Ostras y champán

Esta mañana, entre convocatoria de Consejo y charlitas con el Secretario para que firme sin leer –o al menos que no lea mucho- le contaba a una amiga mía, que anoche estuve en el concierto de Mark Lanegan y que una de las cosas que más me gustó es cómo se presentó el fulano: él, un guitarrista, luces azules y rojas y el vacío…

Tengo mucha experiencia en conciertos. La música en vivo –y el champán y el champán- quizá sea, con el zumo de naranja y los besos –sobre todo, pero no exclusivo, los de mi hijo- lo que más me gusta mundial del mundo.

Colecciono las entradas. Las tengo expuestas en un pasillo oscuro para que no pierdan el color,  debe de haber unas ciento cincuenta y otras tantas guardadas a la espera de una oportunidad –que no llegará- de pasillo más largo, así que sé de lo que hablo en materia de música en directo.

Estos párrafos como introito para decir que es en este tipo de situaciones cuando los músicos dan la talla de lo que son. Vaya por delante que ML me parece es, quizá con Jack White y QOTSA, lo más interesante lo que más me gusta del panorama y no te pienses que voy sólo de ese palo… te diré, que si el día 22 llueve y consigo espantar a unos gorrones que tengo a cenar en la terraza de casa me iré, con mi orquito, a ver a la Mala Rodríguez y busco desesperadamente canguro para el 25 darme un rulo a escuchar a Stacey Kent.

Soy parcial, pero ya hay que tener que decir para ponerte ante cuatrocientos tíos, hora y media, sin parar, sin presentar las canciones y sin interrupción entre una y otra, de pie, con un guitarrista y dos bombillas de colores ¡¡!! No sé si algún día un concierto de Bruce Springsteen en un estadio de fút me aportó algo, supongo que cada edad tiene sus acontecimientos, pero ahora tengo claro que o el músico me convence con argumentos o si no, prefiero darle la pasta a los tíos de las luces, los escenarios y la coreografía y yo quedarme tranquilamente en mi kel escuchando a Porta y a Bon jobi con mi hijo.

He estado buscando vídeos del concierto de anoche pero no hay nada, quizá sea pronto. Sólo tengo unos míos que son una basura… pero te haces una idea

se corta cuando viene una piba pipa y me da la barrila para que deje de grabar, creo que se oye en la grabación, en fin.

Memorable presentación: veintitrés euros… los tres son por hacerle el favor al sr. Joy de comprar la entrada por Internet –con mi conexión- e ir yo a por ella, en mi buga y pagando yo mi gasolina y además perder el tiempo con una amable señorita para que me quitara del precio otros tres de un seguro de anulación que no quería para nada aunque a ella le pareciera interesantísimo.

Salimos y nos fuimos a cenar al Mercado de San Miguel. Atención: domingo, once y media doce de la noche, mediados de mes, crisis galopante y no sé cuántos millones de personas en el paro… de bote en bote… peña cantando, comiendo, riéndose… unos precios!! y se queja la gente de BCN… anda que Madrid!

Pedimos ostras y champán y de postre macarons –que… bueno, le apetecían a mi amigo A- estaba bueno todo, yo hubiera preferido Taittinger pero esa noche tocaba Pommery ¡! ni te cuento por cuánto salió la broma y total para que a mi primo le sentara mal e hiciera lo de los turistas por los rincones.

Pasaporté a éste a su casa cuando se le pasó un poco el, vamos a llamar, corte de digestión y me piré para la mía esquivando controles –algún ingenuo había pensado que el Real Madrid podía ganar la liga- y más contento que unas castañuelas con la elección de la música.

4 Respuestas a “Ostras y champán

  1. Mmmm… qué ricos los macarons. Aquí al lado en la mallorquina venden unos parecidos que están todavía más ricos. Tú si que sabes cuidarte. Besos.

  2. cómo era aquello de los gusanos y los cristianos?? soy poco dulcero… no me motivan los macarons prefiero el champú seco… estos eran de la santiaguesa que tiene la pastelería en la calle mayor al lado de capitanía no estaban mal… el tocino de cielo que se ve en la foto era, en cambio, deleznable

  3. Pero Au, ¡cómo se te ocurre ir a semejante sitio! El mercado de San Miguel lo han abierto para los guiris. A ver, ¿desde cuando las ostras y los macarons son plato típico en un mercado madrileño? manda coj….. Madrid está sufriendo un proceso de “barcelonización” galopante, terminará pareciendo un parque temático igual que París, Londres, etc…..
    De todos modos, el champagne pommery es bueno, aunque no sea tan burgués como el taittinger. Mi última “indigestión” fue a base de Veuve Cliquot, eso sí, lo que me sentó mal fue el vaso de agua fría que me bebí después de la botella, que conste…..

  4. no me metí yo me metieron -omito el pronombre y está claro…es el agua lo que sienta mal y sí efectivamente de un tiempo a esta parte da asquito pasear/tapear por el centro… por favor ¿me puedes decir en que fuentes has bebido ;) para sostener que el taittinger es una bebida burguesa?