Técnicas para hacer jabón casero. Pastillas de detergente para lavavajillas. Parte 3

Lo primero que hay que decir es que la receta de Isabel es una receta de familia y por tanto hay que tratarla con el respeto que se merecen estas cosas.
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La química casera, desde los jabones en adelante debe ser el reino de los pesos y de las concentraciones porque si no te puede pasar como a nuestro amigo Luis. Casi el caldo de cultivo de nuevas formas de vida y en Vietnam!!

Aunque no es usual, I nos da los datos como si fuera la receta del bizcocho de yogur y también está bien porque ella añade un dato fundamental y es que: la receta, tal como la cuenta, está validada por la experiencia y funciona ¡hay poco que decir a eso!

Aquí, sin embargo, lo vamos a hacer –otra heterodoxia- en pesos de cada uno de los componentes… Marie Skłodowska me pondría de patitas en la calle antes de sacar los ingredientes de los frascos.

La receta era…

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Por el prurito estúpido que te decía más arriba, de querer usar la masa y no el volumen, agarré el peso del componente del que andaba más escaso.

Tenía setenta gr. de bórax, así que le añadí otros setenta de bicarbonato sódico, cuarenta de sal común. Pesé cuatro cucharadas de ácido cítrico y resultó que pesaron casi otros setenta gramos… ay! San Alberto el grande, perdóname esta herejía.

Y por ahí iba cuando se me dio por pensar: pero bueno… esto es la puta receta del agua de litines!! mira…

Ahora sé que me equivocaba, pero pensé que la familia Bel me estaba vacilando.

Mira, la fórmula básica del lavavajillas para máquinas lleva sobre todo –esta es la fórmula a grandes rasgos del que usamos en casa- acondicionadores del agua, o sea secuestrantes: carbonato sódico, citrato sódico y el ubicuo EDTA –ver parte 2 del post- que ablandan el agua y precipitan las sales en disolución. Buenas noches Barcelona!!!

Lleva también oxidantes, que, finamente, llaman activadores del blanco ja, ja, ja son los putos perboratos que usaba tu abuela…  solo que ahora se usa también –por ejemplo- percarbonato sódico. Estas sales “per” tienen el inconveniente de que funcionan solo a altas temperaturas, así que le añaden también –para qué privarse de nada- tetraacetiletilenoamida que es un generador de oxígeno a bajas temperaturas  – o TAED… y no confundir con EDTA, ja, ja, ja- estas vainas son como agua oxigenada.

Todo esto a parte de joder muchísimo a los cangrejos que se come Juan Revenga –aunque él no se entere- y los del pueblo de al lado del de mi madre –ver parte 2- también joden tu máquina de lavar platos así que ellos –y ellas- le añaden unos polvitos de silicato sódico que no sé si gusta o no a las fauna y flora acuáticas pero tu máquina la deja como un pincel.

Además, y ya terminando, como la caca tiene mucha tendencia a volverse a pegar a los cacharros se le pone otra pizca de –atención- antiredeposicionantes y no voy a entrar en más explicaciones: poliacrilato sódico.

Unas encimas por si tienes en tu vajilla alguna mancha de sangre, proteínas, ooooo……

esto lo tenía que haber pillado la lewinsky ;)

Y por fin un rien de surfactantes. Esto tan rimbombante de denominación es puto jabón. Aquí suelen usar alcoholes sólidos pero tienen la función del jabón de toda la vida… modificar la tensión superficial de los líquidos para facilitar que el agua se mezcle con la caca. Tantas vueltas y al final la estatua estaba en la playa.

Perfumes y algunas otras minucias completan el pastel.

Pues si todo esto te parece la leche… es aproximadamente la mitad de lo que echas al lavavajillas cada vez que lo pones. Se completa todo con sulfato sódico que es aproximadamente la mitad del peso del conjunto –se conoce como carga- y solo vale para que no tengas que echar al cajetín una cucharada de té de detergente, mejora la mecánica del uso de los productos. Te lo juro, pana!

