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Jabones de colores

Esto del blog es una gaita, cuanto menos haces menos te apete hacer. Perezaza total. Coco en otro sitio. Menos tiempo libre. Ni idea, pero cada día me cuesta más. Crisis de creatividad. Bueno, supongo que vendrán mejores tiempos.

Voy haciendo cosillas pero no le encuentro el leitmotiv para hilarles una bonita historia. Por ejemplo estos jabones de aceite reciclado –los que tienen aspecto de mortadela- y de trocitos de jabón refundido –las pastillas que se van quedando pequeñitas del uso- me recordaban unas piedras que estuvimos viendo en Menorca la semana pasada pero no me sale la historia. Por cierto Menorca en primavera –para quien no haya estado- es una maravilla y, por favor, si os recomiendan el restaurante Ízaro en Maò no se os ocurra poner los pies allí.

Así que post de –como dicen los taurinos- aliño. Jabones refundidos y de colores.

Cuando sea mayor quiero hacer jabones como los de este man, técnicamente –en la química- no son la gran vaina, pero no me negaréis que tienen unos cortes y un acabado spettacolare. Le pregunté al pollo cómo se lo curraba, pero con nulo éxito en la respuesta; así que me toca a recorrer la curva de la experiencia a pinrel.

Ahora estoy en el primer prototipo del sandwich de pollo, es decir una rebanada de pan entre dos lonchas de pollo –Woody Allen dixit- pero ya me irán saliendo mejor.

Primero me propuse dominar el asunto del color y tira… no me gustan mucho los colores y menos los artificiales.

Los de aspecto de mortadela son jabones de aceite y sebo reciclados y tintados con violeta de anilina para jabón. Rallados muy finos y refundidos.

Los azulitos son de trozos de jabón de baño, también rallados, refundidos y tintados con índigo… destiñen como los vaqueros nuevos, ja, ja, ja, ja!!!

Los trozos blancos son también de grasas recicladas y tintados con óxido de titanio –blanco de titanio- barato y muy efectivo… si no fueras tan borrico como uno que yo me sé, que se hizo unos moldes de DM que también destiñen ;)

Los blancos están hechos en frío y colocados –en trozos y una vez bien secos- en moldes para rodearlos de jabón refundido de color, resultado: el jabón caliente encoge y el frío no ;) curva de la experiencia.

Lo del corte fue una odisea mejor ni hablar del tema. Sigo trabajando en el asunto.

Escribo esto escuchando un programa de radio El ojo crítico, está terminando y  habla de Ana María Matute, dice que el día que le dieron el premio desayunó como los escritores, como los escritores de antes: [sic] un café, unas pastas y un gintònic bien fresquito… joer!!

En busca de la transparencia perfecta… y 2

Ya te tengo… hermana!!

No sé si harán espuma, pero bonitas son un puñao ;)

En busca de la transparencia perfecta

A cuenta de las pastillas de la felicidad, me han salido encargos -humildes encargos- de pastillas reconfortantes en cajas amarillas.

Estoy preparando verdes que eran las de la película. Colocan.

He cambiado la fórmula y me he ido al Hipercor a cotillear cómo son de transparentes las comerciales. Las que tienen estos miden dos centímetros de grosor. Las mías, una pulgada.

Podía haber comprado una de la competencia para comparar, pero paso de dejarles pasta. Las verdes son más transpa que las comerciales :)

5 pastillas de la felicidad

El otro día tuvimos una pequeña fiesta de cumple en casa y unos amigos se presentaron con una cajita –igual que las de las fotos- que decía en la etiqueta: 125 grs. of happiness.

Lo primero que pensé fue: puf!! esta noche vamos a terminar todos en la cárcel… hace algún tiempo –empieza a no ser poco- hubiera pensado: puf!! esta noche nos vamos a poner todos hasta el culo; 125 grs. juntos, sólo los he visto en las películas… menos mal: eran bombones, 125 grs. no hay ni para empezar.

Me hago mayor, lo noto en muchas cosas. En lo físico menos –pero mucho también ja, ja, ja, ja- al fin y al cabo todavía sigo viendo las cosas, a la gente y a mí en el espejo, con los mismos ojos que tenía hace treinta años; pero más en el coco, por ejemplo en el cuento de más arriba ¿poco o mucho? 125 grs. de felicidad me hubiera parecido poca felicidad para la que yo quería –o creía que podía tener- y 125 grs. de dulce: un exceso.

Pero si te soy  sincero –espero que sepas guardar la discreción debida al caso- cuando más, más, más, me noto que me ha pasado un rodillo de años por encima, es cuando voto en las encuestas  de El Mundo y resulta que voy –algunas veces, pocas joder!! con la mayoría; coño! es que me llevan los demonios!!

Pastillas de la felicidad, dicen que son las que más se prescriben en España; se ve que somos especialmente propensos a la melancolía. Las azules para subir, las rojas para bajar –vaya, otra vez me traicionó el subconsciente… un país de máximos y mínimos.

Y no es gratis lo de las pastillas. El orco lleva varias semanas haciéndome preguntas recurrentes sobre qué es lo que es el éxtasis, apostaría a que –tiene diez para once- no se refiere a polvos, sino a cápsulas ;) algún gañán está próximo en el cole.

No sé muy bien cómo –sin traicionarme, todavía más, en términos ideológicos- enfocar el asunto.

El día uno nos dimos una vuelta por el Rastro y terminamos en la FNAC de Callao. Mientras él revolvía libros de macacos yo me fui a ver pelis musicales y me di de morros con Quadrophenia… la oportunidad la pintan calva!

Si no la tienes en la memoria, Quadrophenia es una afamada peli que produjeron los Who en los setenta del XX y que cuenta la historia de un chico de los de hasta el culo de anfetas, de sus héroes –un guapísimo y jovencísimo Sting: as de oros- y del reconocimiento por la pertenencia a un grupo: los mods. Claro, todo trufado de chicas que me gustan, palos a farmacias, hostias con los rockers, gritos con mis viejos, neurosis e histerias por las anfetas, no voy a currar porque tengo una resaca de tres pares… etc. etc. etc. Y al final me tiran de casa, del curro, mi piba se lo hace con un colega y as de oros –el más follador de la comarca- resulta que era el botones –el bellboy de la canción de The Who-  guaperas de un hotel en Brighton.

Salvado… con esta peli practicamos inglés –sólo estaba en versión original- y el man va a comprender –sin que yo tenga que pringarme políticamente- el porqué no de las anfetas.

Resultado: la peli está en un slang –no llega a ser cockney pero casi- incomprensible, al tío no le pareció mal que la peña se forrara a leches en la playa, las motos con muchos espejos le parecieron guays y, sobre todo, me dijo: papi, esta mañana he visto en el Rastro unas chupas iguales que las que llevan en la película ¿podemos ir el domingo que viene y me compro una con lo que tengo en la hucha?… Bellbooooy!!!

Como el chiste de Jesucristo y Judas: ¿no es pa matalo?

5 pastillas de la felicidad se titula el post, si de verdad fuesen mágicas y conjuraran algo quizá yo también me las tomaba… no son, las azules y las rojas, el medicamento más prescrito?? y decían que el soma y el estado del bienestar eran majaderías bah!! yo las he preparado  -las pastillas- de jabón de glicerina para los regalos de estas Navidades: bienestar a precios populares y sin recetas. Te evitas abroncar a tus hijos por comerse pilules mientras tú te las metes a escondidas ¿crees que no sirven los mismos argumentos para ti?

Con un simple baño y un buen jabón de los que van en la cajita puedes ser feliz o al menos te lo parecerá lo que no deja de ser lo mismo que con el Valium y las azules ¿no?

Beso.

Técnicas para hacer jabón casero. Gel sin jabón

Éste, a juzgar por las frases de búsqueda que emplea la gente que termina en mi cocina, es otro de los objetos del deseo de los jaboneros caseros ¿Cómo hacer jabón sin sosa? o, más precisamente ¿cómo hacer detergente sin jabón?

