Técnicas para hacer jabón casero. Jabón transparente

Estuve haciendo jabones transparentes este verano, se me habían olvidado en el fondo del armario.

Estaba [estoy] preparando unos informes que tengo que entregar esta tarde y me he salido al recreo un rato. Me filmé, es el vídeo de arriba.

El otro día estaba tomándome copas con unos y se pusieron a hablar de Derecho Civil romano. ¡¡!! estábamos fatal.

Uno contó que la gente en Roma era tan seria y le tenía tanto aprecio a la palabra dada que muchos juicios civiles terminaban con la exigencia por una de las partes para que la otra jurara que lo que se estaba diciendo de ella era mentira. Cuando lo hacía, era tal la fuerza de la palabra, que el contrario automáticamente retiraba la acusación.

El otro día, al fin, contacté con una de las tías a las que le había prometido regalar jabón. La piba me dijo: no te había llamado —en realidad dijo, llamé- para reclamarte el jabón porque no quería saber que te había pasado algo grave, sabía que si no era así cumplirías lo que habías dicho —en realidad dijo, lo que dijiste. La tía se enteró de que éramos romanos.

Técnicas para hacer jabón casero. Jabón con aceite de argán

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Estas Navidades estuvimos haciendo un viaje en coche por Marruecos que ya de por sí es un país grande y con el añadido del Sahara Occidental: una inmensidad.

Fuimos desde Ceuta hasta la línea del Trópico de Cáncer… en realidad íbamos a un sitio olvidado y abandonado que se llama La Agüera, en la frontera con Mauritania aunque por razones que no son este cuento tuvimos que abandonar a unos doscientos kilómetros, lo que, después de haber conducido casi tres mil desde MAD, es un poco putada. En fin. Solo quiero decirte que si te gusta la carretera y conducir es uno de los viajes más mecánica y económicamente asequibles e interesantes que puedes hacer aunque más al sur de Dakhla, Villa Cisneros, es noman’sland y si vas solo te juegas –literalmente- el tipo.

Quizá más adelante –mala pinta tiene- te pueda contar en otros post las aventuras que corrimos… y lo que comimos, que esto es un blog de cocina.

El argán, con las palmeras, es el árbol nacional de Marruecos; casi desde el sur de Essauria hasta Guelmin es la única planta de porte que ves. La zona de Agadir es como Jaén o Córdoba con las  olivas.

No me resisto a enseñarte el amanecer del año nuevo en Agadir

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Este viaje, con las ganas que le tenía, lo llevamos fatal de fotos. Me dejé el cargador de la máquina grande en MAD y una de las baterías iba ya vacía, así que al final la mayor parte son de móvil… movidas y muchas tiradas por mi hijo, que el man como virtudes tiene un huevo pero como fotógrafo… es mi chaval no le voy a poner ni un pero… solo el anterior.

La planta, como ves… corteza en primer plano y árbol al fondo

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tiene un aspecto entre oliva y encina o alcornoque  y los frutos…

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… pues podrían ser aceitunas gordas o bellotas.

Me hizo gracia porque no hace mucho leí Las inquietudes de Shanti Andía –yo creo que esas son de las cosas que nadie lee ya ja, ja, ja, ja… novelas de aventuras de los años 30- y los protagonistas terminan comiendo bellotas de argán y corriendo delante de los bereberes… tiene muy mala baba la gente por allí.

Se usa para todo: es cosmético, medicamento, aceite para cocinar, se come el fruto, se hacen muebles, se calientan las casas con las astillas… están roturando medio desierto para poner árboles de argán.

Te lo venden mucho por la carretera… las cunetas están llenas de niños ofreciendo botellas de algo de color de la miel oscura que se supone que es aceite sin refinar. Como te descuides te llevas puesto a uno porque le ponen mucho entusiasmo.

También hay muchos sitios de esos de venta directa del productor… productora porque este asunto allí es cosa de mujeres y todo son –aparentemente- cooperativas de mujeres que venden aceite. Cosas para turistas aunque no sé muy bien porque aquello es el semi desierto… un coche cada media hora ¿? No tenemos fotos de esa parte de nuestras vidas.

Nosotros lo compramos en el mercado central de Casablanca, me fui a una parada donde había tres o cuatro tías comprando y bueno: que me timen como a estas.

No es un artículo para nada barato pero tampoco para que te metan los estacazos que te quieren meter aquí. Por dos medios litros y cinco frascos con nebulizador de cien mililitros de aceite de argán cosmético  –refinado puro con añadido de vitamina E para que no se ponga rancio- es decir litro y medio, mi amigo Alí me sacó doscientos cuarenta y tantos drihams… unos veinticinco euros. Compara este precio con el del mejor aceite de oliva. Es un aceite caro.

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Los cien mililitros –sí mililitros- más vendidos de Amazon, valen dieciséis con noventa y nueve euros –rebajado desde cuarenta y nueve con noventa y nueve ja, ja, ja, ja la gente se mete microdosis de LSD para el body– es decir que va ciento sesenta y nueve euros el litro o lo que es lo mismo a doscientos cincuenta y cinco el litro y medio. Se me abren las carnes acordándome de los chavalitos tirados en una cuneta de una carretera de tercera intentando parar coches para venderles aquel mejunje.

Pasado  ya este momento blogueros sin fronteras del post, te cuento más o menos cómo he hecho el jabón. No tiene mucho misterio.

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Con estos aceites tan delicados es una lástima usar sosa… además no son buenos para hacer jabón… te quedan barras de jabón muy blandas… si es que llegan a endurecer y además aceite de argán más sosa es igual a mierda… lo que interesa es frotarse la piel, el cabello y las uñas –creo que es cojonudo para las uñas y para el pelo- con aceite y no con una sal sódica del acido graso de los frutos de la Argania Spinosa… te arruinarías y no encontrarías el efecto buscado sobre tu belleza.

