El galeón de Manila, la Mercedes y la galleta

Yo de jovencito quería ser marino. Me lo pegó mi viejo, que no es que quisiera ser marino pero le gustaba el descubrimiento y la aventura. Todavía me acuerdo de su cara un día que me contaba cómo hacer islas artificiales de hormigón donde se podía vivir y navegar, quizá leyó muchas novelas  de Salgari y vio muchas veces Tres lanceros bengalíes ¿?

Como a los dieciséis años tomé una de esas transcendentes decisiones, de esas que marcan toda una vida y me decidí a contarle que yo lo que quería era embarcarme y dejarme de hostias de abogados, ingenieros o arquitectos y todavía me acuerdo del puñetazo que le metió a la puerta de su habitación cuando se lo dije. Todavía está el abollón en la puerta, ja, ja, ja, ja!! gracias papi por ayudarme a decidir. Finalmente seguí otros derroteros académico-laborales que me llevaron a ser oficinista, en fin!!

Pero nunca dejé de sentir una cierta admiración por la gente de mar. La sigo teniendo, no me niegues que hay pocas profesiones que te permitan hundir un barco con y pico mil pasajeros mientras tú te estás zumbando a una moldaba y bajarte del paquebote, con la elegancia que lo hizo el italiano aquel hace unas semanas.

Sí, la audacia de la aventura me cautivó y me cautiva. Audentes o audaces fortuna iuvat –libre: la fortuna le sonríe a los valientes- decía Virgilio en la Eneida o, en otra parte: quien no arriesga no pasa la mar.

¿Te imaginas? un montón de gente se sube en tres carracas de madera –el equivalente a un transbordador espacial de la época- y navegan hacia el oeste. Los que saben algo del asunto sólo saben que la tierra es redonda, que una corriente lleva hacia el oeste, que del este viene otra corriente que trae flotando cosas raras que no hay en Europa, que algunos curas, en algunos monasterios, saben que doscientos años antes hubo gente que llegaron a otra tierra diferente y que los marineros de Bilbao, naturalmente, traen bacalao de un banco muy lejano, al oeste, desde el que se ve tierra firme –Terranova creo que le dicen a esa vaina- y al que se puede llegar por una ruta norte y volver por una ruta este… pero no se lo quieren contar a nadie ja, ja, ja, ja!!! cómo son los de Bilbao: Dios está en todos los sitios pero ellos, ya han estao!!

Mira el mapa; si te fijas en el dibujo de las corrientes te darás cuenta de que esos viajes se pueden hacer casi en una colchoneta. Pero en 1500 había que echarle huevos al asunto y, lo más importante para mí, ahora que soy sólo oficinista, había que echarle huevos para gastarse el pastizal que vale armar tres transbordadores espaciales y mandarlos a buscar qué había más allá. La fortuna les sonrió a los audaces marinos y a los audaces economistas ;)

Fíjate, la cosa tiene una curiosidad… las corrientes giran en distinta dirección en el hemisferio norte y en el sur y tanto en el Atlántico como en el Pacífico. En el hemisferio norte el viento y las corrientes giran como las agujas del reloj,  en el sur al revés… en la línea ecuatorial pues pichipichá, ahora sí, ahora no… es difícil navegar a vela en las zonas ecuatoriales, si te acuerdas de una peli de Gregory Peck, El hidalgo de los mares –propaganda gringa- tienen que atravesar el Ecuador navegando arrastrados por barcas de remos. Películas.

Ahí le he hecho unas fotos a la bola del mundo de mi hijo para demostrarlo :))

Pero, por algún motivo, dependiendo –el motivo- de cuál sea tu sardina y la fuerza que tengas para arrimar el ascua a la misma,  ese sistema de corrientes y vientos ahora no está tan claro y está contribuyendo al cambio del clima –lleva agua fría donde antes era caliente y al contrario-  no sé si para bien o para mal.

Pues esa gilipollez de que los vientos funcionen de una forma u otra, dependiendo del hemisferio tenía su aquel político/económico. Era muy difícil navegar a vela hacia el oeste desde la costa de Perú o de Méjico y más difícil aun volver.

