Técnicas para hacer jabón casero. Jabón con aceite de argán

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Estas Navidades estuvimos haciendo un viaje en coche por Marruecos que ya de por sí es un país grande y con el añadido del Sahara Occidental: una inmensidad.

Fuimos desde Ceuta hasta la línea del Trópico de Cáncer… en realidad íbamos a un sitio olvidado y abandonado que se llama La Agüera, en la frontera con Mauritania aunque por razones que no son este cuento tuvimos que abandonar a unos doscientos kilómetros, lo que, después de haber conducido casi tres mil desde MAD, es un poco putada. En fin. Solo quiero decirte que si te gusta la carretera y conducir es uno de los viajes más mecánica y económicamente asequibles e interesantes que puedes hacer aunque más al sur de Dakhla, Villa Cisneros, es noman’sland y si vas solo te juegas –literalmente- el tipo.

Quizá más adelante –mala pinta tiene- te pueda contar en otros post las aventuras que corrimos… y lo que comimos, que esto es un blog de cocina.

El argán, con las palmeras, es el árbol nacional de Marruecos; casi desde el sur de Essauria hasta Guelmin es la única planta de porte que ves. La zona de Agadir es como Jaén o Córdoba con las  olivas.

No me resisto a enseñarte el amanecer del año nuevo en Agadir

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Este viaje, con las ganas que le tenía, lo llevamos fatal de fotos. Me dejé el cargador de la máquina grande en MAD y una de las baterías iba ya vacía, así que al final la mayor parte son de móvil… movidas y muchas tiradas por mi hijo, que el man como virtudes tiene un huevo pero como fotógrafo… es mi chaval no le voy a poner ni un pero… solo el anterior.

La planta, como ves… corteza en primer plano y árbol al fondo

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tiene un aspecto entre oliva y encina o alcornoque  y los frutos…

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… pues podrían ser aceitunas gordas o bellotas.

Me hizo gracia porque no hace mucho leí Las inquietudes de Shanti Andía –yo creo que esas son de las cosas que nadie lee ya ja, ja, ja, ja… novelas de aventuras de los años 30- y los protagonistas terminan comiendo bellotas de argán y corriendo delante de los bereberes… tiene muy mala baba la gente por allí.

Se usa para todo: es cosmético, medicamento, aceite para cocinar, se come el fruto, se hacen muebles, se calientan las casas con las astillas… están roturando medio desierto para poner árboles de argán.

Te lo venden mucho por la carretera… las cunetas están llenas de niños ofreciendo botellas de algo de color de la miel oscura que se supone que es aceite sin refinar. Como te descuides te llevas puesto a uno porque le ponen mucho entusiasmo.

También hay muchos sitios de esos de venta directa del productor… productora porque este asunto allí es cosa de mujeres y todo son –aparentemente- cooperativas de mujeres que venden aceite. Cosas para turistas aunque no sé muy bien porque aquello es el semi desierto… un coche cada media hora ¿? No tenemos fotos de esa parte de nuestras vidas.

Nosotros lo compramos en el mercado central de Casablanca, me fui a una parada donde había tres o cuatro tías comprando y bueno: que me timen como a estas.

No es un artículo para nada barato pero tampoco para que te metan los estacazos que te quieren meter aquí. Por dos medios litros y cinco frascos con nebulizador de cien mililitros de aceite de argán cosmético  –refinado puro con añadido de vitamina E para que no se ponga rancio- es decir litro y medio, mi amigo Alí me sacó doscientos cuarenta y tantos drihams… unos veinticinco euros. Compara este precio con el del mejor aceite de oliva. Es un aceite caro.

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Los cien mililitros –sí mililitros- más vendidos de Amazon, valen dieciséis con noventa y nueve euros –rebajado desde cuarenta y nueve con noventa y nueve ja, ja, ja, ja la gente se mete microdosis de LSD para el body– es decir que va ciento sesenta y nueve euros el litro o lo que es lo mismo a doscientos cincuenta y cinco el litro y medio. Se me abren las carnes acordándome de los chavalitos tirados en una cuneta de una carretera de tercera intentando parar coches para venderles aquel mejunje.