Todo esto del jabón –como lo del pan, las conservas o las pompas- cuando te metes a saco con ello, es un asunto que se va complicando y complicando hasta que montas una minifactoría de productos químicos en casa.

Soy muy dado a eso… me lo decía C el otro día… -terminarás haciendo pasta !! y seguro que sí :) Además tengo la ventaja –creo que es una ventaja- de tener mucho gorrón a mi alrededor y al final entre que ellos/as me piden y a mí me gusta, pues termino haciendo –o intentando hacer- casi de todo, en fin!!

Pues como decía antes el tema de los detergentes –no confundas detergente con jabón– se va complicando a medida que rizas el rizo hasta que se termina saliendo de la cocina. Y no sólo eso sino que además empieza a no ser rentable económicamente aunque lo del pan me parece que tampoco lo es mucho.

Bien, bien, no sé si recomendarte que hagas este experimento. Yo sí tengo claro lo que estoy haciendo pero quizá tú no deberías intentarlo o al menos no decir que yo te he dicho que te laves con esto. No sé si queda claro.

Dicho lo anterior vamos a hacer  un poco de teoría. La movida del jabón y los detergentes va de dos cosas: de productos tensioactivos y de moléculas anfóteras. Ja, ja, ja, ja!!

No es coña, va de esas dos cosas. La mayor parte de los detergentes son productos tensioactivos o detersores que lo que hacen es modificar la tensión superficial de dos sistemas y permiten que se mezclen. La explicación físico química tiene cierta complicación pero con un ejemplo lo entiendes perfectamente. Si manchas algo, por ejemplo un plato, con alguna sustancia grasienta, por ejemplo aceite de oliva, ya le puedes echar agua por encima que no quitas nunca el aceite. Pero si a esa agua le añades un tensioactivo, por ejemplo –pero no siempre- jabón, entonces agua+jabón se mezclan con aceite y forma un solo sistema que tu puedes arrastrar con más agua y limpiar la superficie del plato: mágico!!

Y eso pasa porque el jabón –y otros detergentes- están formados por un tipo especial de moléculas que se llaman anfóteras. La especialidad de estas moléculas –siento no poder decirte el libro del que estoy copiando, porque me lo estoy inventando sobre la marcha- es que tienen una parte que es hidrófila –son amigas del agua- y por eso el jabón se disuelve y otra hidrófuga –les fastidia el agua- pero muy similar a las moléculas de las cosas que suelen manchar la ropa a las que, por afinidad, se unen, se disuelven una en otra y las arrastras en el proceso de lavado/aclarado.

¿A ver si adivinas por qué los detergentes caseros no limpian más que manchas o suciedades de origen orgánico?… sacto!! porque la mayor parte de ellas son grasas –corporales o alimenticias-  para otro tipo de manchas como las de tinta, frutas, sudores y otras… ja, ja, ja, ja!! mira lo que limpia este producto que tenía por casa… supongo que si lo hacen será porque esas manchas existen de manera significativa -estadísticamente hablando, desde luego, ja, ja, ja, ja!!… necesitas detergentes especializados y basados en oxidantes, enzimas u otras mierdas.

Ves como se complica mucho… sólo un par de cosas más para tu cultura general. Hay dos clases de tensioactivos, los iónicos y los no iónicos. Los segundos son –no sólo- vainas tipo alcohol, éter, gasolinas, disolventes de pinturas y los primeros son los detergentes habituales basados o no en la química del jabón –aniónicos- y también lo que llamamos normalmente suavizantes –catiónicos- pero no sólo porque ese tipo de productos también se usan para champús y jabones especializados… otro lío.

Todo esto empieza a dar más miedo cuando le echas un vistazo a los nombres que tienen los tensioactivos de marras. Por ejemplo: lauril sulfato de sodio, lauril éter sulfato de sodio, ídem amónico, ídem de trietanolamina… y estos son sólo los de una familia que hay hasta cinco, ja, ja, ja, ja!!

La verdad es que los nombres son más rimbombantes que  lo que son esos productos en realidad… casi todos derivados de la destilación de aceites vegetales corrientes y de química sencilla de ácidos inorgánicos. Y lo mejor de todo –o peor, según lo mires- es que si lees la etiqueta de la composición de cualquier champú, gel, pasta de dientes, etc… incluidos los de niños o los de tratamiento, vas a encontrar el repertorio completo… ¿no me crees? mira…

… Sanex… … Johnson’s baby… y… … SebaMed, lo más guay que puedes comprar en farmacia con envase grande.

Mola bastante porque esas moléculas –las más usadas son ésteres del ácido sulfúrico- tienen muchas ventajas sobre sus primas procedentes de la química del jabón. Por ejemplo que no son sensibles a la temperatura: limpian lo mismo en frío que en caliente, forman disoluciones con un ph neutro, no huelen a nada o a poca cosa, hacen más espuma que el jabón y –sensacional- funcionan en presencia de sales de calcio y de magnesio con lo cual se pueden usar con aguas duras. Además son más afines a la piel que las sales de ácidos grasos –los jabones- por lo que también resecan menos. Vamos que no sé cómo se nos ocurre hacer jabones con sosa pudiendo enriquecer al alemán que fabrica estas maravillas ;) de alquil sulfatos.

El asunto es complicable ad infinítum y en algún sitio hay que dejarlo. Va a ser aquí.

La receta que hoy te propongo la puedes hacer sin necesidad de poner un químico en tu vida. Es un gel líquido que lleva sólo detergente, humectante, antioxidante y aloe vera. Podría haberlo complicado más con: espesante, color, olor, conservantes, algún ácido para compensar el ph y agua para sacar más por menos pero después la cosa es como cuando te pones con la cocina oriental: terminas llenando la casa de frasquitos de a cuatro euros y cada uno para una cosa y para cada plato nuevo otro frasquito :(

Éste es un gel bastante coñero: transpa como el agua, espeso,  sin olor y absolutamente neutro. Sin embargo tiene inconvenientes sobre todo el del conservante. Estas mezclas salen con un ph cercano a siete que es la acidez del agua con lo que son propensas a que las colonicen hongos, levaduras y otros animalitos no convenientes en la higiene, por lo que si te decides a la fabricación casera te sugiero que no hagas grandes cantidades de producto, lo justo para probar y bañarte una temporada y en cualquier caso no mantengas el gel más de seis meses en los anaqueles de tu baño.

Lleva: un par de cucharadas soperas de agua, otras dos de glicerina, una cucharada de café de lauril sulfato sódico –son polvitos :) 250 ml. de lauril –o laureth- éter sulfato sódico, una cucharada de moka de vitamina E y lo que te parezca de gel de aloe… yo le puse cuatro cucharadas soperas.

Como te decía le podría haber puesto un espesante por ejemplo celulosa  –carboximetil celulosa sódica- y de hecho lo hice pero le encontré dos inconvenientes: se disuelve fatal y tiende a enturbiar –quería un  gel cristalino. También se puede espesar con sal común aunque la verdad es que no sé cómo funciona y no encontré a nadie que me lo quisiera contar. Pero el caso es que los líquidos que estaba empleando –lauril éter y glicerina- son bastante espesitos y me pareció que podía ahorrarme el espesante.

El detergente éste no huele a prácticamente nada… tiene un ligero fondo a química industrial tipo champú de Caprabo, pero muy leve. Soy contrario a los aromas añadidos al perfume que me pongo, que mis buenas perras me cuesta, así el perfume también me lo ahorré.

En cuanto al color, hice algunas pruebas con colorantes alimentarios que tenía por casa… se ven en las fotos que me resultaron parecidos a salsa agridulce de chino cutre, pis y una bebida  infecta que se llama parfait amour, respectivamente. Lo desestimé también.

