Callos integradores

Jo! el otro día me metí en un berenjenal de ciberdiscusión con unos memos, sobre –el temita-  la inutilidad de traducir las intervenciones de los senadores.

La cosa era que no es que no lo entendamos, los madrileños o cualquier otro cuya procedencia no sea, vamos a decir, periférica –que ese era el leitmotiv del post- sino que ese tema era objetivamente un despilfarro.

Fíjate, esa mañana estaba yo bastante moderado para las fechorías que suelo cometer –y no sólo con la palabra- e intentaba hacerle ver a la autora  del post –de muy bajo nivel político a juzgar por el tipo de análisis que hacía- que quizá no era a través del cliché de la utilidad por donde había que ver ese asunto de: qué coño hacemos dos de Lepe en Londres y hablando en inglés –os sabéis ese chiste? a qué es buenísimo- sino más bien con la misma lógica de quien considera natural montar –o que le monten- un desfile, en Badajoz, un finde.

Tenía mucha prisa en terminar y pirarme de allí porque sabía que al ruido de la discusión se despertarían los cavernícolas habituales y aquello se iba a convertir en una caza inmisericorde de polakos.

Joder y no sólo los cavernícolas con sus porras, lugares comunes y faltas de educación y cultura habituales –supongo que si yo le llamo facha hijo de puta a alguien es más grave que si le dicen miope a otro y en un caso la anfitriona llama la atención y en otro no, a ver si sabes en cuál… eso no es hospitalidad querida- que aparecieron… sino que había otros hombres primitivos que estaban en la playa y al fragor de los porrazos, que los de la caverna les estaban endilgando a dos miopes que pasaban por allí, subieron a la meseta –allí en la playa le dicen bajar- y se unieron animadamente a la pelea tirándoles a los otros lo del coste de la españolidad, el sometimiento cultural y otras lindezas de ese estilo.

Hay que reconocer que Catalunya es una nación por muchas cosas más importantes, sustantivas diría, pero además porque la peña de allí le mete al lugar común con la misma afición que los hinchas y los cavernícolas.

Al final –me retiré a los dos cometarios, cuando vi la extracción educativa, la catadura moral de alguno de los intervinientes y la altura intelectual del debate y además cuando me di cuenta de que en esa conversación no había espacio para ser español y no ser facha: para los de caverna o eres español como ellos o eres un imbécil y para los hombres primitivos de la costa si eres español eres facha y del Madrid, en fin- me leí las intervenciones y me dio por pensar en lo que hubieran dicho Marcel Merle o Eva Amaral ;) del cuento éste: coño, concentraos en lo que une y olvidad lo que os separa ¿no?

Y yo ¿puedo aportar algo a eso? Tengo este libro: Las mejores recetas de los callos… subtitulado: La vuelta a España en 80 callos, que como subtítulo puede ser el peor del mundo –si Julio Verne levantara la cabeza- pero que ya demuestra el afán integrador del autor y la razón que tenía Eva: lo que nos une, lo que nos une… ¿y qué es lo que une más? … los callos joder!! anda que no unen, si se pueden pegar hasta cromos con el caldo y nos gustan a todos… en todas las naciones peninsulares hay una o varias recetas… España es un país unido por los menudos, unido por los callos.

Venga, callos a la madrileña –va sin segundas :)) conste!!

Pues compras como un kilo de callos –yo le puse también un trozo de morro, de pata y algo de lengua- una morcilla y un chorizo… las y los que son tipo asturiano o gallego van bastante bien. Lavas bien todo y raspas el chorizo y la morcilla. Al menudo le das un primer hervor de un minuto y le cambias de agua.

Pones los callos escaldados en agua fría con un trozo de codillo de jamón, media cebolla, una guindilla, unos clavos, una cabeza de ajos entera y una hoja de laurel –hay peña que le añade también puerro y zanahoria, seguro que no son de aquí- eso se cuece todo unas tres o cuatro horas haciendo chupchup. Los míos –bueno, los de todos- cocieron hora y cuarto en una olla rápida y creo que les sobró el cuarto. Abrí la olla, le eché morcilla y chorizo y cocieron otros quince minutos.

Mientras tanto preparé un sofrito con la otra media cebolla, dos ajos muy picados, una cucharada de pimentón dulce y una cucharada de harina; freír sin que se queme el pimentón y añadir un par de cucharones de caldo de los callos para hacer un velouté –en francés es chico désolé! y demasiado refinado para unos callos, pero así es la vaina- y cocer unos minutillos.

Se saca de la olla todo lo que no sean callos, jamón, morcilla y chorizo e incluso agua de la cocción, si es mucha, y se vierte el sofrito, vueltas, vueltas y cocer tapado otros diez minutillos. Están mejor al día siguiente recalentados.

Y mira te voy a decir una cosa: donde esté un pan de trigo, sin agujeros y bien hecho que se quiten todos los cazurros peninsulares.

6 Respuestas a “Callos integradores

  1. Ejjjjjjjcolta tú! amb una mica de esa salseta y una yiiiiesca del teu pa, yo (que soy del alieti) me canto el Hala madrid versioneado por el jardinero del Nou Camp (AMD DOS COJONES, Y UN PALITO!)

  2. beso ete querido ¿estás calentando motores ya?

  3. Mira, los callos no me gustan, pero te ha quedado la foto que hasta los probaría!!!
    Besicos

  4. pues mira maña anímate porque como no nos peguemos con callos…

  5. Yo siempre digo los mismo: me nacieron en Madrid aunque me criaron manchega…
    El patriotismo es el opio del pueblo, si no ¿de qué otro modo iban a conseguir los capitostes con despachos de maderas nobles y terciopelos que el pueblo haga lo que ellos quieren sin necesidad de mancharse los zapatos italianos?
    Qué asquito…

  6. bueno mar, hace unos años se era internacionalista… ahora o eres de uno o de otro o si no vas a la cárcel por no ser de nadie, así es la vaina :(