Cada uno hace con su aceite lo que quiere pero te sugiero este sistema:

  • saponifica en frío aceite de palma y de coco, con eso conseguirás un jabón duro y con espuma que llevará las esencias del Atlas a los rincones más íntimos de tu cuerpo; usa el mismo peso de palma y de coco, los números de saponificación de son 0,142 y 0,183 gr. de sosa sódica pura por cada gramo de aceite, respectivamente
  • agarra el mismo peso de un jabón neutro con grasa animal que tengas hecho y se lo rallas por encima a la traza de lo que estás haciendo con la palma y el coco; con eso conseguirás glicerina para contrarrestar lo agresivo que es el aceite de coco; yo use un jabón que hice con manteca de cerdo caducada de hace tres años que me encontré detrás de un frasco de chucrut de hace cinco años, eso sí era manteca de cerdo ibérico… si hay musulmanas entre nosotros o cerrad los ojos o usad otra grasa animal
  • para trescientos cincuenta gr. de cada aceite e ídem de jabón usé novecientos gramos de agua del grifo de MAD
  • una vez que está terminado el primer jabón añade la cantidad de aceite de argán que te interese, nunca antes de que esté hecho el jabón porque se trata de que el argán quede libre… si lo echas antes de que la sosa haya saponificado la palma y el coco lo que conseguirás es liberar estos aceites y consumir el argán con la sosa; le puse doscientos gramos
  • los colores de estos aceites son dorados muy tenues –el de palma es la jarra de la derecha de la foto, el de coco es incoloro y la grasa animal también- con lo que te va a quedar un jabón blanco casi total… es el momento de usar, si es de tu interés, algún colorante… yo le estuve dando vueltas y pensé en el amarillo y la verdad es que no sé por qué hice esa tontería porque me quedó el jabón del color de un puto arroz de cutre chiringuito de la playa de Gandía
  • y también aromas; mira que me dan por el saco los olores en los productos de higiene pues nada, como la tontería del amarillo: voy a ponerle un poquito de aceite del árbol del té que viene bien para los bajos y para los píes y en fin y huele, huele a mierda… bueno no tanto como a caca pero me lo podía haber ahorrado… así que si te llega una pastilla de estas y le notas un olor como a armario cerrado es por esa vaina, que además no tiene nada que ver con el té, es que cuando llueve el árbol destiñe, así que si llevas una gabardina blanca no pasees bajo árboles de té, insisto, si está lloviendo.

Con las cantidades de esta receta te salen –no los he pesado- dos bricks de litro, hasta arriba y el trozo que ves en la foto… que es un buen pedazo.

El resultado es un jabón bastante aparente, un poco blando y un poco sobre engrasado, por lo que no hace toda la espuma que debería, si lo guardas en un sitio caluroso te manchara de aceite lo que haya debajo y mermará.

Buen finde!

Técnicas para hacer jabón casero. Pastillas de detergente para lavavajillas. Parte 3

Lo primero que hay que decir es que la receta de Isabel es una receta de familia y por tanto hay que tratarla con el respeto que se merecen estas cosas.
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La química casera, desde los jabones en adelante debe ser el reino de los pesos y de las concentraciones porque si no te puede pasar como a nuestro amigo Luis. Casi el caldo de cultivo de nuevas formas de vida y en Vietnam!!

Aunque no es usual, I nos da los datos como si fuera la receta del bizcocho de yogur y también está bien porque ella añade un dato fundamental y es que: la receta, tal como la cuenta, está validada por la experiencia y funciona ¡hay poco que decir a eso!

Aquí, sin embargo, lo vamos a hacer –otra heterodoxia- en pesos de cada uno de los componentes… Marie Skłodowska me pondría de patitas en la calle antes de sacar los ingredientes de los frascos.

La receta era…

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Por el prurito estúpido que te decía más arriba, de querer usar la masa y no el volumen, agarré el peso del componente del que andaba más escaso.

Tenía setenta gr. de bórax, así que le añadí otros setenta de bicarbonato sódico, cuarenta de sal común. Pesé cuatro cucharadas de ácido cítrico y resultó que pesaron casi otros setenta gramos… ay! San Alberto el grande, perdóname esta herejía.

Y por ahí iba cuando se me dio por pensar: pero bueno… esto es la puta receta del agua de litines!! mira…

Ahora sé que me equivocaba, pero pensé que la familia Bel me estaba vacilando.

Mira, la fórmula básica del lavavajillas para máquinas lleva sobre todo –esta es la fórmula a grandes rasgos del que usamos en casa- acondicionadores del agua, o sea secuestrantes: carbonato sódico, citrato sódico y el ubicuo EDTA –ver parte 2 del post- que ablandan el agua y precipitan las sales en disolución. Buenas noches Barcelona!!!

Lleva también oxidantes, que, finamente, llaman activadores del blanco ja, ja, ja son los putos perboratos que usaba tu abuela…  solo que ahora se usa también –por ejemplo- percarbonato sódico. Estas sales “per” tienen el inconveniente de que funcionan solo a altas temperaturas, así que le añaden también –para qué privarse de nada- tetraacetiletilenoamida que es un generador de oxígeno a bajas temperaturas  – o TAED… y no confundir con EDTA, ja, ja, ja- estas vainas son como agua oxigenada.

Todo esto a parte de joder muchísimo a los cangrejos que se come Juan Revenga –aunque él no se entere- y los del pueblo de al lado del de mi madre –ver parte 2- también joden tu máquina de lavar platos así que ellos –y ellas- le añaden unos polvitos de silicato sódico que no sé si gusta o no a las fauna y flora acuáticas pero tu máquina la deja como un pincel.

Además, y ya terminando, como la caca tiene mucha tendencia a volverse a pegar a los cacharros se le pone otra pizca de –atención- antiredeposicionantes y no voy a entrar en más explicaciones: poliacrilato sódico.

Unas encimas por si tienes en tu vajilla alguna mancha de sangre, proteínas, ooooo……

esto lo tenía que haber pillado la lewinsky ;)

Y por fin un rien de surfactantes. Esto tan rimbombante de denominación es puto jabón. Aquí suelen usar alcoholes sólidos pero tienen la función del jabón de toda la vida… modificar la tensión superficial de los líquidos para facilitar que el agua se mezcle con la caca. Tantas vueltas y al final la estatua estaba en la playa.

Perfumes y algunas otras minucias completan el pastel.

Pues si todo esto te parece la leche… es aproximadamente la mitad de lo que echas al lavavajillas cada vez que lo pones. Se completa todo con sulfato sódico que es aproximadamente la mitad del peso del conjunto –se conoce como carga- y solo vale para que no tengas que echar al cajetín una cucharada de té de detergente, mejora la mecánica del uso de los productos. Te lo juro, pana!

Los detergentes y suavizantes  concentrados si no los usas con mucha moderación son un timo, porque no llevan carga y los dosificadores son una mierda con lo que estás gastando dos o tres veces –bah yo con mi pulso cuatro- la cantidad que necesitas.

