Gombos (Okras) guisados a la mode de la Luisiana, con arroz y pollo

Siempre me pasa lo mismo con el congelador. Desde que empiezo a pensar en vaciarlo, hasta que lo vacío de verdad pasan meses, con temporadas en las que en vez de vaciar vuelvo a llenar.

Al final me lío la manta a la cabeza, vacío, tiro y, según la época, con un calefactor le saco los cuatro o cinco dedos de hielo que tiene, encharco la cocina –es un conge vertical y muy grande para los habituales- lleno la nevera con todo lo no tirable del conge. La pongo al máximo para que no se descongelen las barritas de merluza. Descongelo. Devuelvo las cosas a su sitio, se me olvida bajar el volumen de la nevera y se terminan congelando los yogures, la fruta y la leche, en fin.

Ha habido años que también se me ha olvidado encender el congelador después de rellenarlo y al cabo de los días: qué mal huele, qué mal huele!! todo a la basura.

Este año he tardado en tomar la decisión, más o menos desde junio hasta el domingo pasado. Tomé todas las precauciones y conseguí salirme sin excesivas pérdidas.

De entre todo lo que encontré entre los restos de la pequeña edad del hielo aparecieron estas okras de la temporada pasada. Este año no he sembrado. Se daban bien pero me ocupaban mucho sitio en el huerto de bolsillo y les regalé las semillas a unos amigos que no han tenido mucha suerte con la planta. Para mí, tenerla era más exotismo que necesidad, sobre todo porque en MAD si vas a los barrios adecuados es relativamente fácil encontrar.

Las congelé sobre la marcha después de escaldarlas un par de minutos.

Tampoco te pienses que la verdurita es la gran vaina. Tiene forma de pimientito, un sabor indefinido a verdura entre judía verde y cardo y textura entre judía fina y judía con muchas hebras, según el tamaño.

Mi habitual tendencia a la procrastinación hace que muchas de ellas podría haberlas utilizado, en su día, para semillas porque estaban incomestibles de duras y con las semillas totalmente maduras.

Los frutos hay que recogerlos inmaduros y además es una planta como el calabacín, que cuantos más frutos le quites, más da. Bueno si tienes espacio en el huerto, las semillas –industriales o de agricultura biológica son fáciles de encontrar. Para consejos sobre el cultivo dirígete a webs especializadas ;)

La receta, que no sé es muy cajún, la saqué de un blog gabacho y bueno pues tal cual la he hecho.

Necesitarás aceite de oliva y un par de cucharadas de harina para hacer un roux –el mío no muy oscuro- Cuando lo tengas le añades una cebolla y un pimiento verde picados.

Le das unas vueltas, lo haces un poco y le pones una lata de tomates pelados y picados. Lo iba a hacer con tomates de los míos pero me dio una pereza horrible escaldarlos y pelarlos.

Vueltas, vueltas, vueltas y le añades una hoja de laurel, tomillo, una guindilla o menos, sal, pimienta  y caldo de pollo o similar. Cueces todo unos quince minutos y le añades los gombos –sin rabo- que cueces de nuevo hasta que estén tiernos, otros quince minutos diría yo.

Te saldrá un guiso con una salsa espesa y oscurita. Sabrosa y rica… tampoco para tirar cohetes.

Mientras tanto te preparas unos trozos de pollo deshuesado, sin piel ni grasa. En nuestro caso tres contramuslos de gasolinera. Los abres un poco, los salas y los embadurnas con condimento cajún. Una especie de condimento canario, tipo salmorejo, pero en fino y caro. Una parida como otra cualquiera.

Me lo agencié en una tienda de especias que hay –o había porque no le auguro mucho futuro a esa y a otras tiendas de paridas que han abierto- en Malasaña… y además es que las tías que la atienden no están muy puestas… entré a comprar sassafrás y la tía pretendía venderme la moto de que era un colorante… les hice sacar el libro –verídico, tienen un par de libros de especias en inglés y con eso preparan todas las mezclas- y me reconoció que no sabía lo que era y que lo estaba confundiendo con cártamo –azafrán canario.

Fríes el pollo con el fuego suave –para que no se queme el adobo- y lo sirves con un poco de arroz blanco.

Si te animas te gustará… es un plato curioso.

10 Respuestas a “Gombos (Okras) guisados a la mode de la Luisiana, con arroz y pollo

  1. Me das una envidia con tu huerto de bolsillo…
    Más saludos!!!

  2. me acompañaron dos a comprar el piso, una novia que tenía entonces y la vendedora… entre las dos me convencieron… una por hacer una pérgola y la otra por una barbacoa, de ninguna de las dos se supo más y el que dobla la bisagra para sacar diez o doce kilos de tomates al año y lucha denodadamente contra los bichos soy yo… no sé qué decirte sobre envidia o no; hay años que estoy tentado de ponerlo todo de plantas de colores, venenosas y sin mantenimiento, beso, bienvenida por aquí

  3. … Por cierto… a la tele que le subes… ¿La temperatura? Jejejeje!!!

    Y nada de cerrar el huerto, quiero seguir presumiendo de amigo que me invita a compartir cosecha.

    Besos

  4. sabes marga? el año que viene lo vamos a colectivizar y la que quiera tomates tiene que venir a darle a la azada o, si no puede, traer licor café para los trabajadores o trabajadoras ¿cómo lo ves?

  5. Bien, lo veo bien, pero pensaba darte licor antes de un año…

  6. Quimbombó!!! Me encanta, sobretodo la textura. Lo descubrí en Cuba y creo que es lo que más me gustó de la isla (tampoco es que hubiera mucho más… pollo con arroz y arroz con pollo, no pude probar los moros y cristianos porque a los sitios que iba hacían un día arroz y al siguiente frijoles, no los hacían a la vez nunca). No lo he vuelto a comer desde entonces.

  7. bueno mujer, lo que más te gustó?? qué extremista… supongo que te refieres a gastronomía ;) a mí pichipichá… los tenía dando vueltas por la nevera y me los quité de encima así… si siembro otro año te ofreceré para que rememores la economía de la escasez :(

  8. Bueno, extremista te deja el cuerpo esa isla, hay cosas que no sé ni si me gustaron o no :D Pero de la comida, lo que más me gustó fue el quimbombó. Por cierto, por lo que me han contado, tuve suerte de no probar el congrí/moros y cristianos, porque lo suelen hacer con los frijoles que han sobrado del día antes… y con ese clima, para entonces suelen estar ya algo fermentados, así que ni te cuento el efecto que podrían haber tenido en mi pobre vientre viajero :D