Para ir había que bajar mucho hacia el sur y para volver, subir mucho hacia el norte. No es por casualidad que los españoles se dedicaran a coleccionar islas –que se quedaron, compradas, los alemanes a finales del siglo XIX y principios del XX por el Pacífico norte y sur y que los ingleses y portugueses coleccionaran islas y bases en las costas de China, se necesitaban para repostar los barcos porque el asunto de la comida y del agua era un tema bien salado –nunca mejor dicho- en aquella época.

El Galeón de Manila hacía ese viaje en tres o cuatro meses de ida y cuatro o cinco de vuelta, tenía que bajar desde Acapulco hasta agarrar los vientos del oeste y llegar a las Filipinas; de allí subir hasta Japón para enganchar la corriente de Kuroshio que llevaba al barco hacia el este, no se sabía muy bien adónde.

Wikipedia

Mira el mapa de las posesiones españolas en América a comienzos del siglo XIX. Llegan hasta Alaska ¿? pues porque el/los barcos salían de Asia, pero no tenían claro a qué altura de la costa iban a llegar y por eso se necesitaban bases de aprovisionamiento en toda la costa oeste de América del norte. ¿Curioso, verdad?

Después bajaban hasta Acapulco descargaban lo que habían robado en Asia, lo llevaban a Veracruz y de ahí a la península, si había suerte con los tifones… porque lo de los piratas y los corsarios es más bien propaganda inglesa; las flotas militares españolas le dejaban muy pocas oportunidades a los barcos de guerra extranjeros y casi ninguna a los piratas –que si agarraban algo eran de flotas comerciales protegidas por barcos artillados que se contrataban al efecto- casi todos los que se iban a pique era por los temporales y tantos siglos robando, pues dejaron muchas cosas en el fondo :))

Cuando lo que robaban venía de América del sur, fundamentalmente plata de Perú, el viaje se hacía de otra manera. Subían costeando hasta Panamá y de ahí por una carretera real se llevaba a Portobello, lo embarcaban otra vez y se lo llevaban. El problema de Portobello era que la flota inglesa siempre estaba bloqueando el puerto y era un follón salir.

Y no te pienses que utilizo robar porque –aunque lo piense- sea cosa mía. Si alguna vez tienes la posibilidad de rular una temporada larga por América del sur te darás cuenta de que todo el mundo usa esa expresión para referirse a la colonización española.

Por ejemplo, si vas a la isla de Contadora –que está en un archipiélago que se llama las Islas Perlas- te explicarán que cuando los españoles terminaron ¿terminamos? de robar toda la plata de Perú la emprendieron con las perlas. Precisamente en Contadora estaba el centro de clasificación de todo lo que llegaba de Perú y lo que sacaban del mar allí.

Por eso el viaje de la Mercedes para traer aquel último cargamento de oro y plata tuvo que llamar mucho la atención a los espías de todos los puertos de América, porque el barco, según he leído estos días, fue a, y volvió de Perú, doblando el cabo de Hornos. Me parece un poco raro que lo hicieran, sobre todo la vuelta cargados de plata y oro, por el cabo, quizá usaron un canal tipo Beagle.

Por cierto, el otro día me enteré por qué los marineros que doblaban el cabo ¿lo sabías? se ponían un pendiente de oro cada vez. No era para hacerse los chulitos, era porque tenían tan claro que se iban a ahogar –de hecho muchos preferían no saber nadar para morir lo antes posible- que llevaban uno o varios pendientes para que si un alma caritativa encontraba el cuerpo flotando, gastara un poco de ese oro en amortajarles y, si era posible, darles sepultura.

Pues eso, que la Mercedes salió de Perú hasta arriba de plata, volvió el cabo y, desde Montevideo, regresó a España con otros barcos.

