El otro día estuve comiendo con mi hijo en la cafetería del híper de referencia de mi barrio. Comemos casi todos los días fuera y cenar… pues muchas veces. El tío creo que está hasta los aquellos de rancho externo.
Tengo la suerte de tener cierta capacidad de conciliación del curro y de mi vida familiar. Se traduce en que le dejo todos los días a las ocho en la puerta de su curro para llegar –yo- unos diez minutos tarde al mío, recogerle a las tres los lunes, llegar al barrio y elegir entre McDonald’s, chino, Hipercor o döner kebad. Martes me tengo que levantar más temprano para prepararle un bento –el man es bastante exigente- porque se queda a teatro hasta las cinco; miércoles y viernes comemos debajo de mi curro –viene él- en La Felicidad; allí mejor, porque como tengo cierta mano en el barrio nos tratan como en casa, pero el rancho es el rancho.
Todas las tardes es el mismo cuento, él curra en lo suyo, yo en lo mío y llegan las diez, sin duchar, sin cena y hasta los huevos de todo. Ya te conté el otro día que el fulano me dijo que: antes que salir a cenar fuera prefería una lata de atún y un trozo de pan. Ni pan congelado me queda en la nevera; putos biscotes suecos de centeno y galletas de soda marca… ya te la imaginas.
El mejor día para los dos es el jueves. Él se va a comer a casa de mi madre y yo puedo comer –rancho- a las doce y media como si fuera gabacho, echar un rato de ofi por la tarde y llegar a casa sin mala conciencia por haber currado menos de diez horas.
Pues traía a colación lo del híper porque estos días tienen oferta de –qué política comercial tan rara- tartas de postre. El orkito me dijo que si se podía pedir tarta de queso de postre: -claro tío, lo que quieras… y –papi, podemos hacer tarta de queso y –textual- culis de fresa este fin de semana… pero lo hago yo ¿? –claro tío, lo que quieras. Pensé que se le olvidaría.
Pues resulta que el viernes a las cinco –menudo día y menuda hora… taurina- tenía que estar en Badajoz para dar una charleta de curro. Puff!! mucha gente, mucho lío… siempre suelo decir: bueno, en peores plazas hemos toreado; quizá no en este caso.
Si eres de/o conoces Badajoz y el sitio donde está el Palacio de Congresos, o simplemente eres aficionada a la historia, te darás cuenta de que no hay sitios mucho más peores donde torear. Me dio asco estar físicamente en aquel sitio, me tuve que autolimitar para no empezar haciendo un recuerdo a los asesinados, en todos los sitios y de todos los colores pero allí en particular. Joder, si hasta han tenido el mal gusto de hacer el palacio redondo.
Quedé bien. Hablé justo después de las autoridades ¿te imaginas a audaciosus echando un cuento de los suyos para quinientos? ja, ja, ja,ja!! tuve que saludar dos veces, me sentí como la Castafiore… hablar después de los políticos es siempre una garantía éxito, cualquier mentira que cuentes es siempre menos mentira que las suyas ;) y pasa desapercibida.
Bueno, el caso es que llegué el sábado, comimos en casa de las gorronas habituales –allí había dormido él- y de camino a casa me dice: –podemos pasar por el Hipercor a comprar quesitos y fresas para hacer la tarta?? –pero joer, es que es un coñazo no tenemos ni la receta! –sí, la he buscado en Internet, mira…
… ja, ja, ja, ja!! bueno yo creo que esa receta es bastante internacional, mi profa de francés me la puso una vez en una grabación, contada por una mujer suiza para que aprendiera a diferenciar el acento; ni idea, no funcionó… sólo distingo el habla de los québécois que parece que están todos con catarro o con alergia :))
Así que, si la receta la copió de tu blog, ya lo siento… te la copió el orko, no yo. Del culis, pues nada te lavas y te cueces unas fresas sanas, las trituras, las cuelas para quitarles las semillas y después azúcar hasta que te guste. Compramos una caja de dos kilos y lo que sobró lo hice conserva, por si me toca otra vez… al menos quitarme las fresitas.
Lo importante del cuento es que la tarta y la salsa de fresa las hizo él. Sólo intervine para que no se quemara y en ayudarle a forrar el molde. No pude convencerle de que era antiadherente… así que haz el favor, si la receta es tuya, de actualizarla y decir que si el molde es de teflón no hace falta papel alu :))
Le salió bien el cuento, no consintió cenarla anoche, la quería para desayuno del domingo ¿? y así lo hemos hecho. Buen chaval!!
Grabado a cincel. Pienso el papel que hago con él y el derecho que tengo a modelarle a mi semejanza. Llevamos viviendo juntos desde que tiene tres años y medio.
Hablo mucho de este tema con una amiga. Me preocupa, también mucho, el asunto. Le gusta la misma música que a mí, come lo mismo que yo, opina de política –bueno con sus limitaciones y, sobre todo, con las mías- lo mismo que yo… supongo que terminará fumando como un camello y bebiéndose, al menos eso se llevará ganado –lo de la priva- mi colección de Vegas Sicilia.
Mi amiga me dice que no puedo transmitirle al chico otra cosa diferente de lo que soy yo, pero siento vértigo de hacer un clon y de quitarle todo lo que de original tenga ¿tenemos algo original o replico a mis viejos y mi hijo me replicará a mí? Si crías a un chico en solitario, sin hermanos, entenderás de lo que te estoy hablando.
Como a los de Badajoz… si quisiera, le podría cincelar la cabeza a mi conveniencia, a veces no sé si lo estoy haciendo y lo que tengo son remordimientos. Otras veces no sé si en su seguridad vital va el hecho de tener a alguien cerca, que diga las cosas y que parezca que lo que dice, se lo cree.
En fin que non mi piace verle hacer y decir cosas que hago, me siento ridículo yo y me da cierta pena él.
Por supuesto no cuando de lo que se trata, es de tarta de queso.
Bss, nos hablamos!