Frente a todo este despliegue de venenos, la fórmula de Isabel me tenía pinta de los ejercicios espirituales en la Tía Tula pero no dejaba de tener su aquel.

Ácido cítrico y bicarbonato son gaseosas del papelillo que le dicen en La Mancha pero también son una fuente de citrato sódico y con la sal común y las debidas proporciones… también de ácido clorhídrico que la máquina y las tuberías no sé cómo las dejará, pero la vajilla te aseguro que reluciente. Una señora me contó una vez que en su casa tenían mesas de mármol y las limpiaban con limón y sal. Yo tengo una mesa grande de mármol y te puedo asegurar que queda niquelada.

En este punto quisiera pedir disculpas a todas las químicas –y químicos- de verdad que estén entre mis lectores. Estoy bajo la protección de San Alberto y sé las limitaciones y los peros de lo que estoy escribiendo así que no me vengáis a pontificar aquí porque tengo una porra de puta madre debajo de la mesa y le daré en la cabeza, con ella, a cualquier listo –o lista- que se quiera hacer el/la ídem.

Después tenemos el bórax. El bórax es una sal de boro y sodio que se usa casi para todo… desde desodorante hasta componente del jabón –algunas recetas de jabones líquidos de Mi Cocina llevan bórax. Bien, bien, no sé qué función tiene aquí. Disuelto en agua da una solución ligeramente alcalina. Mal no te va a hacer y si Isabel y San Alberto la han puesto aquí será por algo.

La única recomendación que haría es que se usaran todos los componentes con la misma molienda. Por ejemplo, el bórax y el bicarbonato son finísimos, el ácido cítrico comercial tiene un granulado parecido al azúcar corriente y la sal gruesa pues son piedrecitas.

Si mezclas todo eso –a ver, salvo que vayas a hacer una taza- y lo guardas en un tarro cuando lo saques tendrás bicarbonato y bórax abajo, ácido en el centro y sal arriba. Habría que pasarlo todo por un mortero o una muela de piedra para homogeneizarlo.

Puesto en el lavavajillas, lleno, no muy sucio ni muy secos los restos de alimentos, con un programa de 55ºC, agua de MAD, aprox. el contenido de un cajetín de detergente y el selector a media carga –siempre lavo con media carga aunque la cuba esté hasta la bandera- … lava convencional… yo diría que ahí peleando con un polvo de pago ;) aunque también hay ciertos elementos que hacen que el resultado tenga bastante de subjetivo. Por ejemplo el perfume o cierto brillo que le da al cristal el puto Finish no te lo da el IsaFreh y eso te puede llevar a cierto engaño.

Esta mañana he vaciado el lava después de un ciclo con detergente de súper y todo olía muy bien y los vasos brillaban, pero tenían unos chorretes de puta madre. Así que vaya lo comido por lo servido.

No he hecho cuentas de a cuánto me sale cada lavado con la fórmula de I –entre otras cosas porque tenía todas las cosas en el cajón- pero sospecho que, comprados los productos al por menor, sustancialmente más caro que con un detergente comprado en la tienda. No me preocupa, después te cuento por qué.

Así que querida quiero darte las gracias por compartir conmigo –ergo- con nosotros tu receta familiar y también, como te decía en la primera parte a cuenta de mis bisabuelos y mi abuela, por acordarte de mí y leer lo que escribo. MUA!

No obstante lo anterior sí que me gustaría, ya que has tenido el detalle de compartir tu conocimiento, hacerte algunas sugerencias por si las consideras la próxima vez que hagas detergente.

Ya nos consta a los dos que tu fórmula funciona aunque creo que se podría mejorar por dos vías.

Con el doble de producto por lavado los resultados mejoran notablemente aunque quizá sea anti económico.

También, incluso disminuyendo la cantidad de detergente por lavado, se pueden obtener mejores resultados incluyendo en la fórmula carbonato sódico.

El carbonato es un producto sencillo, oxidante muy enérgico, de hecho se puede usar para limpiar restos de cemento e incluso para saponificar grasas y hacer jabón. Cuando me he estado empapando de esto de los detergentes me ha sorprendido que se usara como secuestrante, hubiera dicho que con una cucharada de sosa Solvay –también se llama así porque el proceso de fabricación se lo inventó un belga que se apellidaba S- se podía hacer un ciclo de lavado. Antes se usaba para lavar ropa blanca con el agua de remojar cenizas –salicornia o helechos- que es muy rica en, perdona pero apredí a formular so far many, many years, CO3Na2,. Bien creo que podrías considerarlo

Después me parece que también podrías considerar la posibilidad –ya te he comentado lo de igualar el grano de los productos- de añadirle cierto porcentaje de carga a la mezcla para hacerla más manejable.

Seguro que hay cosas mejores pero te digo de nuevo que he usado solo productos que tenía en casa por eso, y porque los tíos de Finish también lo usan, le puse caolín. Esto son unos polvitos casi inertes de color crudo. Los uso a veces para darle cuerpo a jabones muy delicados y hay peña que se hace mascarillas con él como si fuera arcilla. Al aumentar el peso y el volumen de los polvos detergentes se manejan mejor, pero además le dan un aspecto muy rústico al jabón. Creo, humildemente, que es un acierto, te lo recomiendo.

Pues una vez hecha la mezcla y mejorado el manejo, me parece que se puede añadir usabilidad al producto haciendo pastillas en lugar de detergente en polvo.

Es la técnica general de las bath-bombs, alguna vez las he hecho con colores y olorcitos. Puedes busca en youtube la manera que más te convenga para hacer los terrones de detergente, por ejemplo aquí. La técnica general es: después de haber hecho la mezcla y homogeneizado –en lo posible- el tamaño de los granos y –eventualmente- añadido color, se rocía con agua pulverizada –poquísima, mira los vídeos- y se compacta dentro de un molde. Mejor moldes grandes y mejor de silicona.

Listo esto es todo en cuanto a la fabricación. Me gustaría terminar con dos cosas este puto post que se me está haciendo más largo que las vacaciones de mi hijo.

Cosa 1. Cuando escribí que me jodía mucho no poder fregar cacharros a máquina con detergente casero, la verdad es que no sabía lo que escribía. No sé mucho de esto y no es un tema en el que me vaya a interesar como para sacar un siete.

Después de pasar casi un mes leyendo sobre el asunto, viendo webs, llamando o escribiendo a los servicios de atención al cliente de todas las multinacionales cutres del mundo mundial ¿que quiere usted saber quéeeee? pues he llegado a la conclusión de que el asunto no tiene solución por la vía de productos diferentes.