Ácidos para controlar el ph: la mezcla con la fórmula de más arriba tiene un ph ligerísimamente ácido -6,5- me pareció que podría vivir sin bajárselo más y conste que me hubiera venido muy bien añadirle ácido cítrico porque tengo medio saco que me quedó después de hacer las bombas de baño y no sé qué hacer con él ;)

Conservantes tampoco. Hice la cantidad justa para lavarme yo y regalar un par de frascos; en función de cómo me resulte el asunto haré más cantidad sobre todo champú de tratamiento, que es lo que me falta por resolver en la quimicefa casera de mi cocina, y ya pensaré entonces en el conservante más molón para el caso.

Pues nada, nada, si te animas esto se hace así: se disuelve el lauril sulfato en el agua –ojo que son polvitos no tóxicos pero un poco irritantes en la nariz- y la disolución se mezcla –fácil- con todo lo demás. Si ves que te quedas corta de cantidad, añádele más agua o más glicerina. Ten en cuenta que muchos de estos productos de las tiendas no llevan ni un veinticinco por ciento de detergente, el resto son excipientes… así que con confianza y espesantes puedes dar el pego.

Ya me contarás.

Técnicas para hacer jabón casero. Bath bombs fizzy’s

La primera noticia que tuve sobre la existencia de estas cosas fue el verano pasado cuando mi hijo recibió una bronca espectacular después de echar una de ellas a un cacharro con agua. Vino la dependienta al ruido de las voces y me explicó lo que era y que aquellas estaban de prueba para que las vieran los clientes: tierra trágame!! me costó pasta invitarle a un helado :((

Como en estos meses estoy aprendiendo a lo del jabón pues casi que me tocaba intentar lo de las pastillicas éstas que, bien, bien, no sé ni para qué valen.

Si hacemos caso a la doctrina, usar bombas de baño es una manera divertida de aplicarte aceites y ungüentos variados en la piel ¿? dentro de tu bañera y sin –además- mucho esfuerzo, plis!!

Esa vaina doctrinaria me provoca –o provocaba- muchas dudas sobre todo de cómo hacer pasar a la piel los ungüentos desde una bañera llena de agua y más cuando se trate de productos grasos ¿? ni idea!

Estuve buscando y buscando recetas… castellano, francés, inglés, catalán… res!! todas lo mismo: que si maicena, que si manteca de no sé qué, olorcito por aquí, colorcito por allá, nada de nada. Hasta intenté con una profesora particular: ni idea! tampoco.

Para quien no conozca, se trata de unas pastillas efervescentes que se ponen en el agua de la bañera y al disolverse le dan cierto colorcillo al agua, liberan aroma X y ponen alguna cosilla que te hace bien.

La cosa de la efervescencia está facilona: más o menos tres partes de bicarbonato sódico y dos de ácido cítrico. Como ácido más sal da sal del ácido y ácido de la sal entonces tenemos ácido carbónico –burbujas- y citrato sódico soluble –supongo- la misma fórmula que la gaseosa, je!

El color, pues… colores alimentarios y cosméticos, yo usé colorantes para jabón… no tienen mucho misterio, puedes usar los que quieras pero no acuosos, al igual que los aromas.

Olor, tres cuartos de lo mismo. Agarré lo que tenía por el trastero; realmente fue más difícil combinar los colores con los olores que el empleo del aroma en sí.

La parte más difícil –imposible según las recetas al uso- es poder ponerles aceites molones a las pastillas sin que se te queden flotando en el agua, pegados a la bañera o pringadetes en la piel. Para que te hagas una idea se trata de escamotear media cucharada de aceite en una pastilla de Redoxon® –difícil.

Vueltas, vueltas, vueltas hasta que di con una solución por la vía indirecta. La verdad es que el uso de aceites en los productos cosméticos está bastante sobrepasado, evidentemente para quien chane del tema, que no es mi caso.

Cuando los fulanos que se dedican a eso quieren que te des friegas con aceite de lo que quieran y que no te pringues, utilizan unas vainas que se llaman dispersantes … ni idea verdad? pues te puedes imaginar yo que soy de letras absoluto… y me encuentro bastante bien, por cierto.

Lo que hace el dispersante es repartir los componentes de forma homogénea en una mezcla o disolución, de tal manera que los aceites no flotan en una solución acuosa, se disuelven… a mí de verdad, de verdad –no me canso de decirlo- todo esto me parece mágico, pero, pero, 1) ¿a quién coño se le ocurren todas estas cosas? y 2) cuando uno de los nuestros se curra una estupenda teoría sobre cómo hacer más progresivos los sistemas sociales o escribe una buena novela ¿ellos –los otros- ponen la misma cara de estupefacción que nosotros? ja, ja, ja, ja!!

El más habitual –de los dispersantes- en la química casera es el alcohol etílico pero que es mala cosa para la piel: no, no!!

Joer!! no podía resolver el problema y eso me fastidiaba, me tenía que contentar con olor y color… di más vueltas, le conté mi cuita a una francesa –porque mi profa navegaba, pero lo intenté con ella también, conste- y me dirigió justo donde adonde necesitaba.

En primero de cosméticos –parece ser que- te explican que la manera más inteligente de pasar los aceites de una loción a la piel, sin intermediarios, es con un producto que se llama polioxietileno sorb… mira léelo en las fotos porque a mí me da la risa ;)

Sé que con esta fórmula –quizá siga siendo receta?? mi reputación natur tiembla al mismo nivel que tus principios ecolo ¡! désolé! a mí también me duele. En mi descargo he de decir que quien me vendió la moto me explicó que el polio éste es una cosa naturalísima, vamos que se destila del aceite de oliva… y verdad es, pero sólo la mitad… si pones el nombre en un buscador, rápido vas a encontrar la verdadera historia. Y que sepáis que además es un producto alimentario que se usa mucho en panadería para levantar las masas, es algo así como la Viagra de los panaderos… el aditivo E433, ahora me explico muchas fotos que veo por ahí, je!!

Pues yo creo que, a ver: color, olor, burbujas, aceite milagroso… sí, ya está todo explicado.

La receta: bicarbonato sódico, ácido cítrico, caolín, aceite milagroso, polioxi… etc, vitamina E, bórax, fragancia y colorante.

Las partes de los dos primeros te las he puesto más arriba. Para unas dos tazas de polvo blanco he utilizado media de caolín. El caolín es un silicato inerte… polvitos blancos que no hacen nada pero que te sirven para absorber el color y el olor de tu bombita.

Además le puse media cucharada de aceite… hice varias tongadas y usé de oliva, de almendras y de aguacate… una cucharada sopera para cada lote y además media de dispersante. Hice una prueba añadiendo glicerina pero no va bien.

Una de moka de vitamina E, porque es muy molona para la piel y porque si las bombas van a estar mucho tiempo guardadas el aceite no se pone rancio.

Media de aroma: jara, romero, almizcle, árbol de té y neroli… un cuarto de colorante y un cuarto de bórax: otros polvitos mágicos que aquí tienen la misión de estabilizar y conservar la espuma que te va a salir en el agua, para que disfrutes más.

Esto se hace relativamente fácil. Por un lado mezclas todo lo seco menos el bórax y por otro todo lo mojado y el bórax, lo juntas todo en un bol y lo vas removiendo y disgregando con las manos hasta obtener un polvo un poco –muy poco- húmedo; el punto es cuando agarras un puñado, lo aprietas y se te queda con forma en la mano. Si ves que la mezcla está demasiado seca puedes pulverizarle un poco de alcohol: pulverizado, hermana!

Se pone en moldes –no tenía más que uno para hacer hielos así que, de la necesidad virtud, me tuve que inventar lo de las cajitas de bombones y las etiquetas… divertido pero un poco coñazo… las regalo- se aprieta bien, se saca y se deja secando un día. Excuso decirte que eso,  en cuanto le caiga un poco de agua o haya mucha humedad en el ambiente se va al garete.