… y me daba mucha pereza hacer carne –me parece que le dicen- más que por hacerla, que también, porque después no me la como.
… mal llamado vitamina C, porque la señora mina no es el ácido ascórbico, sino el ácido L-ascórbico; sutil diferencia sobre la manera de comportarse con ciertos tipos de fuentes de luz –rollete de químicos, que no hace al caso- también te sirve el ácido cítrico o el tartárico… si no limón –vinagre no, porque después te sabrán los membrillos a boquerones. Necesitas ese barreño con ácido porque la fruta se pone negra nada más pelarla, así que según la peles y la descorazones –terrible palabra, para estos días- al agua ácida. Guarda las peladuras y los corazones para una sorpresa.
Rellenas los botes que tengas con la fruta en trozos y agua y un poco de azúcar. Los que ves tienen cucharada sopera y media escasas por frasco. Almíbar muy ligero.
Hábil como eres habrás captado que las pieles y los corazones se oxidan igual que la fruta, por lo que si tienes la precaución de usar un barreño grande pones en remojo a la vez la fruta, los corazones y las peladuras.
Al día siguiente recoges el zumo escurrido y lo cueces con azúcar… la receta la tienes
Sólo para que veas los colores que tiene el granado a estas fechas. Nunca dio nada.
Este año las granaditas que se ves en la foto. Buen sabor, todo hueso.
Tarde de otoño triste, fiesta en MAD, lloviendo, dando una vuelta por el barrio, me he comprado unas mandarinas en un chino… bueno el postre de esta noche.
Sorprendentemente, me quedan unos higos maduros en la higuera. Unas dos docenas, bueno. Tampoco dio nada este año… higos blancos en noviembre.
También me traje de la frutera china estas vainas, que me ha dicho que no son
¿Alguien sabe quién es el sr. o la sra. Parker? o ¿dónde está su casa? sólo supe de él –o de ella- a través de
Eran el desayuno de hoy, día de LA FIESTA NACIONAL ja, ja, ja, ja!! me río, no de la fiesta –que podría hacerlo perfectamente, pero no me sale de los huevos- sino porque en MAD… I just close my eyes and see the flags on the BCN bus ja, ja, ja, ja!! está todo abierto y claro, cuando llega el otoño a El Corte Inglés cualquier otra consideración es secundaria, incluida la temperatura ambiente… vuelvo a tener tomates para dar y tomar.
Hace unos días mi hijo vio un recorte de prensa –
Yo te enseño cómo; los besos y los abrazos los pones tú.
… te parecen muy molones los número uno y dos?? –empezando por la izquierda- pues ya verás después que no.
… las páginas del librito se abren y se salen del molde, al molde de más a la izquierda se le salió una hojita… no se pegan nada unas a otras y el resultado es un mixto entre hojaldre y masa de brioche, sinceramente… y me sabe mal decirlo porque los he hecho yo pero… salen buenísimos.

Tiene muchas propiedades molonas como podrás leer en la Wikipedia, tantas que el domingo mi amiga E, que es la hostia de lista, decía que por qué no hacían leche de chufa, su marido se descojonaba –pero tía, sí la hacen, le llaman horchata!! pero la tía erre que erre, que se tenía que llamar leche de chufa para hacerle la competencia a la leche de soja ¿? quizá tenga razón E.
Lo más difícil del cuento es triturarla bien. Si tienes una buena picadora o robot de cocina lo tienes fácil. Si no, te toca ponerla en un cuenco grande con agua y darle con la minipimer. Duro curro. Yo quemé una así. Cuanto más gruesa dejes la chufa menos rendimiento le vas a sacar.
Una vez bien triturada la chufa remojas la pasta en agua. Cuarto de chufas te da para +/- un litro y medio de horchata. Dejas la pasta en remojo un par o tres de horas y la pasas por un tamiz muy fino. Mejor una gasa. La dejas escurrir y cuando termine de gotear le das un par de apretones a la gasa. Lo que te sobra, si tienes, se lo puedes echar a las gallinas.
Los fartones y la receta. El pan del fartón es una especie de pan de leche blandito –brioche- con azúcar y con aceite –de girasol o de oliva fino si no tienes de eso- en lugar de mantequilla.


Antes se veían carteles en los bares de la carretera hay tortas de alajú, ahora sólo se encuentra –fuera de las tiendas de turistas- en las ferias de los pueblos, en las casetas del turrón. Nunca lo había probado hasta que éstas se enteraron de que tenía una receta para hacerlo –es de Carlos Valencia- y después lo compré una vez para ver cómo sabía el que no hacía yo :)
Se ralla el pan duro y se tuesta un poco en una sartén grande. Se muelen las almendras –sin pelar- en una trituradora. Las almendras tiene que estar bien secas porque si no sacarás ¿a ver si lo adivinas? Se funde la miel en una cacerola grande a fuego lento y se junta con el pan y las almendras. Le añades ralladura de limón y de naranja –nosotros usamos esencia de naranjas y limones bío. Lo meneas todo y lo dejas enfriar. Si tus almendras son industriales le puedes poner unas gotas de extracto de almendras amargas para dar un poco el pego… pero ojo porque como se te vaya la mano con esa vaina arruinas el dulce.
Cuando esté un poco frío –no mucho porque se queda como una piedra- lo pones entre obleas con algunas almendras enteras por dentro y, listo. Dura el tiempo que quieras.
Puff! llevo unos días limpiando la despensa de harinas antes de que las hormigas mutantes que habitan en mi cocina acaben con todo.