Estaba convencido de que los fosfatos eran mala cosa y resulta que de todo lo malo no son lo peor. Si alguien me hubiera dicho que me imaginara la fórmula de un detergente inocuo –más allá del jabón de sosa- le hubiera contestado que algo quizá con alguna sal alcalina fuerte y perborato… que es como, básicamente, los hacen ahora.

La verdad es que la única solución que le encuentro al escándalo de los detergentes es la buena práctica.

A mí me gusta fregar los cacharros y planchar y no me gusta tender, cocinar y quitar el polvo. Mi hermano me dijo: cuando tengas un lavavajillas no vas a querer otra cosa de reyes, nunca! Jo! qué razón tenía.

No he usado Fairy. Creo que debajo de la pila hay una botella que fue un regalo de boda. Solo friego con jabón casero –cocina y baños- pero me moriría sin poder cargar mi lava todos los días.

En casa de mis padres éramos cuatro. Comíamos con cuatro platos, cuatro vasos y sus correspondientes cubiertos, una sartén y una olla. Eso era lo que había que fregar. Mi vieja se cree que ahorra fregando eso a mano ahorra. Viejos.

Hay códigos de buenas prácticas, hasta cinco que yo conozca, de la Comisión Europea sobre detergentes. Casualmente los que más desplegados están son los de etiquetado, simpático!

A fecha de hoy hay una recomendación de la Unión sobre detergentes lavavajillas para poder optar al sello de “etiqueta ecológica comunitaria para los detergentes de lavavajillas” puedes bajarlo aquí.

Si miras en la segunda página, epígrafe “Final de la vida” –del producto… se entiende- apartado “Limitación en el uso de sustancias perjudiciales para el medio acuático” guión noveno… podrás leer “quedan excluidos del producto: alquifenoletoxilatos (APEO), derivados de alquifenoles (APD), nitroalmizcles, almizcles policíclicos, EDTA y NTA”.

Juzga tú por las las fotos de más arriba cuántos hay en el mercado que cumplan esta nomativa de etiqueta verde en lo que se refiere al EDTA.

Es una puta descojonación lo que se trae la peña con nuestra salud y con el medio ambiente… por cierto en estos días que escribo acaban de declarar a la OMS brazo armado de las farmacéuticas de todo el mundo y [textual] de la Generalitat de Catalunya… están como si los hubieran pillado con Almodóvar en los papeles de Panamá. Lo tengo escrito en mil sitios: no hay ciencia inocente ni poder público capaz de imponer los intereses de la gente frente al poder económico.

Hoy la vía no va por cambiar los productos ni la forma en la que los vivimos. Yo no podría vivir sin mi Balay básico pero debo aprender a ponerlo una vez cada cuatro días.

Cosa 2. Una amiga se descojonaba porque hace un tiempo –como en el caso de estas pastillas- no sabía cómo terminar un post y se me ocurrió poner una receta para limpiar boinas. Ja, ja, ja, ja verídico, así terminaba el post, puedes buscarlo… pon boinas en la casilla search de Mi Cocina.

Pues estaba haciendo el detergente y primero me parecía muy blanco, después que en polvo era muy soso, voy a hacerlo en pastillas, después: joder qué feas son estas putas pastillas parecen sucias… necesito algo que le añada dramatismo a las fotografías, algo como las rallas rojas del Signal –qué maravilla, el hexaclorofeno era un puto veneno, pero a ver quién es el guapo que mete las rallas rojas en un tubo de pasta de dientes??? y ahí dándole vueltas pensé: le voy a poner una ralla verde. Ja, ja, ja gastos de marketing.

No es nada, si vienes desde arriba para que te explique qué es el verde… noting, noting, pero eso sí, sabe a menta :))

A la fórmula de más arriba le añades setenta gramos de carbonato sódico y otros setenta de caolín… si quieres el verde… de la mezcla total sacas lo que vayas a gastar para la banda de color, le añades el mismo peso de caolín y gotas de colorante –mejor no acuoso- hasta que te dé un verde interesante. Para compactarlo en el molde haces lo mismo que para el color claro pero antes…

Venga muchas gracias por aguantar el tostón y viva San Antonio!!

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Busco desesperadamente a dos tías a las que debo sendos paquetes de variedades de jabón casero. Obviamente no me valen cualesquiera dos pibas, ni aunque estén muy bien, no es un asunto sexual es, como la seguridad en los detergentes, un tema de justicia social.

 

Técnicas para hacer jabón casero. Pastillas de detergente para lavavajillas. Parte 2

La movida de los detergentes comerciales para lavar a máquina es de si son con fosfatos y sin fosfatos. Los polvitos para lavar en sistemas con agua a presión, calenturas, movimientos y así no están basados –o no del todo- en la química de la sosa y de las grasas, es decir del jabón, por varios motivos entre ellos la capacidad de emulsionar del jabón con el agua: espuma.

Si usas jabón de sosa y grasa de cocido para lavar la ropa te pasará, como a mí, más de una vez que como se te vaya la mano con la cantidad de detergente se llena de espuma el tambor de la lavadora y se para. Si te pasa tienes que echarle medio vaso de vinagre.

En el lavavajillas no lo he usado nunca, conscientemente, pero a veces después de hacer jabón meto los bártulos en la máquina y plas!! empieza y en cinco minutos dejas de oír los chorretes de agua dentro de la cuba, abres y… sorpresa! hasta arriba de espuma procedente de los restos de jabón que se quedan pegados en los cacharros que usas.

Aquí no te vale lo del vinagre porque aunque le echas unos chorros y liquidas toda la espuma en segundos, en cuanto lo vuelves a poner en marcha los pegotitos de jabón la lían de nuevo. Te toca sacar todo lo que hayas usado en el jabonerío y fregarlo fuera.

El cristal y la loza, sartenes, metal… salen muy bien con este error pero todo lo que sea de plástico –o similar- hay que lavarlo dos veces porque después de usar – no hay perdón aunque sea accidentalmente- jabón de sosa se queda todo lleno de pequeños puntos de restos de jabón: en los tupers, en los mangos de las sartenes, de las ollas, de las cucharas y de los tenedores… y como te descuides y se seque dentro de la máquina con calor, encima te toca frotar para sacar los putos restos antes de volver a lavarlos. Eso o tirar los cacharros… a veces es una magnífica excusa.