En fin, no sé muy bien si animarte o no a hacerlo ¿? mi orquito las testó y se quedó frito en la bañera, me pregunto si puse opio en el frasco del bórax :)) beso.

Técnicas para hacer jabón casero. Jabones líquidos. Gel de ducha: ámbar seductor

Ja, ja, ja, ja!! te juro que se llama así; en el libro de donde copio las recetas le dicen a este gel: ámbar seductor… en fin todo lo seductor o seductriz que pueda ser una mediana o una litrona de cerveza, porque no parece recordar otra cosa el color de marras ¿sí o no? No ves lo que te decía el otro día de poner en valor las recetas :))

Pues nada, esto es fácil. Te contaba en otros post de jabón que no existe una diferencia específica entre los jabones líquidos, los champús y los geles de ducha o de baño. Los cuatro son jabones de potasa que –en casa- se fabrican igual, sólo que unos tienen una formulación especial para lavar y acondicionar materiales con forma de hilo –los champús- otros son más espesos –los geles de ducha- y, los de baño pueden o no ser espesos, pero llevan aditivos para estabilizar y hacer persistente la espuma en el agua.

El párrafo anterior no es más que una argucia para no escribir cómo se hace el jabón de potasa. Tendrás que ir al post del champú y leerlo y… mira! ya que pasas por ahí, léete las normas de seguridad para el manejo de sustancias corrosivas no se te vaya a ocurrir quemarte o quemar a alguien con tus experimentos ¿está clarinete el asunto? insisto ¿está claro?

Bien te pongo la fórmula [entre corchetes los números de saponificación con sosa potásica] de lo que ves en las fotos y después paliqueamos del cómo y los porqués. Lleva ochocientos veintiocho gramos de aceite de maíz [0,192], doscientos gr. de aceite de ricino [0,18], doscientos treinta y cinco de aceite de coco [0,257] y doscientos de colofonia [0,194]. Acuérdate de redondear los totales de sosa como un cinco por ciento al alza y además acuérdate también de no ser obtuso e intentar lavarte, o lavar a alguien, con el gel que hayas hecho sin antes haber comprobado que tiene un ph –claramente- inferior a once y medio y superior a siete ¿entendido? insisto ¿entendido?

Para esas cantidades usé un litro de agua, setenta gramos de carbonato potásico y cincuenta de tetraborato disódico decahidrato o borax… mona ;) pero todo tiene su explicación.

La verdad es que el aceite de maíz –caducado- lo tenía rodando por la cocina desde hace un par de años. No le conozco ningún efecto beneficioso al maíz, salvo lo de las palomitas, pero era lo único que tenía y matar no creo que mate. Debería haber sido un kilo pero sólo tenía eso y como, además, la cifra era capicúa pues me pareció de buen augurio.

El aceite de coco sirve para quemar la piel y para hacer espuma, la receta eran doscientos pero lo tengo en un bidón grande que pesa un huevo y eso fue lo que cayó.

El aceite de ricino no vale para nada –o casi- tampoco venía en la receta, pero se lo puse para completar lo que me quedaba hasta el kilo de maíz. Venga no, el ricino no vale para hacer jabón, él solo, pero es un disolvente muy bueno y ayuda a aclarar los jabones líquidos y hacerlos más transpa :))

La colofonia, responsable de la seducción de este gel, es un resto de la destilación de la resina de coníferas. En la vida real es una especie de cristal ligero –son trozos como si hubieras roto una botella ¿quizá de cerveza? pero no cortan y no pesan tanto, es así… como un caramelo  de azúcar tostado machacado- tiene un color ámbar y un aroma muy característico que recuerda a la esencia de trementina o similar… si alguna vez has tenido la suerte de restaurar un mueble antiguo de verdad, que no haya sido barnizado nunca con productos modernos… es ese olor a madera y barniz viejo. A mí no me gusta en demasía pero en el mundo jabonero parte la pana bastante y además, el jabón con colofonia, tiene una espuma especial. Tía, ni idea!! yo se lo puse porque el aceite de maíz estaba queriendo oler a rancio y me quería curar en salud… si hubiera tenido otro aceite, quizá de ámbar seductor nada de nada.

Te preparas tu sosa, le añades el carbonato potásico y con esa mezcla saponificas las grasas y cueces el jabón unas tres horas, según se explica en el post que te decía, léelo.

Haces las pruebas de rigor sobre que no quedan grasas libres y que el ph es el adecuado para no quemar a nadie y disuelves el jabón para hacerlo líquido. En este caso testar el ph es de mucha importancia porque el carbonato potásico va a querer hacerte el jabón muy alcalino y puedes quemarte; si es ese el caso tendrás que corregirlo con un poco con ácido cítrico. A mí me midió once y medio tirando a doce. Alto para lavarse con él, pero pasé del tema, después te explico más.

Para hacer líquido un jabón de potasio –éste- tienes dos opciones: marcha adelante y marcha atrás.

Marcha atrás consiste en deshacer todo el jabón a lo bestia, con un disolvente apropiado: alcohol, glicerina y agua –los tres juntos. Así obtendrás un líquido de consistencia acuosa que irás cociendo y evaporando disolventes hasta obtener la viscosidad que te apetezca. Como ves una parida: echar cosas que valen pasta para después evaporarlas.

La otra opción que tienes –difícil- es ir disolviendo la pasta de jabón en agua hasta que te gusté la consistencia del gel. Más inteligente desde mi punto de vista.

El jabón de potasa cocido es una pasta infame que se pega en todas partes y que te deja una cuchara o la mano de la minipimer enterradas como en cemento si la intentas dispersar. Es muy parecida a la melaza espesa.

Para evitar eso y hacer la pasta más manejable es para lo que se añade el carbonato potásico de tal manera que podrás hacer el jabón trizas con una batidora sin despeinarte. A mí, desde luego, todo esto me parece mágico…  espero no quemarle la piel a nadie porque yo no lo pruebo el primero ni de coña.

Espesar el jabón así requiere un poco de ojo porque trabajas en caliente y el líquido todavía seguirá espesando al enfriarse.

Para las cantidades de esta receta necesitarás –para dejar el gel como a mí me gusta de espeso que podrás ver en el cutrevídeo que te he puesto, se nota muy bien la viscosidad en las burbujas y remolinos de abajo más que en el chorro- unos dos kilos de agua o un poco más y es tan sencillo como añadir el agua hirviendo a la pasta y empezar a darle hasta que se disuelva todo. Lo prudente sería añadir un poco más de la mitad del agua y después ir añadiendo poco a poco hasta que te guste lo que tienes.

Lo que me suele pasar cuando hago jabón líquido así –no muchas veces porque cada vez que hago me salen cuatro litros y ya me dirás hasta que se gasta eso- es que el producto final tiene mucha tendencia a endurecerse y hacerse un pastiche que no se puede sacar del frasco. Curiosamente no en el champú de aceite de oliva que hice la otra vez que sigue como un campeón… pero no me salió tan cristalino como quería :(

Para evitarlo le pongo un veinte o un treinta por ciento más de agua y después espeso el gel con bórax. El bórax es un polvito blanco muy milagroso, que entre otras cosas sirve para: espesar y amortiguar el ph. Justo lo que necesitaba porque además tiene la virtualidad de que se puede añadir al gel en frío.

En el último jarrillo de agua hirviendo que le vayas a echar al gel que estás preparando pones –para esta cantidad de jabón- ochenta gramos de polvitos mágicos y se lo echas. Remueves muy bien, apagas el fuego, recoges –si está de Dios- y te vas a dormir o a lo que te dejen. A la mañana siguiente, en frío, compruebas la viscosidad y si necesitas hierves medio vaso de agua y le pones otros veinte gramos de bórax. Lo viertes al jabón, remueves y listo. Si con cien gramos de polvitos que le has echado el gel sigue estando muy líquido es que te has pasado mucho de agua. El bórax sólo puede ayudarte hasta un límite y mala solución tiene el problema. Cuece toda la pasta y le vas evaporando el agua que puedas. Suerte.

