Conejo en salmorejo

Recién llegamos de vacaciones. De un tiempo a esta parte estamos trabajando la invernada en la costa africana o mejor dicho –la frase no es mía- en el país de la costa africana que colonizan ¿colonizamos? los españoles . Qué lástima de españoles, colonizamos a peña de todas partes y mí no me llega nada ni de ultramar, ni, siquiera, de Albacete ¿a algún español, lector de: mi cocina, le llega algo? ¿cómo lo has hecho colega?

Nosotros hacemos vacaciones súper tranquis. Para mí, en muchos casos, es como si fuera solo porque mi hijo pasa bastante de turismo y resto de vainas asociadas. Comer bien, bañarse y un hotel cómodo y céntrico; los tiempos muertos entre una y otra cosa los dedica a jugar a la play o similar. Soy de una opinión parecida; disfruto más tomando el vermú de plática con tres o cuatro chicharreros que en una expedición al avistamiento de ballenitas o a ver momias guanchas, y entre vermú y vermú pues me puedo ir a la playa a leer la prensa local –qué nivel, maribel. Se me sigue resistiendo subir al Teide y eso me jode, será en 2011 quizá.

Este año le ascendí –al orco, cumplió diez allí- y le di permiso para ir de paquete en el asiento de delante; ja, ja, ja!! el man es como los perritos, no se acostumbra: le abres la puerta y escapado al asiento de Tess. Tan es así el cuento, que a la segunda ocasión me dijo: mira papi, yo prefiero ir en el asiento de atrás! así que, camaradas, de nuevo me toca viajar en coche solo :)

Sacaba a colación lo de la prensa local porque es verdad que me gusta mucho leer los papeles del pueblo donde estoy y aunque la mayor parte de los artículos de fondo, la información nacional y la internacional se compran de agencia siempre se escapa alguna cosa que te permite, un poco, sentir el pulso de las fuerzas vivas locales.

Si el único sistema que tuviera para forjarme un juicio sobre Santa Cruz fuera el callejero,  tendría que decir que se trata de una ciudad reaccionaria hasta decir basta. Me explicó el dueño de un restaurante de allí El coto de Antonio en la calle del Perdón, antigua General Goded, que sólo hace un par de meses habían comenzado a cambiarle el nombre a las calles. No sé si lo de Perdón y General Goded tiene algo de chiste.

Por cierto el restaurante viene en la guía Michelín pero no vale mucho; comimos steak tartare, mi hijo –aceptable- y puchero canario, yo –de segunda división- y media botella de Tacoronte para olvidar; el pan congelado y el postre convencional. Caro. A cambio la camarera de sala espectacular,  la conversación del man muy agradable, y además nos recomendó otro sitio en La Matanza: El Salón, merece la pena el palizón desde el sur. Pescados del día hasta reventar, vino de cosechero –buenísimo en su categoría- y resuelves cena de cuatro por sesenta euros.

Si el otro elemento que tuviera para lo de la opinión cualificada sobre aquello, fuese la prensa local, entonces sí que el informe sería demoledor –no incluyo la conversación con el sr. Antonio porque es un facha del carajo y no sería justo para con el resto de chichas.

Si no estoy equivocado en TFN hay tres periódicos: El Día, La Opinión y el Diario de Avisos. Del tercero no digo nada porque por algún motivo no llegaba a mi súper de referencia en Las Américas.

Hay que leerlos queridas, hay que leerlos para hacerse una idea de hasta qué punto se pueden enquistar las ideas con la insularidad que se palpa hablado de toros con un taxista de Santa Cruz o de fútbol con los parroquianos de un bareto en el mercado de Nuestra Señora de África.

Es difícil entresacar la fuerza de lo que aquella gente decía pero me pareció que la prensa local –El Día en este caso- resumía muy bien el fondo del discurso.

Dos articulillos de opinión, los dos del mismo día –llegamos el veinticuatro y el veinticinco no había prensa- el veintiséis de diciembre, dan la clave. El moro y el godo: homenaje a lo políticamente incorrecto lo mires por donde lo mires y Oramas y Perestelo, sobresalientes en presupuestos, suspensos en defender la política de Canarias: sobre los problemas de Canarias por ser una colonia……acojonantes artículos para los poco informados como yo. Y ayer, buscado los links para ponerlos, me leí este otro que tampoco tiene desperdicio: Estamos en el año de nuestra independencia.

Complejo asunto el del Estado español. Cuando era estudiante, en las discusiones de clase siempre se llegaba a la conclusión de que serían las Islas Canarias el primer territorio que adquiriera un estatus de independencia efectiva, por algunos motivos que no entendía –yo- muy bien, pero que creo que estaban resumidos en las conversaciones con el taxista y los parroquianos e implícitos en los textos que os pongo por un aquel de vuestra curiosidad.

Mientras, yo me dedico a coleccionar libros de cocina local y a preparar algunas comiditas de allí que después envuelvo con La Opinión; y no lo digo con coña que ya, un antiguo director de Pueblo decía que uno de los momentos en que sentía más placer de trabajar allí era cuando veía a un currante con el bocadillo envuelto en una hoja de Pueblo del día anterior :)

En este caso un conejo en adobo de salmorejo.

Según me explicó la librera de Adeje –del pueblo- que me vendió unos libricos de cocina, la receta es la siguiente: en una cacerola se mezcla orégano, pimentón, ajo, guindilla, sal y aceite; se mueve todo bien y se añaden los trozos de conejo que se revuelven en el adobo y se dejan reposando una noche. Se sacan, se escurren y se fríen en aceite –esta parte es mía- no muy caliente, para que no se queme lo que llevan pegado las tajadas, hasta que se dore la carne. Se sacan del fuego. En la olla –vuelve receta original- donde maceró el conejo se pone un poco de vino, se da un hervor y se vierte sobre el conejo frito. Esta última parte la omití porque tenía muy poco vino y consideré más útil bebérmelo que echárselo al conejo :))

Sobre la receta del salmorejo canario tengo ciertas dudas. Me da la impresión de que en cada casa se debe de hacer una diferente y en cualquier caso quiero declarar que la señora que me la dio era sevillana y su contestación a mi pregunta de qué coño hacía tan lejos de Triana fue: amor; ambas cosas –amor y Triana- ofuscan mucho así que no me hago responsable.

Nosotros nos lo comimos con papas negras de las de a siete euros y medio el kilo –precio estándar en toda la isla- y mojo rojo que también hicimos en casa.

Las papas arrugadas tienen poco misterio. En una olla pones tres dedos de agua y un puñado de sal. Se hierven las papas tapadas hasta que casi se agote el agua, se sacan del fuego y se dejan reposar -tapadas- dándoles un par de meneos, hasta que te las vayas a comer.

La receta del mojo me la voy a reservar, por el momento, porque tengo pendiente continuar un debate con mi amiga, la sra. jonjo, sobre el uso o no de tomate  en las salsas picantes y sobre todo en la salsa brava madrileña y quisiera abundar sobre el asunto en cuanto tenga algo de tiempo ;)

Bss

2 Respuestas a “Conejo en salmorejo

  1. Au, tronco, descubriste El Día, jajajajajajaja Tremendo, eh?
    Si eso mismo se escribiera en un periódico del País Vasco, el editor ya estaría en el talego.
    Y, por cierto, chaval, haber preguntado antes de ir al Chicharro, que te habría aconsejado donde no ir :)

  2. sí querida, molt fort lo de allí y no sé en el talego pero desde luego en el paro lo ponía yo por borrico, bss.. tendré en cuenta tu ofrecimiento la próxima vez :)