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Endrinas, priva, diatriba, pacharán casero y lo que les tenemos que agradecer a los romanos

La señora jonjo nos propone que salgamos al campo a buscarnos la vida para de dar de comer –o de beber- a nuestra prole.

Es posible que la doña tuviera sed cuando pensó en el concurso ¿? ni idea, el caso es que la temática recomendada este año era la priva.

Licores! bien es verdad que sin limitación, el concurso de comida silvestre era y es abierto, pero sugerencias son sugerencias… esta misma mañana me he tenido que comer un mierda sugerencia de mi jefe, que me va a –me ha hecho quedar como un hijo de puta- hacer quedar mal con un amigo –y mira que es difícil tener amigos en el curro.

Mago, tío! sabes que te quiero como no he querido a nadie –orco, excluido- en los últimos diez años, pero me han puesto una pistola en la cabeza como a Gadafi y bueno, lo del tiro bien está, pero pensar en lo del palo por el jebe –[sic] Diccionario de argot español o lenguaje jergal, gitano, delincuente profesional y popular. Luis Besses.  Sucesores de Manuel Soler, Editores. BCN (1905)- no he podido soportarlo.

Si me puedes perdonar, hazlo. Me he resistido durante más de una semana con los argumentos más tecnificados del mercado –y testiga tengo de ello- pero la decisión la ha tomado y no ha habido manera de pararlo. Sé que te podía haber llamado para contártelo e incluso negarme  pero me han faltado huevos testículos.

Pues dicho esto y además que: no hay mal que por bien no venga; esta mañana me he fugado de la ofi a la una y me he estado dando un rulito por mi barrio con una amiga.

Me tuve que retocar el maquillaje, antes de que llegara, para que no se me notara que había estado llorando, y, una vez pintón, le he estado contando chascarrillos de las tiendas de la zona. De dónde y qué compramos, de los mejores sitios, de los mejores pescaderos, de los peores, de los más simpáticos… incluso hemos estado haciendo una visita a una panadería de afamados autoelogios. Yo no sabía ni que existía, otra panadera nos ha dicho dónde estaba. Autoelogios injustificados a todas luces.

Terminada la introducción, que a nadie –salvo a mí- importa, vamos al tema.

Los debates que tengo con la sra. jonjo, y con su plantígrado oficial, sobre la comida silvestre, siempre dan vueltas, cuando los planteo yo, sobre la capacidad de subsistencia si vivieras solito en un bosque y no tuvieras otra cosa con qué alimentarte que lo que sacaras de allí. El planteamiento/sugerencia de este año era más festivo… hacer priva con cosas que te encontraras, joer! no sólo de pequeños brotes vive el hombre –o la mujer- campestre.

La verdad es que lo tenía muy por la mano e iba a hacer una receta despiporrante pero el tiempo se me fue echando encima, tenía que importar cosas e ir a buscar bayas, yerbas y raíces al campo… el mazazo final fue la muerte repentina del fulano del pueblo que sabía dónde estaban las raíces que necesitaba. Verídico, pregunté quién sabía dónde había, me dijeron que un tal picha y el man se murió el mes pasado. Descarte.

Receta fácil: pacharán. Es de un suegro que tuve hace muchos años. Tipo peligroso, era conductor de apisonadoras y no podías deslizarte ni una cala con su hija. Es obvio el motivo de la peligrosidad del sujeto :))

Buen tío… no sé si vivirá todavía… todos los años me mandaba media caja de botellas de pacharán casero.

Se trata de una infusión de ciruelas silvestres en anís de baja graduación y con poco sabor a anís. El anís de Chinchón, Castellana, Asturiana, el de Cazalla o de El Mono no valen. Tiene que ser un licor que se llama anís crema.

actualización a 30 de octubre: las endrinas que se usan para hacer el pacharán son un tipo de ciruelas silvestres, lástima de güito para que veas que es un ciruela pequeña, las del post son de las de las espinas que pinchan, las de verdad; pero según la sra. Pedia (doña Wiki) no el único, ni siquiera el verdadero; con la mejor intención lo puse, pero me tira por tierra la teoría de los romanos y del licor gabacho que podrás leer más abajo.

Por encima de MAD es muy fácil de encontrar, de aquí para abajo: difícil. A la amiga que me cambio angustia por serenidad,  le enseñé el sitio donde se compra en MAD por si le daba por el rollo alcohólico. No lo hago con todo el mundo y espero que sepa guardar discreción.