Ahora sólo te queda envasarlo.

Una última consideración sobre el ph. Si has usado los productos, las cantidades y procedimientos que yo he utilizado para hacer este gel –pero no parecido… sino LA MISMA VAINA!! el jabón que te ha salido debería tener un ph de entre diez y once, en cualquier caso no se te ocurra usarlo sin antes haber testado nuevamente la alcalinidad.

El resultado ha sido bastante bueno. El gel quedó transpa y cristalino sin necesidad de aislamiento… el color pues bueno, ya he hecho la broma al principio la verdad es que queda muy bonito con luz día

Hice alguna prueba para añadirle aroma de cedro pero me enturbiaba mucho la transparencia del gel y pasé. La colofonia mantiene un fondo de olor muy tenue y majete… supongo que a quien le guste dormir con carpinteros le gustará más.

La viscosidad es muy parecida a la del gel comercial, tengo que probar a espesar con celulosa a ver qué sale. Te contaré.

El aceite de maíz es cutrillo para jabón… usado en tanta cantidad. Prueba con otros aceites.

No sé si me dejo algo… si un caso ya me dices. Nos hablamos. Bss.

Técnicas para hacer jabón casero. Jabones transparentes. Jabón de glicerina

También puedes mirar aquí y aquí.

Los jabones transpa son de las cosas más refinadas que se pueden hacer en casa. Para alguna peña –gente de sentimientos primitivos- son casi ese objeto del deseo –claro, en este caso- ya ves tú qué cosa… anda que si Buñuel levantara la cabeza.

La química de este tipo de jabones tiene cierta similaridad con los jabones habituales en la primera parte del proceso pero después se complica un poco y además los productos que se usan son sustancialmente más caros.

A diferencia de los jabones líquidos transparentes la pastilla de jabón, mal llamada, de glicerina se saponifica con sosa caústica en lugar de potásica utilizando aceites un poco especiales; los más usuales coco, ricino y ácido esteárico o estearina –no soy de ese palo, pero me parece que la estearina es una de las cosas que se utiliza para hacer velas ¿?

El fundamento de esta vaina es hacer un jabón lo más puro posible, disolverlo y después aclararlo, estabilizarlo y endurecerlo para formar las pastillas. Difícil.

Decía antes que está mal llamar a este jabón de glicerina porque todos los jabones caseros son muy ricos en glicerina. La glicerina es un subproducto de la saponificación, que los jaboneros habilidosos sacan de la pasta y la venden por separado, cara. En mayor o menor medida todas las grasas orgánicas producen glicerina cuando se combinan con un hidróxido –la sosa- hasta el jabón de aceite reciclado es riquísimo en glicerina.

El propio jabón transparente se puede hacer con o sin glicerina –he de reconocer que de las tres o cuatro maneras que hay para hacer jabón transpa sólo me sale, con relativa contundencia está que voy a poner aquí… pero no me rindo- y cuando se hace con, se añade y no para suavizarte, otra cosa es que sea guay y mole mazo en la piel.

La manera más corriente de hacer jabón transparente en casa es comprarte una barra de jabón de glicerina ya hecho –las venden, blancas y transparentes- fundirlo en el microondas añadirle color, olor y alguna parida en suspensión tipo muñecajos, cuentas de colores, etc. echarlo en un molde y contarle a tus amistades que lo has hecho tú. La mayoría de las cosas que se ven por Internet o en las tiendas de productos naturales son así. Me da risa. Si no desbarro mucho y se me va la olla, al final del post te pongo los precios para que te eches –dudo si este eches es o no con hache- un número de cuántos kilos de jabón te puedes hacer con lo que cuesta el kit de marras. También hay muchos libros de recetas de jabón que van de esa vaina, si te vas a comprar uno revísalo antes.

Bien, pues una vez puesta a parir la competencia ja, ja, ja, ja!! què anava a dir? a sí, que si tienes poca pasta o te mola esto del jabón, también te lo puedes hacer tú en tu kelfo. Te voy a explicar cómo lo hago yo.

Lo primero que necesitas es aceite de coco, aceite de ricino y ácido esteárico, agua y sosa caústica.

Estoy preocupado por una lectora del blog que estaba muy dispuesta a hacer jabón y no he vuelto a saber nada de ella. Sigo, no sin aprensión, los sucesos en la prensa gallega por si alguien se accidentó haciendo jabón o, peor aún, le quemo el culo a todas sus amistades con un jaboncito un poco fuerte. De momento no he encontrado nada pero ese silencio prolongado me hace temer lo peor. Es por ello y porque tengo pocas, aunque exquisitas lectoras/es y comentaristas, que…

SI SIGUES LEYENDO A PATIR DE ESTE PÁRRAFO Y HACES JABÓN SIN HABER LEÍDO Y ENTENDIDO LOS CONSEJOS DE SEGURIDAD QUE HAY EN OTROS POST DE ESTE BLOG, Y QUE ENCONTRARÁS PICANDO EN LA ÉTIQUETA DE JABÓN EN LA COLUMNA DE LA DERECHA, ES QUE ERES TONTO DEL CULO Y SI, ADEMÁS, NO TIENES EN CUENTA QUE PARA ESTA RECETA TAMBIÉN SE NECESITAN USAR PRODUCTOS INFLAMABLES ES QUE ADEMÁS ERES UN GILIPOYAS INTEGRAL.

Para una prueba de poco coste y mucho provecho puedes emplear: doscientos veinticinco gramos de aceite de coco, cien de aceite de ricino y ciento veinticinco de ácido esteárico. Los números de saponificación con sosa sódica son: 0,183/0,128/0,141 gr. de sosa por cada gr. de grasa, respectivamente. Para esas cantidades de grasa y sosa usa cuatrocientos cincuenta gr. de agua.

Te preparas un jaboncito corriente en una olla al baño de María suave –como si fuera con aceite reciclado o para jabón líquido- hasta que se haya saponificado muy bien, no te importe si se te queda duro como una piedra en la olla.

Cuando lo tengas, preparas trescientos gramos de alcohol etílico –el de farmacia va de coña- y lo viertes sobre la pasta removida.

Ni que decir tiene que: si estás o fumando o trabajando en una cocina de gas o haciendo cualquier otra gilipoyez que no sea estar muy atento a lo que estás y con la cocina muy, muy bien, ventilada y vacía de perritos, gatitos, pajaritos, niñitos, manazas y otras alimañas comunes en España, estás a punto de cagarla. Dicho queda.

Este paso es delicado y deberías hacerlo con la olla fuera del fuego por motivos de seguridad evidentes, pero también porque el alcohol hierve muy deprisa y se te evapora con lo que harás un pan a base de tortas y también porque al hervir se te puede salir de la olla. De verdad, ve con mucho cuidado: lejos de fuentes de calor, de fuego, de chispas y en un sitio muy ventilado.

La temperatura del jabón cuando le viertas el alcohol no debería estar por encima de 70º C.

Una vez que tengas el alcohol dentro le metes la mano de la minipimer y dispersas la masa de jabón sin piedad. Irás notando que se disuelve en el alcohol hasta no quedar nada y obtienes un líquido muy ligero –como el agua- y traslúcido, lechoso y con mucha espuma.

Si no me has hecho caso y sigues trabajando encima de la lumbre ten mucho cuidado porque la espuma puede subir con el calor y desbordar la olla.

En cuanto repose un poco, el líquido se volverá transparente cristalino; si apartas un poco la espuma con un cucharón puedes verlo. Déjalo tapado reposando dentro del baño de María. Sería ideal que le mantuvieras la temperatura entre 60 y 70 ºC, dentro de la olla de agua caliente no deberías tener muchos problemas.

