados- que son dos libritos mejicanos a los que tengo especial cariño.

El uno porque lo leí –sólo lo leí, mucho, mucho, no lo comprendí- durante eternas noches de verano velando a un moribundo que me hacía confidencias de morfina y el otro porque me lo leían, capítulo a capítulo, todas las noches de algún –a lo mejor- invierno para replicar las recetas –y los capítulos- al día siguiente. Qué bonitas historias cuentan los dos, con los muertos hablando, como la noche que vino a visitarme mi abuelita y me dijo quién era la dueña del recetario.

Puff! no me voy a ir por el Rulfo porque terminaría hecho un absoluto lío ¿cómo es posible que un libro de escasas cien páginas te deje tan estupefacto? porque malamente se saca la receta del mole de allí.

El del chocolate, además de los consejos de cocina y las recetas, que son muchas y buenas, tiene un fino hilo erótico –ya sabes que soy bastante guarrete ;) que lo hacen muy apropiado para las lecturas nocturnas en compañía.

Hacía tiempo que no agarraba ninguno de los dos, el de la Esquivel más de diez años y quizá fue para cambiarlo de estantería.

Tiene buenos consejos de cocina. Por ejemplo: para evitar llorar picando cebolla lo mejor es picarla teniendo media cebolla –sin que se te caiga- encima de la cabeza. Te garantizo que quizá llores porque te has cortado un dedo pero –también te lo garantizo- seguro que por la cebolla no vas a derramar ni una lágrima. En un folleto de cocina mejicana leí una vez que la mejor manera de pelar cebolla sin llorar es que te la pele otro –chiste fácil para polakos. En fin supongo que son diferentes filosofías de abordar el mismo problema ¿no?

Pues eso que de uno, no saqué más que la misma confusión que cuando lo leí, y del otro … bingo!!

Mole de guajolote –pavo- con almendra y ajonjolí:

Ingredientes:

¼ de chile mulato, 3 chiles pasilla, 3 chiles anchos, un puño de almendras, un puño de ajonjolí, caldo de guajolote, un bizcocho (1/3 de concha), cacahuates [sic] ½ cebolla, vino, 2 tablillas de chocolate, anís, manteca, clavo, canela, pimienta, azúcar, semilla de los chiles y 5 dientes de ajo

Manera de hacerse:

Después de dos días de matado el guajolote, se limpia y se pone a cocer…

[…] Quince días antes de matar los guajolotes se les empieza a alimentar con nueces pequeñas…

[…]Tita tuvo mucho cuidado en cebar los guajolotes apropiadamente… el primer hijo de Pedro y Rosaura. Este acontecimiento ameritaba una gran comida con mole.

Con verdadero entusiasmo se dispuso a preparar con un día de anterioridad el mole para el bautizo. Pedro la escuchaba desde la sala –Pedro es el cuñao experimentando una nueva sensación para él. El sonido de las ollas al chocar unas con otras, el olor de las almendras dorándose en el comal, la melodiosa voz de Tita, que cantaba mientras cocinaba, habían despertado su… Y así como los amantes saben que se aproxima el momento de una relación íntima, ante la cercanía, el olor del ser amado, o las caricias recíprocas… así esos sonidos y olores, sobre todo el del ajonjolí dorado, le anunciaban a Pedro la proximidad de …

Las almendras y el ajonjolí se tuestan en comal. Los chiles anchos, desvenados, también se tuestan, pero no mucho para que no se amarguen. Esto se tiene que hacer en una sartén aparte, pues se les pone un poco de manteca para hacerlo. Después se muelen en metate junto con las almendras y el ajonjolí.

Tita, de rodillas, inclinada sobre el metate, se movía rítmica y cadenciosamente mientras molía…

Bajo su blusa sus senos se meneaban libremente pues ella nunca usó sostén alguno. De su cuello escurrían gotas de sudor que rodaban hacia abajo… ya te puedes imaginar adónde y por dónde!

[…]Pedro, no pudiendo resistir los olores que emanaban –ja! me río yo de Janeiro- de la cocina se dirigió hacia ella…

[…] Tita levantó la vista sin dejar de moverse y sus ojos se encontraron con los de Pedro… una sola mirada, un solo movimiento rítmico y sensual, una sola respiración agitada y un mismo deseo.