Cantaba hasta Gibraltar que venía hasta arriba de cosas ricas, pero hay que tener en cuenta que en aquella época la flota de guerra española era la más moderna del mundo –cosas de la Ilustración que después jodieron los que ganaron la guerra contra los franceses, los cien mil putos hijos de San Luis y, últimamente, el General Francisco Franco- y si un barco podía hacer ese viaje con seguridad, era español; probablemente la Mercedes, que sería de lo mejor que había –historia ficción- en barco, en tripulación, en mando y en armamento.

De hecho, además del tesoro, en la Mercedes viajaban la mayor parte de las familias de los jefazos del resto de los barcos de la flota, pero, pero, pero… les estaban esperando los barcos amarillos y negros. Dicen que la Mercedes hizo una maniobra de huida y que de un cañonazo mal dado echaron a pique el tesoro, las familias y el barco, qué difícil es que le metan un cañonazo a la santabárbara de un barco… sólo lo he visto en Hundid el Bismarck, no sé si pensar mal.

Los otros, después de un viaje desde Montevideo probablemente ni entablaron combate en serio. Fin del cuento.

Ahora debatimos sobre dónde y quién se va a quedar con las moneditas  que les hemos levantado a los gringos, después de que ellos hicieran el trabajo duro, ja, ja, ja, ja, ja!!! la venganza por Torrejón, Palomares, Cuba, Filipinas y alguna que otra tropelía más que nos habrán hecho :))

Llevo semanas escuchando declaraciones y opiniones sobre el asunto; creo que sólo me faltan escuchar las de Torrente y Paquirrín. Pero no he oído ninguna sobre por qué no se las devolvemos a quien se las robamos. No creo que la suma de todo ayude a que mejoremos la deuda no sé cuantita y a que me devuelvan los cien euros que me han descontado de más en la nómina de febrero. En fin ya me dirás qué opinas.

Pero bueno, lo que me traía hoy por esta derrota1 –acepción 3- era la comida y la bebida de la gente que se embarcaba en esas megaepopeyas. Como te puedes imaginar el asunto de la conservación era la madre del cordero; la comida iba seca o viva y si no res. Como el sr. Pasteur no había nacido, tampoco había conservas aunque, juro, yo estuve en París el año del doscientos aniversario de la Revolución viendo una expo en La Villette sobre objetos cotidianos –originales- de la época y había frascos de cristal con vegetales en conserva ¿?

Así que la dieta consistía en legumbres –menestra: mezcla de arroz o habas con garbanzos- carne, tocino y pescado salados, aguardiente o vino, aceite, vinagre, pasas, higos secos, queso, agua, galleta y, en época de escasez, carne de rata.

Te puedes imaginar: comer alimentos conservados en sal en un sitio donde escasea el agua dulce… puff!! menos mal que el ron también calma la sed ;)

Otro problema eran los bichos, se dice que, cuando se podía encender fuego, se cocinaba de noche para que la gente no viera lo que tenía la comida.

En muchos sitios he leído las raciones de las diferentes armadas y siempre me ha llamado la atención la cantidad de alcohol que se echaban al coleto. Por ejemplo en la armada española tocaban a dos pintas de vino por cabeza y día… si son las pintas de ahora es casi una botella. Los ingleses dos pintas de grog o de ron y los franceses cuarto litro de vino de gran calidad ¿? supongo que después de Napoleón porque antes no existía esa vaina del litro y el cuarto :) y aguardiente de caña.

Hay un ensayito de Juan Cartaya La alimentación de la Armada española…etc. que cuenta muchas curiosidades sobre el asunto, pica en el título y te lo bajas para divertirte.

Bueno, había muchas vainas pero lo más importante era la galleta, bizcocho o biscuit que era el alimento que más se embarcaba y el aporte calórico mayoritario de los marineros.