En un microondas disuelves cien gr. de azúcar blanca corriente en cien gr. de agua. Cuando no quede azúcar le añades doscientos gr. de glicerina transparente lo remueves y le mides la temperatura. La subes o la bajas en función de lo que necesites. La mezcla tiene que estar entre 70 y 80º C. Si vas a hacerlo en un micro usa recipientes altos o vigila muy bien porque te puede hervir y te toca limpiar el horno.

En esta vaina la cantidad de alcohol es importante y habrás perdido algo en cocer el jabón y en los enjuagues con la batidora. Hay que reponerlo. Lo más inteligente es pesar la olla cuando le pones el alcohol y volverla a pesar justo antes de mezclar el mejunje con el de la glicerina. La diferencia es lo que le debes añadir de alcohol. Mágico :) Joder, eso es un coñazo, échale un chorro y listo. Remueve.

Pues nada ya sólo te queda juntar las dos cosas. Ojo a las temperaturas, vuelve a leer más arriba. Remueve bien con el cucharón y deja reposar tapado; deberías tener espuma –un poco-  sobrenadando la mezcla no te preocupes. La temperatura tiene que bajar hasta 40-50º C.

Ahora puedes sacar un par o tres de cucharadas de jabón para ver una muestra. Hazlo en un cuenco de cristal. Deberías sacar un líquido transparente y cristalino total. Mételo en la nevera –nevera, no congelador- y déjalo entre diez y quince minutos. Ése es tú jabón transpa.

Corta un trozo de jabón y disuélvelo en su mismo peso de agua caliente. Mide el ph, debería estar por debajo de once. Si es más no uses el jabón porque te vas a quemar la piel; has hecho mal algo: o demasiada sosa o demasiada poca cantidad de grasa o te has confundido al hacer las multiplicaciones de los números de saponificación o en los propios coeficientes. No uses el jabón sin haber comprobado que tiene un ph adecuado. Ojo con eso, por favor.

Cuando tengas la olla a esos cincuenta grados –la mezcla seguirá perfectamente líquida aunque comenzará a endurecerse si bajas demasiado la temperatura-  puedes colorear o perfumar la mezcla con lo que te apetezca aunque sería bueno que probaras antes con una muestra no vayas a estropearlo todo.

Lo pones en los moldes que más te gusten y lo dejas enfriar. Listo, en aprox. dos horas que tarda en endurecerse vas a quedar de puta madre o de maravilla –en función de tu extracción- con tus amistades sin engañar a nadie.

Cuando saques el jabón del molde notarás que huele mucho a alcohol. Lo dejas al oreo un par de días y yatá.

Lo normal es que el jabón se empañe un poco al contacto con el aire. Recupera la trasparencia en cuanto lo usas.

Lo que he hecho hoy en los jabones que se ven en las fotos.

Hay de tres clases: transparente sin aceite de ricino, perfumado con almizcle y sin color, coloreado de azul alimentario y sin perfume y el amarillo tiene aceite de ricino y está perfumado con cantueso.

Me parecería una parida indigna de cualquier lectora de este blog, pero bueno es que sepáis que cualquiera de ellos se puede refundir en el micro o al baño de María y añadirles colores u otras vainas. Para ese camino cómprate unas alforjas de burro porque seguro que las venden en el mismo sitio que las barras de jabón preparado.

Espero que os haya gustado.

Bss.

nota 1: si pasas el ratón por encima de las fotos te explico de qué se trata en cada una

nota 2: el aceite de coco vale cuatro euros el litro, el de ricino igual y la estearina cinco euros el kilo; la sosa pura unos dos euros el kilo, el alcohol tres por litro y la glicerina cuatro, echa cuentas, joder ¿es con hache o sin? a ver cuánto jabón te sale.

nota 3: actualización; los moldes: vale prácticamente cualquier cosa, esos de cristal van bien o también valen bricks vacíos…el jabón seco se pega poco o nada….los míos los daban este verano de propaganda con las botellas de amaretto tengo veintiuno y regalé nueve… teniendo en cuenta que daban tres por botella ¿cuántas botellas me bebí? ja, ja, ja, ja ….. fue un verano dulce -en palabras de otro- con fondo amargo ;)

Técnicas para hacer jabón casero. Jabones líquidos. Champú infantil de aceite de oliva

Alguna peña me pregunta por el asunto de los jabones líquidos y de cómo hacerlos. La panacea mundial del mundo para los ecoloahorradores parece ser la fabricación de jabón líquido para la lavadora, pero barato eh! a poder ser que sea así: me frío diez o doce tajadas de bacalao y con lo que sobra de aceite me hago medio bidón de detergente –y un post-  ja, ja, ja, ja!!

Se puede hacer, no vayáis a pensar que no; con aceite reciclado se puede hacer casi cualquier jabón. No sé si merece mucho la pena, pero se puede hacer.

Un jabón líquido no deja de ser un jabón sólido disuelto mediante un disolvente adient al caso, normalmente –pero no sólo- el agua. El gran drama de esta vaina es que se trata de mezclas que están a medio camino entre lo sólido y lo líquido y son muy inestables. En el mundo del jabón industrial se usan sustancias estabilizadoras que están fuera del alcance de los jaboneros caseros y además no tienen muy buena reputación desde el punto de vista de la salud. Por ejemplo, alguna de ellas provoca que a los chicos que se les quede la pilila pequeña, pequeña, pequeña ;) así que hay que tener mucho cuidado con esto.

El principal problema de la inestabilidad en los jabones líquidos –si el jabón está bien hecho y no tiene otros problemas- es que tiende a modificarse la consistencia de la emulsión. Lo más habitual es que se solidifique y se vuelva una melaza espesa que no se pueda sacar del frasco. Otra frecuente –de menor calado si se quiere- es que se enturbie con el tiempo o que –más jodido fastidiado-  desprenda cierto olorcete a rancio. Ya lo aviso: hacer jabones líquidos molones es llorar. Yo mismo lloré cuando una amiga mía me devolvió un gran frasco de champú que olía a isopropileno –una mezcla de olor, entre líquido de hacer permanentes y tinta de impresora- que tiraba para atrás: su marido le preguntó que si tenía un amante que trabajaba en una droguería :)) sin comentarios.

En lo fundamental, no hay ninguna diferencia entre un jabón líquido –por ejemplo el que se usa en el lavamanos de un bar- un champú –como el que sale hoy aquí- y un gel de baño. Los tres son indolente opulencia del tiempo en que vivimos.

La peña se ha lavado toda la vida, el cuerpo y el coco, con pastillas de jabón; no se la ha ocurrido meterse en una bañera y hacerse una foto tapándose –por ejemplo- las tetas con espuma, ni harta de grifa y cuando, por motivos técnicos, ha necesitado jabón líquido ha usado jabones con una consistencia casi como la del agua. Pero cliente manda, cliente rey.

Pues dejando aparte este inciso –es que me llevan los demonios, joder– si hay que encontrar diferencias entre los tres productos serían 1) el champú se diferencia de los otros en la formulación. Normalmente se le añaden aditivos que funcionen como detensores –existe esa palabra?? de los tejidos filiformes –con dos cojones! como el pelo, como algún pelo, o la ropa ;) y 2) al gel se le añaden aditivos que estabilizan la espuma y hacen que se mantenga para que, si te vas a hacer una foto en la bañera, no se te vean aquellas.

El jabón que he hecho es para niños y no lleva nadita, nadita que no quiero que a la piel o a la,  en fin, de mi orquito le pase nadita, nadita. Podría haberlo hecho con aceite de oliva en exclusiva pero como a éste le gusta jugar en el agua le he añadido un poco aceite de coco para que haga más espuma. Según se me vayan acabando los frascos de otras cosas iremos complicando las recetas con más potingues y os explicaré qué aditivos inocuos pueden usarse para cabello y la espuma.