[…] Pedro bajo la vista y la clavó en los senos de Tita. Ésta dejó de moler, se enderezó y orgullosamente irguió su pecho… ya nada volvería a ser igual. Tita supo en carne propia por qué el contacto con el fuego altera los elementos, por qué un pedazo de masa se convierte en tortilla, por qué un pecho sin haber pasado por el fuego del amor es un pecho inerte, una bola de masa sin ninguna utilidad. En sólo unos instantes… los senos de Tita, de castos a voluptuosos, sin necesidad de tocarlos.

[…] Tita, con manos temblorosas, trató de continuar con la elaboración del mole como si nada hubiera pasado.

Cuando ya están bien molidas las almendras y el ajonjolí, se mezclan con el caldo donde se coció el guajolote y se le agrega sal al gusto. En un molcajete se muelen el clavo, la canela, el anís, la pimienta y, por último, el bizcocho, que anteriormente se ha puesto a freír en manteca junto con la cebolla picada y el ajo.

En seguida se mezclan con el vino y se incorporan.

[…] Tita se esmeraba con angustia en cocinar cada día mejor. Desesperada, por la noches, obviamente después de tejer un buen tramo de su colcha –joer, como Penélope- inventaba una nueva receta con la intención de recuperar la relación que entre ella y Pedro había surgido a través de la comida –eso ya me lo dijo una vez mi amiga B: que esto de los blogs da para mucho- De esta época de sufrimiento nacieron sus mejores recetas.

Y así como un poeta juega con las palabras, así ella jugaba con los ingredientes y con las cantidades… Pero nada todos sus esfuerzos eran en vano.

[…] Qué sola se sintió Tita en esa época.

[…] mezclando en una olla de barro grande todos los ingredientes del mole.

Éste es el último paso y se realiza cuando ya se tienen todos los ingredientes molidos tal y como se indicó. Se mezclan en una olla, se le añaden las piezas de guajolote, las tablillas de chocolate y azúcar al gusto. En cuanto espesa, se retira del fuego.

Pues así –más o menos- es la vaina y así –más o menos-  lo hice yo. No digo los chiles que usé porque seguro que pasa por aquí alguna mejicana y me dice que usar tal o cual guindilla es como echarle comino al arroz con leche ja, ja, ja, ja!!

Esta mañana un lector del blog me echaba una cariñosa bronca por poner pocas fotos… pero colega hay cosas que no se pueden fotografiar… eso, por ejemplo, del  sudor por el canalillo de tu novia a ver como lo fotografías ¿no? :))

Resultado: no sé muy bien si el mole es el guiso o la salsa. Tengo la sensación de que es más guiso que salsa y que lo que venden en tarros es tipo pastillas de Avecrem® pero, pero, pero, ni idea.

Bueno lo que sale es una pasta muy espesa, picante, anisada y muy especiada.

Como no tenía pavo para el guiso lo hice con caldo de cocido y le añadí unas judías rojas. Había comprando frijoles negros en el Hipercor –marca Goya- muy habituales en Centroamérica pero los devolví porque estaban llenos de gusanos :(( así que le metí las alubias rojas que se ven en las fotos.

El plato es para conserva, me he comido un frasco y estaban estupendas. Justo en su punto, sabor a cacao y picantitas.

Para hacerlas van al frasco remojadas y en crudo con el mole disuelto. No llenes los frascos hasta arriba porque las judías se hinchan un poco en la cocción.

Para la conserva te ruego que leas los otros post de cómo hacer   -haz click en el link conservas a la derecha- conservas no dulces ni ácidas porque éstas, en concreto, son muy riesgosas de criar botulismo. Vete con cuidado con la esterilización, no menos de una hora en una olla exprés.

Besos.

Ensalada de lentejas

Muchas veces tengo la sensación de que es necesario tener algo despiporrante que contar  para escribir un post. Quizá sí o quizá sea yo el que es de natural despiporrante, no sé.

El otro día me di un rulo por casa de la sra. epa! y me dieron envidia sus lentejas. Se me resisten las legumbres: todas!… o se me deshacen –las lentejas- o se quedan como chinas –todas las demás- y da igual la calidad, puedo traerlas de Asturies o comprarlas en el súper… siempre me quedan mal.

Hace tiempo descubrí que si las cueces –las cuezo, porque el resto de la humanidad parece no tener ese problema- dentro de un tarro de cristal cerrado no se me deshacen las lentillas ¿?

Pon hasta la mitad de lentejas en un tarro de cristal viejo y cerrado; cuécelas –con un pellizco de sal-  como si estuvieran en la olla: igual tiempo, igual calor. Deja enfriar, abre, enjuaga y a comer. No se deshacen… pero tampoco son una conserva, así que o te las comes sobre la marcha o las guardas en la nevera.

Bs.