Los detergentes y suavizantes  concentrados si no los usas con mucha moderación son un timo, porque no llevan carga y los dosificadores son una mierda con lo que estás gastando dos o tres veces –bah yo con mi pulso cuatro- la cantidad que necesitas.

Frente a todo este despliegue de venenos, la fórmula de Isabel me tenía pinta de los ejercicios espirituales en la Tía Tula pero no dejaba de tener su aquel.

Ácido cítrico y bicarbonato son gaseosas del papelillo que le dicen en La Mancha pero también son una fuente de citrato sódico y con la sal común y las debidas proporciones… también de ácido clorhídrico que la máquina y las tuberías no sé cómo las dejará, pero la vajilla te aseguro que reluciente. Una señora me contó una vez que en su casa tenían mesas de mármol y las limpiaban con limón y sal. Yo tengo una mesa grande de mármol y te puedo asegurar que queda niquelada.

En este punto quisiera pedir disculpas a todas las químicas –y químicos- de verdad que estén entre mis lectores. Estoy bajo la protección de San Alberto y sé las limitaciones y los peros de lo que estoy escribiendo así que no me vengáis a pontificar aquí porque tengo una porra de puta madre debajo de la mesa y le daré en la cabeza, con ella, a cualquier listo –o lista- que se quiera hacer el/la ídem.

Después tenemos el bórax. El bórax es una sal de boro y sodio que se usa casi para todo… desde desodorante hasta componente del jabón –algunas recetas de jabones líquidos de Mi Cocina llevan bórax. Bien, bien, no sé qué función tiene aquí. Disuelto en agua da una solución ligeramente alcalina. Mal no te va a hacer y si Isabel y San Alberto la han puesto aquí será por algo.

La única recomendación que haría es que se usaran todos los componentes con la misma molienda. Por ejemplo, el bórax y el bicarbonato son finísimos, el ácido cítrico comercial tiene un granulado parecido al azúcar corriente y la sal gruesa pues son piedrecitas.

Si mezclas todo eso –a ver, salvo que vayas a hacer una taza- y lo guardas en un tarro cuando lo saques tendrás bicarbonato y bórax abajo, ácido en el centro y sal arriba. Habría que pasarlo todo por un mortero o una muela de piedra para homogeneizarlo.

Puesto en el lavavajillas, lleno, no muy sucio ni muy secos los restos de alimentos, con un programa de 55ºC, agua de MAD, aprox. el contenido de un cajetín de detergente y el selector a media carga –siempre lavo con media carga aunque la cuba esté hasta la bandera- … lava convencional… yo diría que ahí peleando con un polvo de pago ;) aunque también hay ciertos elementos que hacen que el resultado tenga bastante de subjetivo. Por ejemplo el perfume o cierto brillo que le da al cristal el puto Finish no te lo da el IsaFreh y eso te puede llevar a cierto engaño.

Esta mañana he vaciado el lava después de un ciclo con detergente de súper y todo olía muy bien y los vasos brillaban, pero tenían unos chorretes de puta madre. Así que vaya lo comido por lo servido.

No he hecho cuentas de a cuánto me sale cada lavado con la fórmula de I –entre otras cosas porque tenía todas las cosas en el cajón- pero sospecho que, comprados los productos al por menor, sustancialmente más caro que con un detergente comprado en la tienda. No me preocupa, después te cuento por qué.

Así que querida quiero darte las gracias por compartir conmigo –ergo- con nosotros tu receta familiar y también, como te decía en la primera parte a cuenta de mis bisabuelos y mi abuela, por acordarte de mí y leer lo que escribo. MUA!

No obstante lo anterior sí que me gustaría, ya que has tenido el detalle de compartir tu conocimiento, hacerte algunas sugerencias por si las consideras la próxima vez que hagas detergente.

Ya nos consta a los dos que tu fórmula funciona aunque creo que se podría mejorar por dos vías.