La gran novedad de la química de los jabones líquidos es que las grasas no se saponifican con sosa cáustica sino con potásica. Sin entrar en muchos detalles la cosa tiene que ver con la hidratación y solubilidad del álcali y de las sales que se derivan, mucho más alta en el potasio, que además tiene un efecto –lo digo otra vez- muy detensor sobre las fibras textiles, por lo que es apropiado para los jabones de lavar ropa.

La sistemática de trabajo es muy parecida –salvo en los tiempos y las temperaturas- que en el caso de la sosa cáustica; la puedes revisar en las otras recetas de jabón que hay por aquí. La única diferencia práctica es que la cantidad de sosa potásica que se necesita para saponificar la grasa es un cuarenta por ciento mayor.

Una pequeña mención al tipo de aceites a utilizar. No todos los aceites valen para hacer jabón líquido. El más guay de todos es el aceite de coco porque tiene moléculas grasas de cadena corta que son hípersolubles y dan jabones muy espumosos y casi transparentes. Problema: el aceite de coco es muy agresivo con la piel y hay que usarlo con moderación. Los otros aceites que se pueden usar son los que se denominan aceites líquidos. Son grasas insaturadas, líquidas  a temperatura ambiente; las más comunes: oliva, maíz, soja, girasol, ricino, almendras, colza y similares. Problema: los jabones de aceites líquidos tienen tendencia a volverse rancios y a oler mal.

Lo del jabón líquido es pues, como todo, un sabio compromiso entre oler a aceite viejo o quemarte el culo.

Bien, el champú que he hecho lleva cien gramos de aceite de coco y novecientos de aceite de oliva virgen (caducado) un kilo.

SI ERES UN MANAZAS O NO TE HAS LEÍDO LAS NORMAS DE SEGURIDAD PARA USAR PRODUCTOS CORROSIVOS QUE ESTÁN EN LOS OTROS POST DE CÓMO HACER JABÓN, EN ESTE BLOG, NO SIGAS LEYENDO. LLAMA A UNA PERSONA CON MÁS CONOCIMIENTO, DILE QUE ERES TONTO Y QUE HAGA EL FAVOR DE EXPLICARTE –DESPUÉS DE HABERLO LEÍDO ELLA- CÓMO SE MANEJA LA SOSA. DE VERDAD, SI NUNCA HAS MANEJADO SOSA POTÁSICA O SODICA NO HAGAS JABÓN SIN INFORMARTE ANTES ¿VALE?

Para estos aceites lo números de saponificación con sosa potásica son:

  • aceite de coco: 0,257 x 100 gr.= 25,7 gr.
  • aceite de oliva:  0, 190 x 900 gr.= 171 gr.

En total voy a necesitar 196,7 gr. de sosa potásica. Interesa poner siempre un poco más de sosa por varios motivos, pero sobre todo porque el exceso de sosa se puede eliminar del jabón,  pero si te quedas corto y la sosa que pones no es bastante para saponificar toda la grasa te toca tirar –o malvender- la pasta aceitosa que vas a sacar.; además no tengo claro ni la pureza y composición de los aceites y si mi báscula –me la regaló mi amiga C por mi cumple- pesa bien. Como todo esto de los aceites exóticos vale una pasta, le voy a poner 200 gr. de hidróxido potásico. El resto hasta el kilo se lo pongo de agua pura. De Madrid. Si vives en sitios más, digamos …… ¿¿alguien se ha tomado alguna vez un gintònic con hielo del caño en BCN?? qué malo, qué pasada! MAD es superior a BCN en esto.

Pues nada, te preparas un buen caldero doble; en el de fuera pones agua a hervir –poca, ten en cuenta que después vas a tener que meter el otro dentro- y en el de dentro pones los aceites. Primero el de coco a fuego suave y cuando se haya fundido el de oliva…calientas, calientas, calientas.

Mientras tanto preparas la disolución de sosa y la viertes poco a poco sobre el aceite mientras meneas con un cucharón. Interesa que mantengas una temperatura en el entorno de 70º C. Mucho ojo con el ídem y no te vaya a hervir la sopa de sosa y grasa y te salpique.

Cuando tengas la mezcla básicamente homogénea –por favor mira las técnicas de meneado en los otros post de jabón- metes el caldero en el agua hirviendo y vueltas, vueltas, vueltas. Te interesa mantener la temperatura de la sopa entre los 70 y 80ºC. Dentro de la olla del baño de María. La olla del jabón no va a hervir pero el agua sí y puede salpicarte y quemarte. Cuidado.

La saponificación con sosa potásica es cosa curiosa. Si no has hecho nunca jabón no vas a darte cuenta, pero si alguna vez la has hecho con sosa cáustica vas a flipar. Se trata de una mezcla que se resiste obstinadamente a endurecerse y te puedes pasar horas meneando y quemar un par de minipimers y nada, pero va y te llama tu novio/a y mientras le estás diciendo mira déjame en paz que estoy haciendo jabón y no se me pone duro –en el mejor de los sentidos- ni de coña y tengo un cabreo de tres pares de ……vuelves del teléfono y tienes que sacar el cucharón de la olla con un cortafríos: mágico.

Bueno pues eso pasará y conseguirás una mezcla blanquecina opaca que tienes que ir recociendo dentro del baño de María. Esto es lo que se llama fabricar jabón mediante el proceso en caliente.

A medida que recuezas la pasta se irá volviendo cada vez más traslúcida y correosa hasta ser completamente transparente –en ese momento toda la grasa está saponificada y lo que tienes  en la olla es jabón- y estar dura como una piedra. Es una lata pero hay que estar meneando la masa constantemente frecuentemente, difícil, désolé!

El proceso tiene una duración variable; de una a tres horas, dependiendo de la temperatura, la eficacia del primer meneado y la pureza de los aceites y de la sosa….puf! pero si en la primera hora no has conseguido que la masa esté traslúcida de forma importante, revisa tus cuentas porque algo has hecho mal. Para que te hagas una idea: con aceites y sosa de buena calidad, y a las temperaturas del cuento, yo vengo a tardar una un poco más de una hora en saponificar el lote de jabón.

Una precaución adicional. Cuando mezclas el aceite y la sosa con la minipimer estás introduciendo mogollón de microburbujas de aire dentro de la pasta de jabón. Es como si estuvieras montando nata. Cuando pongas el jabón a cocer, todas esas burbujas se van a dilatar con el calor y van a hacer que la pasta suba como si fuese leche hirviendo y se te salga de la olla; sobre todo al principio de la cocción. Si pasa, suele ser suficiente con darle un par de vueltas con el cucharón y romper la espuma; si ves que no puedes, es necesario retirar inmediatamente la olla del fuego, pero la de dentro porque si sacas el baño de María completo el agua sigue hirviendo y no haces nada. Si no lo consigues, felicidades, te toca recoger el jabón, volverlo a la olla y darle una buena fregadita a la cocina :))

Ya tienes tu jabón hecho, ahora te toca disolverlo para obtener el champú y después, si es necesario, espesarlo para que quede con la consistencia que más te guste.

Una vez que la masa de jabón está lista hay que hacer un pequeño ensayo para comprobar que efectivamente toda la materia grasa está saponificada. Es fácil: sacas una cucharada de jabón y la disuelves en el doble de su peso de agua hirviendo; cuando está totalmente disuelta lo dejas enfriando, si el aceite se ha consumido totalmente con la sosa, te tiene que quedar un líquido transparente cristalino –mira la foto- si está turbio, felicidades, a seguir cociendo.

Ahora te toca diluir el jabón. La concentración adecuada para un jabón líquido casero está entre un veinte y un cuarenta por ciento de jabón puro por cada litro de agua champú. El jabón puro es la suma de los pesos de los aceites que hayas empleado más el peso de la sosa. En mi caso tengo mil doscientos gramos de jabón puro –cien de coco, novecientos de oliva y doscientos de sosa potásica- y lo voy a disolver al treinta por ciento es decir que voy a necesitar unos dos litros y medio de agua.