Antes de seguir hay que aclarar –gran palabra en este post, aclarar- que lo que lava no son, en la inmensa mayoría de los casos,  los detergentes sino el agua, exclusivamente el agua… lo que hacen –obviamente entre otras cosas- los productos que añadimos al agua es facilitar –a través de cambio de la tensión del líquido o de la reducción de la dureza o de… pues lo que hacen es facilitar que el agua se mezcle con la caca y la arrastre.

En la época de aquellos tambores de cartón, del Colón, del Dixan y de la espuma controlada… se usaban detergentes, casi exclusivamente,  basados en unas sales que se llaman fosfatos y que no son buena cosa –nada en este mundo de nazis es buena cosa. Con los nitratos deben de ser los responsables del 90% del agua contaminada que devolvemos al ambiente.

Los fosfatos se extraían sobre todo, mundial del mundo, de Marruecos o del Sahara occidental, como prefieras, y según la edad que tengas recordarás el orgullo del régimen con esa explotación minera que sacaba fosfato de Bucraa que está, joder está lejos y si conoces aquello la sensación que tienes es de que está más lejos todavía, y lo llevaba, atención, hasta el puerto de El Aaiún, ahora Laâyoune, en la cinta transportadora más larga del mundo.

Yo sé mucho de ese asunto porque soy el único conductor, también del mundo, al que le han puesto una multa por exceso de velocidad en medio del desierto del Sahara, concretamente el dos de enero de este año 2016 y más exactamente, cuando pasaba por un viaducto sobre la puta cinta esa que viene de Bucraa y le decía a mi hijo mira niño bla, bla, bla.

Salieron dos maderos de detrás de una duna me pararon y me dijeron en un francés peor que el de mi madre –ojo! de detrás de una puta duna- que había que ir a cincuenta y que yo iba a cincuenta y nueve y que eran trescientos dirhams y yo: venga macho me queréis sacar la pasta!! y los tíos muy dignos me sacaron una tablet con una foto de mi buga y conmigo, sin duda, al volante, con la impresión de un velocímetro a cincuenta y nueve, menos el cinco por ciento de tolerancia cincuenta y seis con cero cinco y por el culo te la hinco.

Entonces me metieron en un furgón y me dijeron bonga o muerte?? y yo les dije que muerte pero que si no había multa escrita no había pasta y entonces me miraron y –menos mal porque pensé que además de muerte iba a haber bonga- me echaron fuera, me tuvieron una hora al sol –unos treinta grados el dos de enero- mirando las montañas de fosfatos mientras ellos redactaban la multa… a saber lo que firmé.

Pues sí, pues sí, lo que vigilaban -mientras hacían caja- esos dos bandarras  era y es en muchos sitios, el ingrediente casi exclusivo de los detergentes en polvo para lavavajillas y para ropa. Comprenderéis la urgencia que tenemos en encontrar otros sistemas de fregar la vajilla más allá de la simpleza gringa de usar cubiertos de plástico y vender la ropa después de tres usos.

En la Unión Europea y en otros países modernos y cultos –yo creo que a nosotros nos metieron por exigencias del guión- los detergentes para vajilla o ropa se fabrican sin fosfatos.

Por ejemplo, en una investigación rápida, el lavavajillas que usamos en casa es Finish Classic. Sin ningún motivo científico: es el único –en el súper donde vamos- que se puede comprar en bolsa para rellenar otro envase que tengas.

Ese Finish lo venden con fosfatos en, al menos, Serbia, Ucrania y Rumanía y sin fosfatos en, al menos, Suiza, Alemania, EEUU y ohhh! España. No hay información para el resto de América pero tampoco para: Rusia, India, Indonesia o China. Puedes temerte lo peor.

En EEUU te explican además para qué valen cada uno de los componentes del polvito y te puedes descargar la hoja de seguridad del producto en inglés, castellano o francés con siete folios de instrucciones de seguridad. Si no te la quieres descargar también te la envían por email o fax ¿cómo lo ves?

Eso para lavavajillas pero si te pillas un detergente de ropa pasa lo mismo. Por ejemplo Ariel en polvo, que lo vende otra multinacional diferente, tiene fosfatos en Turquía y no los tiene en España. Así es el cuento.

Para que te rías te voy a poner un fragmento de un texto del ponente de una normativa para eliminar los fosfatos de los detergentes en Paraguay, se trata de Unilever –otra multinacional diferente a la de Finish y Ariel… hablado a favor y en contra de los fosfatos:

El diputado Óscar Tuma (ANR), principal impulsor de la medida, aseguró en un posteo en su blog que los productos de la multinacional Unilever no tienen tripolifosfato en Europa ni en Brasil, pero sí en Paraguay.

“Los productos lanzados por la Unilever N.V. en Países Bajos y Europa no contienen tripolifosfato de sodio, y aceptan que generan daños al medio ambiente y a la calidad de vida de los seres humano. Sin embargo, en Paraguay la Unilever Paraguay recurrió a la Corte Suprema de Justicia, negando que el tripolifosfato de sodio dañe el medio ambiente, lo cual es sorprendente, más aún teniendo en cuenta que en el Brasil la Unilever anunció la alteración de su composición de jabones en polvo, retirando el tripolifosfato de sodio, inclusive poniendo en su embalaje el sello “por um planeta mais limpo”. Pero los productos que son utilizados por esta multinacional en el Paraguay sí contienen tripolifosfato de sodio”

Sacado de la edición digital de ABC Color Paraguay.

La contaminación por fosfatos, la has visto mil veces aunque no lo sepas, produce aguas con exceso de nutrientes y un crecimiento entre exagerado y exageradísimo de algas y otras marañas vegetales.

La lenteja de agua que hay gente que se la come en ensalada, es una clara beneficiada de esta contaminación y retiene más cantidad de fosfatos y de nitratos casi que de clorofila.

Esa proliferación de vegetales grandes y pequeños, que se llama eutrofia, consume el oxígeno del agua, mata a los pececitos y a otras alimañas que hay en los charcos y limita las especies vegetales a unas pocas; a ver si sabes cuáles?? exacto: a las que flotan como la lentejita. Al flotar en confuso pelotón no dejan llegar la luz al fondo de los cursos y de los depósitos de agua y… sin fotosíntesis se quedan yermos. Doble putada para los bichos.

Y con todo, permíteme que dé rienda suelta a la alegría de tener lectoras como Isabel, esa contaminación por fosfatos –también por nitratos- no es lo peor que nos puede pasar porque hay maneras de invertir el ciclo y sacar del agua muchos de esos productos.