Bizcocho del latín bi-coctus –si te digo que coctus es cocido- ¿a ver si sabes qué significa? a través del italiano biscotto –cocido dos veces- o, en francés, biscuit  de bis y de cuit ja, ja, ja ! que es le résultat de l’évolution linguistique du terme «besquis» qui, au Moyen Âge, faisait référence à «des petits pains que l’on appelle besquis parce qu’ils sont cuits de deux à quatre fois». Ce terme vient lui-même du latin «panis biscotus», signifiant «pain cuit deux fois», et dont on trouve les premières occurrences dès le Xe siècle. En castellano galleta es, como te digo, lo que más comían esos pavos. Mezclado con todo o, según como fueran las cosas, sólo con los gusanos que llevaba dentro.

Si se acababa la galleta mal iban las cosas. Si te lees el texto de Cartaya te darás cuenta que la flota española estaba tan bien organizada que dos de cada tres veces se tenían que volver porque se les acababa la comida ¡¡!! cosas nuestras. De hecho, en francés se usa s‘embarquer sans biscuit para referirse a hacer las cosas o liarse en negocios sin ninguna precaución.

En una novela de Patrick O’Brian –el de Master and commander- creo que en  Capitán de navío están atacando un barco español, al que pillan en bragas, Aubrey le dice a Maturin: una cosa que tienen los españoles es que nunca, nunca, nunca, están preparados!!

Otro problema era la calidad de los abastecimientos, parece ser que lo de los ERES, las tramas y los Institutos no es de ahora.

La composición habitual de la galleta era trigo, cebada o trigo y cebada y otras veces harina de yuca –pan de cazabe- de maíz o de plátano.

Pero muchas veces se adulteraba con otras cosas –atención a la discusión sobre el adulterio del pan- sobre todo con una cosa que se llamaba –y se llama- ballico y que engloba a una serie de gramíneas que engordan la harina, ennegrecen el pan y lo estropean a medio plazo.

La galleta bien hecha –gusanos sobrevenidos aparte- tiene una conservación casi indefinida. No hace muchos años –unos tres- los ingleses destruyeron las reservas estratégicas de galleta que tenían para alimentar a toda la población tres meses en caso de guerra con los rusos. Las fabricaron después de la Segunda Guerra Mundial y estaban envasadas en latas metálicas. Cincuenta años después eran comestibles.

Como te puedes imaginar no tengo una receta precisa de la galleta española –ni de la inglesa :)) lo único cierto que te puedo decir es que se hacía sin levadura. Me da la sensación de que sólo para que abultara menos y se pudiera almacenar más en menos volumen, porque el pan se terminaba comiendo remojado.

En fin que no sé. La técnica es la misma que la de estos skorpor. Yo he usado una harina candeal corriente; si usas harinas con más fuerza tendrás problemas para extender la masa y hacer la galleta. Agua, sal y un poco de levadura seca, para que no me quedaran muy mazacote.

Amasar, dejar fermentar una horilla, extender la masa, hacer las galletas, dejarlas reposar otra hora y al horno a 180ºC. Cocer 20 minutos sin dejar que se doren. Sacarlas, enfriarlas y otra vez al horno hasta que se queden crujientes. Las guardas en una lata y si después de cuarenta años no te las has comido, las tiras.

Para terminar la recreación histórico-gastronómica le hicimos los honores a las galletas con un salazón de atún rojo conservado en agua-sal. Cosas de Almería.

Me lo regaló una compi de curro –gracias V, no sabes bien el placer que me causa poder delegar las cosas con garantía de que se van a hacer bien- y está hecho directamente en la barca que lo sacó del agua. Producto de máxima calidad.

La piba que me lo dio, insiste en que es atún, pero por los dibujos de la piel a mí me parece que es una caballa gigante ¿? La carne parece de atún. Sea lo que sea está de puta madre.

Lo sacas de la salmuera y lo lavas bien con agua, lo dejas secar en la nevera una noche. Al día siguiente estará tieso como la mojama, lo cortas en láminas… estará todavía muy salado… y lo dejas a remojo una hora. Regado de aceite, un chorrito de vinagre casero de cerveza –Mahou cinco estrellas ;) un poco de ajo y perejil picados y para el body.

Si no te lo comes todo, lo puedes guardar temporada en un frasco con aceite de oliva.