Pasado  ya este momento blogueros sin fronteras del post, te cuento más o menos cómo he hecho el jabón. No tiene mucho misterio.

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Con estos aceites tan delicados es una lástima usar sosa… además no son buenos para hacer jabón… te quedan barras de jabón muy blandas… si es que llegan a endurecer y además aceite de argán más sosa es igual a mierda… lo que interesa es frotarse la piel, el cabello y las uñas –creo que es cojonudo para las uñas y para el pelo- con aceite y no con una sal sódica del acido graso de los frutos de la Argania Spinosa… te arruinarías y no encontrarías el efecto buscado sobre tu belleza.

Cada uno hace con su aceite lo que quiere pero te sugiero este sistema:

  • saponifica en frío aceite de palma y de coco, con eso conseguirás un jabón duro y con espuma que llevará las esencias del Atlas a los rincones más íntimos de tu cuerpo; usa el mismo peso de palma y de coco, los números de saponificación de son 0,142 y 0,183 gr. de sosa sódica pura por cada gramo de aceite, respectivamente
  • agarra el mismo peso de un jabón neutro con grasa animal que tengas hecho y se lo rallas por encima a la traza de lo que estás haciendo con la palma y el coco; con eso conseguirás glicerina para contrarrestar lo agresivo que es el aceite de coco; yo use un jabón que hice con manteca de cerdo caducada de hace tres años que me encontré detrás de un frasco de chucrut de hace cinco años, eso sí era manteca de cerdo ibérico… si hay musulmanas entre nosotros o cerrad los ojos o usad otra grasa animal
  • para trescientos cincuenta gr. de cada aceite e ídem de jabón usé novecientos gramos de agua del grifo de MAD
  • una vez que está terminado el primer jabón añade la cantidad de aceite de argán que te interese, nunca antes de que esté hecho el jabón porque se trata de que el argán quede libre… si lo echas antes de que la sosa haya saponificado la palma y el coco lo que conseguirás es liberar estos aceites y consumir el argán con la sosa; le puse doscientos gramos
  • los colores de estos aceites son dorados muy tenues –el de palma es la jarra de la derecha de la foto, el de coco es incoloro y la grasa animal también- con lo que te va a quedar un jabón blanco casi total… es el momento de usar, si es de tu interés, algún colorante… yo le estuve dando vueltas y pensé en el amarillo y la verdad es que no sé por qué hice esa tontería porque me quedó el jabón del color de un puto arroz de cutre chiringuito de la playa de Gandía
  • y también aromas; mira que me dan por el saco los olores en los productos de higiene pues nada, como la tontería del amarillo: voy a ponerle un poquito de aceite del árbol del té que viene bien para los bajos y para los píes y en fin y huele, huele a mierda… bueno no tanto como a caca pero me lo podía haber ahorrado… así que si te llega una pastilla de estas y le notas un olor como a armario cerrado es por esa vaina, que además no tiene nada que ver con el té, es que cuando llueve el árbol destiñe, así que si llevas una gabardina blanca no pasees bajo árboles de té, insisto, si está lloviendo.

Con las cantidades de esta receta te salen –no los he pesado- dos bricks de litro, hasta arriba y el trozo que ves en la foto… que es un buen pedazo.

El resultado es un jabón bastante aparente, un poco blando y un poco sobre engrasado, por lo que no hace toda la espuma que debería, si lo guardas en un sitio caluroso te manchara de aceite lo que haya debajo y mermará.

Buen finde!

2 Respuestas a “Técnicas para hacer jabón casero. Jabón con aceite de argán

  1. Hola. He he iniciado con esto de los jabones hace poco y sigo tu blog muy de cerca. A lo que iba, tengo una botellita de aceite de argán que ha costado más que si la hubiese rellenado con mi sangre. Es aceite virgen pero tiene un olor a rancio-fecal que tira p’atrás, no puedo ni usarlo en mis cremas caseras porque las deja apestando, ¿es normal esto? ¿el que compraste allá huele también? Ya solo por esto (y por lo que cuesta) descarto echarlo en el jabón. Saludos