Se calienta el agua y se vierte en el caldero del jabón y vueltas, vueltas, vueltas. Si no tienes prisa puedes dejar el caldero a fuego suavísimo y el jabón se disolverá, él solito, en tres o cuatro horas.

Éste es el resultado final ha quedado bastante bien de consistencia. Me gustaría poder poner el vídeo pero el señor Press -el jefe de todo esto- no me deja, insiste en que compre la extensión de vídeo por unos dólares de nada :(( Si te interesa ver cómo es la consistencia y la viscosidad del jabón debes hacer click aquí.

Me queda una prueba más antes de darlo por bueno. Hay que comprobar que el jabón es lo suficientemente neutro como para usarlo en la piel.

Un jabón se considera neutro cuando el ph está entre 9 y 10. Es muy difícil bajar estas cifras en un producto cuyo componente principal es un álcali fuerte como el hidróxido potásico. Además el ph ligeramente alcalino protege el jabón líquido de las invasiones de hongos y otras alimañas presentes en tu baño; se puede bajar añadiendo amortiguadores de ph  –normalmente ácidos suaves tipo bórico o cítrico- pero no interesa nunca por debajo de nueve. Si quieres un jabón más neutro –mídele el ph a un jabón para niños y verás que no necesitas un jabón más neutro- tienes que añadirle además un fungicida y la cosa se te va a ir complicando.

Mi jabón, terminado y disuelto tiene un ph entre 9 y 10, guay!

Listo, a las botellas y una semanita de aislamiento a oscuras para que termine de aclararse el líquido porque cuando se diluye el jabón vuelve a enturbiarse momentáneamente.

Cosas que no he hecho hoy. No he espesado el jabón más allá de controlar la cantidad de agua de la disolución. No he usado ningún colorante, todas esas cosas no son más que mierda en la piel de los niños; el verde intenso es del aceite de oliva. No le he añadido α tocoferol –vitamina E- si el cubo de champú hubiera sido sólo para mí le hubiera puesto esa vaina para evitar que el jabón oliera a rancio a largo plazo pero es casi todo para regalar en casas con mucha gente, así que no creo que vaya a durar tiempo. No le he añadido olor porque los aceites y las esencias tienden a enturbiar el champú. Después del aislamiento haré una prueba con esencias a ver cómo resulta :)

Espero que os haya gustado.

Bss.

Técnicas para hacer jabón casero. Jabón hidratante de aceite de almendras y jabón con aceite de jojoba y leche

Mira que me jode fastidia llegar tarde a las cosas. Llevo dos semanas preparando un paquete de regalos prenavideños para unas amistades –antiguas y sobrevenidas- y la cosa va con fecha. No se me ocurrió otra cosa que sorprender a mis amigos que con jalea y jabones. Para la primera tuve que ir a por las manzanas y para la segunda pues aquí estoy esperando a ver si el jaboncito termina de secarse y no pongo el paquete bien pringando …… veremos qué.

Me pareció que para la ocasión podían estar bien estos dos jaboncitos, que son muy ricos y espumositos :))

Cada aceite tiene una función en los jabones. El más habitual aquí es el jabón de aceite de oliva que también se llama jabón de Castilla y jabón de Alepo –que tiene además aceite de laurel. El aceite de oliva, sin ser la gran vaina, es un buen componente del jabón, ya sabéis: beneficios múltiples para la salud y bla, bla, bla, …… La realidad del caso es que la pobre oliva hace lo que puede y aparte de bla, bla, bla, …… pues da una espumilla correcta, hidrata –o al menos no seca- y saca jaboncitos, suaves, blandos y que se gastan en un pispás.

Cuando te pones a navegar por el proceloso mar de la jabonería casera, lo que más te apete, mundial del mundo, es mezclar todo lo que pillas a mano: joder pues si la jojoba me acondiciona el pelo, el colágeno me estira la piel, la oliva múltiples beneficios, la almendra ídem de lienzo ….pues nada me hago uno con todo y le añado además un poquito de esto y unas gotas de esto otro…. y me pongo súperguay!!! todos llevamos un alquimista dentro ¿a que sí? ja, ja, ja, ja!!!

Y la realidad del caso es que esto, como todo, vaya!! tiene miniprincipios que no están escritos en el frontis del ayuntamiento de Marsella, pero que hay que tener en cuenta.

Las tres grasas básicas para el jabonero casero son, con gran disgusto del Ministerio de Agricultura español, la palma, el coco y la manteca animal. Si quieres réussir con tu jabón debes usar alguna de éstas, o las tres, grasas y lo debes hacer en grandes cantidades. Lo demás son vainas.

Los jabones de aceites finísimos no existen, no se pueden hacer. Intenta hacer un jabón de –sólo con- aceite de almendras –el número de saponificación es: 0,139- ya verás el churro que te sale.

La verdad es que todos los jabones, más o menos rococós, se construyen sobre una base de jabón estándar: palma, coco y sebo.

El aceite de palma es como una especie de manteca vegetal, da un jabón blanco con reflejos tipo nácar, con una espuma regular y es básicamente neutro con la piel. Su virtualidad es que hace pastillas de jabón muy duras …… mucha gente usa jabón de palma para otras cosas.

El de coco, líquido en verano y manteca en invierno, hace jabones blanquísimos, de dureza media y sobre todo lo que hace es una espuma súper consistente; el gran problema es que es muy enérgico en la limpieza, deshidrata y maltrata mucho la piel.

La manteca animal, en términos generales, hace jabones blanditos, con buena espuma y es muyyyyy!! hidratante.

Un jabón hecho con un tercio de cada una de estas grasas sale de pm –de puta madre- blanco, duro, espumoso e hidratante …… y por cierto, se me olvidaban los índices: coco 0,183, palma 0,142 y manteca de cerdo 0,141 …… el resto de las mantecas animales corrientes tienen un número muy parecido a la de cerdo.

Según vayas avanzando en tus delirios jaboneros lo puedes ir complicando y variando las proporciones en función de tus gustos, pero verás que en el ámbito casero, hay poco más que añadir ;)

Los dos jabones que he hecho para el regalito tienen estas recetas:

  • el de almendras: quería un jabón muy fino e hidratante por eso limité la cantidad de aceite de coco; lleva 200 gr. de coco, 400 de palma, 200 de almendras  y 50 de girasol (0,134); el aceite de girasol se emplea porque tiene mucha vitamina E –también beneficios variados- que es un fuerte antioxidante y hace que las grasas del jabón no se vuelvan rancias si lo guardas mucho tiempo
  • el de jojoba: quería un jabón todo uso para piel y para pelo; lleva 300 de coco, 300 de palma, 200 de oliva –supongo que le puse aceite de oliva para contribuir al consumo interno, ja, ja, además hace un jabón muy suave al uso- y 50 de girasol; la jojoba no es bien, bien, un aceite, parece ser que es la resina de una planta mejicana que allí se usa para acondicionar el cabello, la proteína de leche se emplea para darle cremosidad a la espuma y…pues bueno, también tendrá su aquel en el jabón ¿no? :)) tanto la jojoba -20 gr., como la leche –en este caso en polvo y aprox. un dos por ciento del peso total de las grasas- se añaden al jabón cuando está hecho y no entran en el cálculo de la sosa a emplear

He evitado el uso de manteca animal porque no sabía –ni sé- si a mis amigos les iba a hacer gracia el asunto, que hay mucho raro por ahí.

Por cierto los colores de los jabones son los naturales de las grasas, nada de colorantes, y además les puse olor: a uno a jara y a otro a cantueso; irreconocibles en el jabón, no me vuelvo a gastar la pasta en esencias.

Bss.