A lo mejor fue lo último que cenaron en la Rayo. La Rayo era una cañonera de la flota de galeras de la Luisiana y que llegó a participar en la batalla de Trafalgar, en aquella época era el barco más viejo de la Armada. Tanto Pérez Galdós en Trafalgar, como Pérez-Reverte en Cabo Trafalgar la citan como de las pocas que se salvaron de la quema… por la tarde se pusieron proa a Cádiz y los muy borricos –parece ser que el barco era muy poco marinero- lo embarrancaron en una playa y se hundió.

Los españoles somos de traca ja, ja, ja, ja!!!

13 Respuestas a “El galeón de Manila, la Mercedes y la galleta

  1. ¡Cómo me ha gustado el post!

    Llevo una temporada larga al ladito de Tampa (de donde ha salido el avión y donde están los de Odyssey) y por curiosidad te mando este link (creo que sabes inglés, si no, perdón). Te lo mando un poco de choteo para que veas los “parabienes” que nos desean los comentaristas de la noticia (que tampoco es que esté todo el día en el periódico y la radio):
    http://www.970wfla.com/cc-common/news/sections/newsarticle.html?feed=124415&article=9810509

    Un abrazo
    Idoya

    • ja, ja, ja, ja!! yo también pienso como Rick Steele, que tendría huevos la cosa si ahora se cayeran los aviones al mar con la carga!!
      gracias por tu comentario y bienvenida, au

  2. Es estupendo, me encanta leer todo lo que escribes, me recuerda la manera de escribir de mi padre, (ël escribió varias novelas en cuadernos que guardamos con mucho cariño mis hermanos y yo).
    Gracias por compartirlo, besos.

  3. señor Audaz, esa discusión de los panes negros sigue en marcha?? usted y el plantígrado si que son de traca, jajajajaja
    Muy interesante tu entrada. Aquí somos muy conscientes de la importancia de los vientos y las corrientes. Sin el alisio esto sería un desierto, igualito que el cercano Sáhara. Y lo de que el agüita esté a 19ºC se debe a la corriente fría que viene del norte. Como el cambio climático nos modifique ambos vamos de culo.
    Por cierto, nuestras papas van creciendo a todo trapo, ¿y las suyas?
    un beso.

    • estimada sra. jonjo… la discusión sigue en pie -por mi parte, yo creo que el sr. paco pasa del tema, pueblos- hasta que se rinda ese oso peludo y reconcozca que el pan no se puede adulterar con centeno :)) es broma; me llamó la atención lo del ballico y lo puse en contexto; del resto sí, el tema corrientes y vientos nos está descojonando bastante el clima y lo mas peor del asunto es que no tiene pinta de ser intervención humana sino más bien un cambio de ciclo del sistema del planeta…. no sé, hay momentos en los que me alegro de no ser menor de edad, bss, gracias por tu comentario y tu visita, au

      • y de las papas nada… evité regarlas porque me temía heladas y no quería que me agarraran con las papas brotadas, acerté… estoy esperando el creciente que viene para empezar a mimarlas :)

  4. Pues yo me llamo Yolanda por Emilio Salgari. Yolanda, la hija del corsario negro, era un personaje de Emilio Salgari. Por lo visto hicieron película y tuvo muchísimo éxito, entonces a muchas niñas que nacimos por aquella época nos llamaron Yolanda.

  5. En todo caso por Pablo Milanés ;)

  6. violante=yolanda… ya que el post va del siglo XVI al XIX me ha parecido más apropiado ;)

  7. Era yo bastante más joven que ahora cuando Sandokan vino a los madriles y el frente de juventudes de la época fueros las primeras en gritar a ese personaje “…queremos un hijo tuyo” quien le iba a decir a Salgari que un personaje suyo sería el primer mortal al que las recias mozas de esta villa crearía semejante petición… Y digo yo ¿Que tiene que ver esta tontería con el nombre de Yolanda? Que por otro lado diré que me quedo con la del Milanés.

  8. Madre mía, que cosas se hacen de adelescente ; ).
    Yo también me quedo con la de Milanés.