Las ciruelas silvestres es lo que llaman endrinas. Las hay casi por cualquier camino. Se dice que fueron las legiones romanas, en sus  desplazamientos por los caminos de Hispania, las que diseminaron las ciruelas por todas partes. También se dice que durante siglos hubo un campamento militar en Elche y que el palmeral es hijo –supongo que biznieto-  de los dátiles que comían los soldados. Ni idea. Como ocurrencia me lo contaron y así lo cuento yo :))

En Gabachilandia también los hay por muchos sitios –allí le dicen prunelles a las endrinas- y también hacen un licor –más cutre que el pacharán- con ellas.

Los bordes de los caminos, cunetas, setos que delimitan parcelas, son en Hispania y en las Galias casi el último reducto de biodiversidad que nos queda. Me dicen que también las medianas de las autopistas cumplen esa función y que hay animales que hacen todo el ciclo vital sin salir de la mediana ¿? tampoco lo sé, pero ninguna de las dos cosas me parecen descabelladas.

Se me va la olla. Compras una garrafa de tres litros de anís crema. Recoges  las endrinas donde te pete. Si están cerca del agua serán más gorditas. Con las que ves en la foto tienes bastante. Quizá sean unos quinientos gramos.

Tengo un endrino en una maceta de mi terraza pero sólo echa flores, ni una bolita. Las de la foto las saqué de un pueblo de Segovia y a escondidas, porque parece ser que eran de un tío que también hace pacharán. Ya se apañará.

Te bebes el anís que coincida con el volumen de las endrinas que vas a echar. Eso hazlo a ojo, si te bebes de más no le des mucha importancia porque el pacharán te saldrá más rojito y eso viste mucho ;)

Lo que le aportaba mi ex suegro eran un par de palos de canela. He leído que esa vaina no es muy ortodoxa. Me la pela.

Cuando lo tengas lo guardas a oscuras, dicen que un año. A mí me parece que a partir de los quince días está de puta madre. Tú sabrás lo que haces.

Bss.

Qúe coñazo es trabajar!!

Hermana!!! QUÉ COÑAZO ES CURRARRR!!! se te van las ideas hasta para pensar… sólo currá, currá y currá!! Dónde quedaron aquellos tiempos de jabones, panes, risas e intuiciones ¿qué fue de la cocina mejicana, las anguilas, las recetas con pan duro y la cebolla caramelizada? Se terminaron los buenos tiempos y lo peor es que nada tiene pinta de volver a ser lo mismo, nadita.

El otro día le decía a G…: mira tron lo que pasa es que el curro que me permite comer más cosas que pan y echarme colonia después de ducharme con jabón del reciclado, me tiene absorto; no me puedo ni arrimar al pc… agarro al orco en su curro me lo llevo a casa, merienda, deberes, dúchate joder!! cena de trámite, tres horitas extras –para mi jefe-  por la jeró, sobre, 5:58, alborada: reflexiones para empezar el día –quién me ha visto y quién me ve… terminaré, como L, abrazando la fe después de una trayectoria de disipación… ja, ja, ja, ja!! estoy cómo para hacer pan!!

Ni idea, no sé cómo va a terminar esto; una buena prejubilación –antes de los apretones de segunda ronda- es lo que estoy necesitando. En fin que, nada, que me pasaría el día guisando en vez de echando números imposibles, pero es lo que hay… por ahora ;)

Bah! ayer tenía la nevera, la casa y el alma, en estado de obras… nos fuimos a comer al Hípercor y después un rato de compras. Fresas en oferta ¿?

Gazpacho de fresas. Quizá la única manera de comer fresas que sepan a algo… aunque sea a pepino ¡¡!! y no estaban malas, conste!

Las fotos no me han salido muy allá. La realidad del caso es que sale bastante más rojito. En mis fotos sembla ser un puto puré de zanahorias pero era rojito como la manzana de Blancanieves y el alma de mi orco –la mía se está convirtiendo.

Para un kilo de fresas usa un pimiento rojo, un par de pepinos, dos rebanadas de pan regulares, aceite, sal, vinagre –importante… el ácido del vinagre y la acidez de la mierda de fresas que venden es lo que hace de este platillo algo especial. No le pongas agua extra.

Nos lo hemos comido hoy con un poco de cebollino del huerto y unos picatostes de un chusco de pan duro que tenía guardado por si venían, todavía, peores tiempos.

Te quiero, bss.

Hansel y Gretel o la comida silvestre. Jalea de tapaculos o escaramujos

Dice la sra. Jonjo que a ver quién es el guapo/a que se prepara una comidita by the face –fácil- pero agarrada del campito, del aire o del agua, es decir: con raíces, alas, patas o aletas… como el tomate que estaba alegre en su mata y vino un h de p y lo metió en una lata y lo mandó pa Caracas… en fin.