Hay depuradoras que precipitan los fosfatos disueltos –quizá también los nitratos, soy de letras y no lo sé seguro- con sales de hierro y producen fangos que pueden usarse como fertilizantes –con gran disgusto de los accionistas de Fos Bucraa. De hecho cuando he estado buscando información para escribir esto, he leído que no está ni mucho menos claro que los fosfatos sea lo peor que le podamos echar al agua después de fregar y que las soluciones alternativas que se usan para sustituirlos generan otro tipo de problemas que tienen que ver con la insolubilidad de los residuos y con el desconocimiento de sus efectos a largo plazo.

Si tienes la curiosidad de bajarte esa hoja de seguridad que te decía, y leerla, comprobarás que prácticamente no hay ninguna información sobre:

  • Efectos crónicos potenciales en la salud

No disponible

  • General : No se conocen efectos significativos o riesgos críticos.
  • Carcinogenicidad : No se conocen efectos significativos o riesgos críticos.
  • Mutagenicidad : No se conocen efectos significativos o riesgos críticos.
  • Teratogenicidad : No se conocen efectos significativos o riesgos críticos.
  • Efectos de desarrollo : No se conocen efectos significativos o riesgos críticos.
  • Efectos de fertilidad : No se conocen efectos significativos o riesgos críticos.

Ya te puedes hacer una idea de cómo va pasado todo este asunto. Si estás en un país periférico y se te rompe la presa y se van al tacho todos los vertidos y contaminan los acuíferos o se te escapa el gas insecticida y te cargas a todo Bhopal, pues con cerrar y marcharte lo arreglas.

Es España por no ser, no hemos sido ni capaces de que le den una indemnización en condiciones a la peña de la talidomida o que la suma de todas las indemnizaciones del accidente de Spanair en Barajas llegue al veinte por ciento de lo que estaba asegurado el avión. Para llorar.

Descartado el fosfato como elemento central en la fabricación de detergentes la tontería es encontrar otros productos que acondicionen –eliminen la dureza- el agua y le permitan actuar sobre la suciedad lo que es la madre del cordero del lavado, no?

Los principales son las zeolitas sintéticas que te sonarán si eres valenciana –o valenciano- porque era la tierra que se usaba en los filtros de agua de cerámica –qué bonitos. También las sales sódicas del ácido cítrico que es a lo que apunta la fórmula de Isabel y el carbonato sódico que es la base del detergente que usamos nosotros en casa.

De todos el más inocuo es el citrato sódico pero muy caro. Las zeolitas son insolubles y se quedan dentro de tu lavavajillas y en carbonato es muy corrosivo y además también precipita sales insolubles que van a parar a tu filtro y a tus cañerías. Y así es la vaina hermana.

Hace unos años, muchos ya, estuve preparando unos apuntes sobre fabricación de jabón casero para intentar publicarlos. Entre otros hablé con unos tíos franceses para usar parte de cosas que habían escrito ellos.

Todos estos productos de arriba se llaman secuestrantes –ja, ja, ja, ja síiiii! te lo juro se llamán así, también coadyuvantes-  y no son los únicos .

Hay otro secuestrante que es prácticamente ubicuo y del que curiosamente no se dice nada en ningún sitio. Tiene una química muy compleja que no hace al caso aquí, pero su principal función en los detergentes, y jabones en general, es que los puedas usar en todo tipo de aguas aunque sean una puta mierda. Hasta mi barra de jabón de afeitar lleva tetra sodio EDTA que significa una sal sódica del ácido etilendiaminotetraacético… se escribe así sic! sic! también puedes encontrar estas siglas: AEDT o denominado Tetrasodio Etidronato.

La función de los secu… es enganchar las sales disueltas en el agua y precipitarlas… hacer que se vuelvan insolubles y vayan al fondo y por tanto las aguas duras –buenas nochessss, Barcelona!!!  se vuelven blandas y los jabones dan de sí todo lo que de ellos se espera Ahhh! La especialidad de las sales del EDTA son los iones de calcio: especial aguas duras!!

Si eres de la profesión bioquimíca te reto a que te documentes en inglés, en alemán o en francés y escribas un artículo sobre las alteraciones genéticas que producen los derivados del EDTA presentes en los jabones domésticos de uso humano en la fauna de los ríos. A ver si te lo publican. Mis amigos franceses tenían esa teoría que yo no pude contrastar. Así que tómalo todo con pinzas.

No me crees? vale! busca una referencia e intenta meter en la Wikipedia –el término médico es agente quelante- un párrafo así: además de su uso médico el EDTA está universalmente extendido como agente secuestrante en la industria de los detergentes domésticos e industriales y que la exposición al mismo puede causar alteraciones genéticas en la fauna acuática y, al menos, serios daños renales en mamíferos. La referencia está en el artículo sobre el ácido,  no tienes que trabajar nada.

Muy difícil?? vete a un súper y fotografía cuatro, cinco o diez etiquetas de la composición de jabones de uso humano. Fotografía con el móvil. Intenta poner en la Wiki que las sales de EDTA son de uso muy frecuente en la industria de los jabones para uso humano. Sólo eso. Sólo: que se usa mucho fuera de la industria farmacéutica.

Cuando te lo borren la primera vez porque no pones una referencia le dices al guarda que te lo borró, que la prueba de lo que dices es que fuiste al súper y de diez jabones que pillaste ocho lo mencionaban en la composición y en dos había un amasijo de letras y siglas incomprensible y le mandas las fotos que hiciste con el celular… y que por tanto no te parece justo para los usuarios del medio –de la Wiki- que esa evidencia tan palmaria, ni siquiera se mencione. Ya verás, ya verás.

Te paso algunas fotos… Dove

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Heno de Pravia…

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La Toja…

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Pero también en Ariel…

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… o en este Finish que venimos hablando

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Como te decía, ubicuo aunque curiosamente no en la formulación de este mismo producto en EEUU ¿alguna idea?

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Estos polvitos mágicos, que en buenas manos sirven para desintoxicarte por ejemplo si te has dado a esnifar sales de plomo o de mercurio –no te rías porque los romanos que eran muy golosos endulzaban el vino con limaduras de plomo y pintaban las paredes con rojo de cinabrio- en manos de jaboneros sin escrúpulos se introducen en la cadena trófica y podrían terminan produciendo alteraciones genéticas en los organismos expuestos al producto. Y más en el caso del EDTA que tiene un problema añadido. Lee lo que dice Lust en su web…

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Las más comunes –quizá las más conocidas- son el cambio de sexo de poblaciones enteras de animales acuáticos. Siempre he leído sobre la predilección de la naturaleza creada por esos jaboneros nazis en virar hacia el sexo femenino.  A los peces se les cae el pito. Vero, vero!!! Pero también peces con tres ojos, como sabe cualquiera que vea los Simpson.