Con el doble de producto por lavado los resultados mejoran notablemente aunque quizá sea anti económico.

También, incluso disminuyendo la cantidad de detergente por lavado, se pueden obtener mejores resultados incluyendo en la fórmula carbonato sódico.

El carbonato es un producto sencillo, oxidante muy enérgico, de hecho se puede usar para limpiar restos de cemento e incluso para saponificar grasas y hacer jabón. Cuando me he estado empapando de esto de los detergentes me ha sorprendido que se usara como secuestrante, hubiera dicho que con una cucharada de sosa Solvay –también se llama así porque el proceso de fabricación se lo inventó un belga que se apellidaba S- se podía hacer un ciclo de lavado. Antes se usaba para lavar ropa blanca con el agua de remojar cenizas –salicornia o helechos- que es muy rica en, perdona pero apredí a formular so far many, many years, CO3Na2,. Bien creo que podrías considerarlo

Después me parece que también podrías considerar la posibilidad –ya te he comentado lo de igualar el grano de los productos- de añadirle cierto porcentaje de carga a la mezcla para hacerla más manejable.

Seguro que hay cosas mejores pero te digo de nuevo que he usado solo productos que tenía en casa por eso, y porque los tíos de Finish también lo usan, le puse caolín. Esto son unos polvitos casi inertes de color crudo. Los uso a veces para darle cuerpo a jabones muy delicados y hay peña que se hace mascarillas con él como si fuera arcilla. Al aumentar el peso y el volumen de los polvos detergentes se manejan mejor, pero además le dan un aspecto muy rústico al jabón. Creo, humildemente, que es un acierto, te lo recomiendo.

Pues una vez hecha la mezcla y mejorado el manejo, me parece que se puede añadir usabilidad al producto haciendo pastillas en lugar de detergente en polvo.

Es la técnica general de las bath-bombs, alguna vez las he hecho con colores y olorcitos. Puedes busca en youtube la manera que más te convenga para hacer los terrones de detergente, por ejemplo aquí. La técnica general es: después de haber hecho la mezcla y homogeneizado –en lo posible- el tamaño de los granos y –eventualmente- añadido color, se rocía con agua pulverizada –poquísima, mira los vídeos- y se compacta dentro de un molde. Mejor moldes grandes y mejor de silicona.

Listo esto es todo en cuanto a la fabricación. Me gustaría terminar con dos cosas este puto post que se me está haciendo más largo que las vacaciones de mi hijo.

Cosa 1. Cuando escribí que me jodía mucho no poder fregar cacharros a máquina con detergente casero, la verdad es que no sabía lo que escribía. No sé mucho de esto y no es un tema en el que me vaya a interesar como para sacar un siete.

Después de pasar casi un mes leyendo sobre el asunto, viendo webs, llamando o escribiendo a los servicios de atención al cliente de todas las multinacionales cutres del mundo mundial ¿que quiere usted saber quéeeee? pues he llegado a la conclusión de que el asunto no tiene solución por la vía de productos diferentes.

Estaba convencido de que los fosfatos eran mala cosa y resulta que de todo lo malo no son lo peor. Si alguien me hubiera dicho que me imaginara la fórmula de un detergente inocuo –más allá del jabón de sosa- le hubiera contestado que algo quizá con alguna sal alcalina fuerte y perborato… que es como, básicamente, los hacen ahora.

La verdad es que la única solución que le encuentro al escándalo de los detergentes es la buena práctica.

A mí me gusta fregar los cacharros y planchar y no me gusta tender, cocinar y quitar el polvo. Mi hermano me dijo: cuando tengas un lavavajillas no vas a querer otra cosa de reyes, nunca! Jo! qué razón tenía.

No he usado Fairy. Creo que debajo de la pila hay una botella que fue un regalo de boda. Solo friego con jabón casero –cocina y baños- pero me moriría sin poder cargar mi lava todos los días.

En casa de mis padres éramos cuatro. Comíamos con cuatro platos, cuatro vasos y sus correspondientes cubiertos, una sartén y una olla. Eso era lo que había que fregar. Mi vieja se cree que ahorra fregando eso a mano ahorra. Viejos.

Hay códigos de buenas prácticas, hasta cinco que yo conozca, de la Comisión Europea sobre detergentes. Casualmente los que más desplegados están son los de etiquetado, simpático!

A fecha de hoy hay una recomendación de la Unión sobre detergentes lavavajillas para poder optar al sello de “etiqueta ecológica comunitaria para los detergentes de lavavajillas” puedes bajarlo aquí.

Si miras en la segunda página, epígrafe “Final de la vida” –del producto… se entiende- apartado “Limitación en el uso de sustancias perjudiciales para el medio acuático” guión noveno… podrás leer “quedan excluidos del producto: alquifenoletoxilatos (APEO), derivados de alquifenoles (APD), nitroalmizcles, almizcles policíclicos, EDTA y NTA”.

Juzga tú por las las fotos de más arriba cuántos hay en el mercado que cumplan esta nomativa de etiqueta verde en lo que se refiere al EDTA.

Es una puta descojonación lo que se trae la peña con nuestra salud y con el medio ambiente… por cierto en estos días que escribo acaban de declarar a la OMS brazo armado de las farmacéuticas de todo el mundo y [textual] de la Generalitat de Catalunya… están como si los hubieran pillado con Almodóvar en los papeles de Panamá. Lo tengo escrito en mil sitios: no hay ciencia inocente ni poder público capaz de imponer los intereses de la gente frente al poder económico.

Hoy la vía no va por cambiar los productos ni la forma en la que los vivimos. Yo no podría vivir sin mi Balay básico pero debo aprender a ponerlo una vez cada cuatro días.

Cosa 2. Una amiga se descojonaba porque hace un tiempo –como en el caso de estas pastillas- no sabía cómo terminar un post y se me ocurrió poner una receta para limpiar boinas. Ja, ja, ja, ja verídico, así terminaba el post, puedes buscarlo… pon boinas en la casilla search de Mi Cocina.

Pues estaba haciendo el detergente y primero me parecía muy blanco, después que en polvo era muy soso, voy a hacerlo en pastillas, después: joder qué feas son estas putas pastillas parecen sucias… necesito algo que le añada dramatismo a las fotografías, algo como las rallas rojas del Signal –qué maravilla, el hexaclorofeno era un puto veneno, pero a ver quién es el guapo que mete las rallas rojas en un tubo de pasta de dientes??? y ahí dándole vueltas pensé: le voy a poner una ralla verde. Ja, ja, ja gastos de marketing.

No es nada, si vienes desde arriba para que te explique qué es el verde… noting, noting, pero eso sí, sabe a menta :))

A la fórmula de más arriba le añades setenta gramos de carbonato sódico y otros setenta de caolín… si quieres el verde… de la mezcla total sacas lo que vayas a gastar para la banda de color, le añades el mismo peso de caolín y gotas de colorante –mejor no acuoso- hasta que te dé un verde interesante. Para compactarlo en el molde haces lo mismo que para el color claro pero antes…

Venga muchas gracias por aguantar el tostón y viva San Antonio!!

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Busco desesperadamente a dos tías a las que debo sendos paquetes de variedades de jabón casero. Obviamente no me valen cualesquiera dos pibas, ni aunque estén muy bien, no es un asunto sexual es, como la seguridad en los detergentes, un tema de justicia social.

 

3 Respuestas a “Técnicas para hacer jabón casero. Pastillas de detergente para lavavajillas. Parte 3

  1. Bueno…. todo muy instructivo. Siento que por mi culpa, tus investigaciones te hayan llevado a extremos tan….. Lo cierto es que cuando uso mi mezcla de lavavajillas se apelmaza, pero funciona. Muy agradecida por tus enseñanzas. Hasta pronto.