Como esto es un blog de cocina: tú lavas los platos, el ayuntamiento vierte el agua sin depurar, la última docena de peces de la charca se la beben, se les cae el pito, la última docena de ranas –que antes eran ranos– se los comen, yo me hago unas ancas fritas y se me cae el pito a mí ¡¡!!

Mira, yo no conozco de nada a esa Isabel, ni siquiera sé si antes se llamaba Manolo y bebió agua de la charca o sí es una agente extranjera empeñada en que comamos con la vajilla sucia, pero sí sé que cada vez que pongo un lavavajillas en casa de mi madre y pienso que el desagüe va a parar directamente a río Záncara y después veo  a los del pueblo de al lado dándose cangrejadas a troche y moche, se me caen los palos del sombrajo.

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Hay que poner una solución. Te voy a explicar cómo, con las indicaciones de I, hago pastillas de detergente para el lavavajillas sin fosfato y sin EDTA.

Fin de la segunda parte.

Conservas caseras. Caballas en aceite. Caballas en conserva

La caballa en conserva de aceite por la cantidad que encuentras, debe ser una de las cosas más fáciles de hacer del mundo y a juzgar por el precio que tiene, en comparación con otras conservas similares, también debe ser de las más baratas.

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La materia prima es muy barata. Yo creo que aquí en MAD que apenas llega caballa pequeña, la mediana/grande debe andar –en temporada aunque ahora me parece que lo veo todo el año- por no más de tres euros el kilo.

No me fijo en ese pescado porque fresco no me va mucho. En conserva me gusta más pero casi solo lo como en bares de aperitivo y antes, pero hace un montón de años, lo tomaba de vez en cuando en bocadillo con un pimiento morrón. Almuerzo madrileño donde lo haya.

Tampoco he encontrado, y he estado deudor de la receta, indicaciones en Internet… pero tampoco en libros… sobre cómo hacer la conserva de aceite. Por ahí tengo una receta para hacer las caballas tipo al natural, que las hice hace un tiempo y publiqué el post, pero no me gustaron. Regalé un par de frascos que tampoco triunfaron con esa receta.

Siempre he pensado que si la gente no se anima por la conserva home made es por lo difícil que es sacarle la piel al pescadito. Desde luego en crudo es casi imposible y cocidas, pues tampoco es sencillo. Tiene que haber otro sistema que no sea la puntilla de cocina porque no me creo que en las fábricas anden con esos miramientos. Misterioso.

Esta primavera las compré e hice cuatro o cinco frascos. Eran unos verdeles bien hermosos y baratos, hoy o mañana abriré el primer frasco.

Las conservas de pescado en aceite si se abren con menos de tres meses de fabricación tienen un sabor muy a crudo. Con tres meses aun me parece pronto. Normalmente me las empiezo a comer con unos nueve meses, mínimo, de antigüedad y normalmente no dejo que envejezca mucho más allá de año y medio. Me he reformado porque antes al año las consumía o las regalaba todas.

Llevo tiempo leyendo de gente que colecciona, sobre todo las sardinas, las latas con cinco, diez, quince años de fabricación. Aunque ahora es un poco de novedad he conocido peña hace como treinta años, que ya guardaba las sardinas para sus herederos. No es coña, hay gente para todo.

caballas en conserva

No es muy misterioso. Limpias las caballas y las cortas en troncos de la altura de tus frascos. Tengo frascos altos y podría haber intentado hacerlas por lomos de una pieza, pero tenía tan claro que se me iban a romper que ni me molesté en sacarlos.

Según la época es posible que te encuentres con algún regalito dentro de la conserva. Lo apartas y para el body con un blanco fresco mientras esperas que se refresquen las caballas para quitarles la piel.

huevas de caballa

huevas de caballa cocidas

Pones los troncos de caballa en algo para cocer al vapor lo más apretaditos que puedas y les das vida. Vas mirando y cuando veas que la espina se despega fácil. Las sacas del fuego y del vapor. No te interesa que se enfríen dentro la hoya porque te van a quedar hechas un guiñapo.

caballas en conserva

Si usas sal, antes de poner los pescados al vapor los salas bien y los dejas reposar, pues una hora. Estos que he hecho no tienen ningún condimento. Solo pescado y aceite de girasol.

Cuando las caballas estén templadas les quitas piel y espinas. Ja, ja, ja, ja ya me contarás cómo te ha ido… y las vas colocando en frascos. Rellenas con el aceite, cierras los frascos y a esterilizar. Por favor sigue las indicaciones de esterilización de otras entradas del blog, por ejemplo ésta.

caballas en conserva

Es normal que después de esterilizar te salga el aceite un poco turbio –un  poco- guarda los frascos en un armario a oscuras y en veinte días tienes el líquido cristalino.

Vive la fête!!

Técnicas para hacer jabón casero. Pastillas de detergente para lavavajillas.

mesa de trabajo

Éste es un post sobre cómo hacer pastillas o polvo para lavar vajillas a máquina. El texto es largo –aunque a mí no me lo parece.

A una gente les gustan leer textos cortos y muchos aunque digan gilipolleces. Sugiero que deis una vuelta por los sueltos de relleno de El País de estos días. Títulos tipo: Los primeros pobladores de América llegaron en balsa o Se cumplen cincuenta años del primer pc, el reino de los becarios del máster de El País.

A otros les gustan las historias largas –a mí- y si son de llorar o de joder también mejor las de… las dos. Creo que si los textos y la cocina no tienen cuerpo y sentimientos, son mejores Twitter y Bovril. Como yo voy con los del segundo grupo pues son mayoría. Se siente.

El caso es que estos días anda por casa una amiga de la familia que ha colaborado –entre otras cosas :)- en la fabricación del jabón y también –según cree- en el diseño del estilo escrito del post y me ha insistido en que el tema –como da para tanto, las tías se creen que yo soy tonto- es largo y que vamos a tardar mucho en corregirlo ¿vamos??? y que mejor lo hagamos en tres partes ¿hagamos???

Joder la cosa va de que una corresponsal de Mi Cocina se sabía un truco para hacer detergente que yo no, esperó bastante tiempo hasta que volviera a escribir algo.

Me hizo mucha ilusión que la tía se acordara de mi y de mis irrelevancias en la primera ocasión…. y también lo primero que quise  hacer es agradecerle el detalle.

Le cuento una anécdota que me pasó –que pasó en mi cabeza- hace unos meses a cuenta de mis bisabuelos, que teniendo mucho más derecho al recuerdo que yo y tanto como el padre de Jorge Manrique, reposan en el polvo del olvido desde que se cerró la taberna donde se glosaban sus hazañas.

La segunda parte es una exposición entre técnica y política de los efectos del uso al mogollón de productos raros en la industria de los detergentes domésticos y personales, de los efectos sobre el medio ambiente y de la necesidad de forzar la máquina para poner en un brete al establishment de la química de consumo antes de que terminen por pisotearnos, si es que esta posibilidad cabe porque no ha empezado todavía el apocalipsis zombie. Sé bastante de este asunto porque este invierno me ha ocurrido algo que me ha hecho experto en fosfatos.

Como dice muy bien la sra. Jonjo: todas estas cosas no son para fregar cacharros, comer tomates o hacer champú, son para comentar la jugada tomando un botellín y decidir qué vamos a acordar para hacernos fuertes.

Y por último le sacaremos un poco de punta a la receta de I, y la haremos añadiendo alguna pequeña mejora y con cierta visualidad hipster que con el cerro de años que tengo ya me vale.

Así queda el cuento, da gracias a que está la gualdraposa ésta por casa porque si es por mí va del tirón ¿para qué cojones queréis si no la tecla de scroll del pc??

Parte 1

El otro día que me dio por escribir de nuevo en el blog –casi por cubrir una deuda que tengo de enviar unos jabones.

Me llevé una alegría porque me contestó una mujer –Isabel- y me dio una receta para hacer detergente para lavar cacharros a máquina. Polvo lavavajillas casero.

Creo que la mayor parte de la gente tiene –tenemos- cierto –o mucho- interés por la trascendencia. Alguien que escribe cosas y las cutre publica no puede negarlo, aunque su afán por los legados y por la escritura sea humilde o muy humilde. La verdad es que no tengo ningún afán –ja, ja, ja!! pero tampoco ninguna esperanza vaya por delante- de pasar a la posteridad por esto.

El año pasado hicimos un pequeño viaje por el sur de A y aprovechamos para visitar el pueblo de mi abuela. Me hacía ilusión porque no había estado nunca y creo que nadie desde el viaje de novios de mis padres.

Mi abuela nació en 1898 y era miembra de una familia de veintiún hermanos –sí 21- y diecisiete vivos –sí 17. No sé prácticamente nada de esa familia pero si ella nació en esas fechas pues supongo que, al menos, desde 1850 estaban dando tumbos por el pueblo ese y sus alrededores.

Mis abuelos vinieron a MAD en –aprox- 1922 y fundaron una familia nueva con poco o nulo contacto con sus hermanos –al menos con los de mi abuela. Y los demás, pues harían lo propio.

El recuerdo debería estar cimentado en la fama. Mi bisabuelo –a juzgar por el número de hijos, e hijas, que le hizo a mi bisabuela- debería estar reconocido como una de las pichas más ilustres de la segunda mitad del siglo XIX español y en ese sentido reflejado en los almanaques. Y mi bisabuela como la mujer más resistente pero también con más paciencia y tragaderas del mismo periodo y, al igual que el de la picha, merecería que hubiera quedado constancia escrita de su fortaleza. De contar, él, con algún recuerdo público en piedra o en lata, ella merece otro igual o mejor, pero en la otra punta del pueblo. Creo que lo hubiera preferido así.

Pero no, el recuerdo se fabrica a partir de las notas simples del Registro de la Propiedad. Si tienes muchas alguien se ocupará –o tú mismo- de que pases a la posteridad y si no tienes pues te pasará que si alguien va a buscar tu rastro años después, por mucho que apretaras en tus años mozos… de aquella familia tan enorme, ni entre los vivos, ni, más importante, en el cementerio queda rastro.

Me hace mucha gracia la gente que lee cosas aquí. Te puedes imaginar que la repercusión de esto es modesta, no, modestísima. Si escribo muchas cosas y estoy pendiente del blog puede haber unas mil visitas diarias –eso ha pasado una vez en la vida. El trantrán vegetativo –ahora mismo- te pone entre las setenta y ciento cincuenta visitas. Un grano de arena.

Y los suscriptores, joer casi cuatrocientos!! Tengo mis sospechas de que esa gente siga viva; me parece que se suscribieron hace años cuando todos éramos jóvenes y han ido palmando sin que sus herederos sepan dar de baja la suscripción, porque chica, no dan ni un ruido. Casi, como de mis bisabuelos, sólo yo conservo memoria de ellos.

Muchas veces mientras estoy componiendo un párrafo pienso que no hay nadie fuera y probablemente sea casi cierto y el efecto de Mi Cocina sea exclusivamente mantener mi ortografía y quizá mi ego, en forma o –como diría el Presidente Rajoy- casi.

Y venía esto a cuento porque me hizo mucha ilusión la intervención de Isabel –un petó maca.

El blog éste funciona así. Se puede comentar en todos los post a medida que se van publicando pero cuando pasa cierto tiempo desde que lo subes –como tres meses- el tío Worpress cierra los comentarios de ese post. Si no fuera así habría un millón de comentarios preguntando cómo se hace el jabón transparente, el champú infantil o el pan con agujeros. Muchas gracias a todas las lectoras de esta paupérrima gacetilla. Y a los lectores también.

Y claro cuando después de casi un año escribo una cosa y la tía escribe para decir: me lo he leído, me gusta y como sé que te jode –y es verdad, está escrito así… la piba se lo ha leído- no tener una receta de polvitos ja, ja, ja,ja!!! para fregar cacharros, ahí te va la mía.

La verdad es cada lectora o lector que tengo, esos setenta o cien que pasarán hoy, son oro molido. Los de ahora y los de antes. Y listo eso es lo que quería decir.

Si tú lo que has venido es a aprender a hacer polvos para lavar a máquina, te tengo que decir varias cosas, pero tendrás que esperar al siguiente capítulo désolé, pero así están las cosas hasta la última semana de agosto. Pero no desesperes… mira encuentra las seis diferencias

mesa de trabajo

Desayuno #noesimportante

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Extracto de levadura, pan integral, kéfir, te verde y frambuesas de la mata. El desayuno de los tontorrones.