No seré yo, desde luego, quien se pase por la piedra a un lindo conejito para un concurso… no es que le tenga especial cariño a las cosas con patas o aletas, es que me echaría a llorar sólo de pensar en cargármelos y echarlos a la olla… quizá, quizá –y sólo para los conejos de antes- utilizaría la trampa de la piedra de pico y el tabaco que tan buen resultado le daba a mi padre. Me declaro vegetariano para la ocasión.Comida silvestre… sacar recursos alimenticios de la espesura… no sé si la condena del Edén tenía que ver con esto, pero el hecho es que si estás dispuesto a privaciones, subalimentación y a ajustar tu vida y la de los tuyos –incluyendo, dicho suavemente, a regular el tamaño de tu familia en función de los ciclos naturales- lo de buscar cosas en el campo mola.

Claro, para los hidratos de carbono, los minerales y las vitaminas la cosa está más o menos resuelta, obviamente mientras no seamos muchos los que vaguemos por los árboles rebuscando.

La cosa de las proteínas es más peliaguda. Las putas proteínas tienen la costumbre de salir corriendo –o volando o nadando- cuando se les acerca alguien con cara de hambre y claro, tú las puedes perseguir y –algunas veces- alcanzarlas pero me temo que si haces balance entre lo que gastas corriendo y el trozo de jabalí que te vas a comer casi nunca sale a cuenta y eso sin contar con que la proteína te vea con los mismos ojos hambrientos y sea ella la que vaya corriendo detrás de ti.

La otra opción proteica que tienes es comerte a alguno de los que como tú vayan vagando por el campo. Costumbres muy extendidas en esta Europa, cimentada sobre los pilares del cristianismo –según el tío Benedicto- eran las de, los años malos, echar a los niños que sobraban –si podían andar- o no dejar que nacieran  los que venían y la de comerse a los débiles que malvivían por los caminos. Los ogros, las brujas, los lobos, Hansel, Gretel y algunos otros niños panolis que andaban libres de marca y que terminaban siendo devorados por algún peludo, son hijos mitológicos de aquella época que se vivió en la adelantada Europa durante siglos.

Bien, pues visto que lo de las proteínas está peliagudo me voy a volver a lo que no tiene patas.

Casi que del campo –a condición de no ser muchos los que busquemos- te puedes agenciar lo necesario para vivir –mal- sin ir más lejos el cenizo blanco o la lenteja de agua  –repositorio de nitratos y otras mierdas contaminantes donde lo haya- son jugosas fuentes de alimento, pero no exclusivo porque según el pueblo donde vivas encontrarás mogollón de plantitas, frutos o raíces que te –más o menos- alimenten.

Y lo de no ser muchos es fundamental aquí, porque después de un par de temporadas sacando setas, trufas, collejas, arándanos, espárragos, cenizos, moras, avellanas, madroños, castañas, ortigas,  pajaritos, ratas de agua, pececillos, ardillas, culebras, lagartos y etc. se acabó, se acabó, se acabó… al tercer año nos comemos a Hansel y al cuarto a Gretel y todas esas simpáticas alimañas que viven en el campo y comen lo mismo se mueren de hambre, porque los de las dos patas se acabaron los recursos que comían los amiguitos de bambi.

Así que lo de cultivar patata, maíz y arroz, y cuanto más productivos mejor, conjuntamente con las granjas de gallinas y el ganado estabulado, son, en mi humilde opinión, unas magníficas ideas que como todo deben ser vigiladas, porque la sed de oro de Monsanto y compañía es inmensa.

Después está la otra cara de la moneda: la calidad de lo que comes. Tú crees que alguien comería membrillos si tuviera melocotones todo el año?? El membrillo –y si alguna vez lo has visto silvestre o asilvestrado, más todavía- es una puta mierda de fruta casi incomestible pero resulta que se conserva muy bien y es una fuente decente de fibra y vitaminas si la última hortaliza o fruta fresca te la comes a mediados de septiembre y la siguiente –quizá unas fresas- a mediados de abril del año siguiente y el resto de tu dieta son almortas, carne salada y trigo –poco porque no puedes comerte la semilla del año siguiente y, además, tienes que guardar por si el invierno viene malo y te toca resembrar, recuerda: un error de cálculo puede terminar con tu herencia genética en el camino buscándose la vida.

El propio cenizo blanco; tiene tanto ácido oxálico que si dejas una hoja encima de una madera con humedad cuando la quites te deja la marca. La yerba de los falsificadores, con una decocción de cenizo y una pizca de permanganato potásico no dejas rastro de las notas en tu boletín –comenzar una  nueva vida sin  cates, el sueño de cualquier estudiante… Dios tenga en la gloria al inventor del borratintas EBRO- ¿se pueden comer ensaladas de cenizo? sí y están buenísimas yo vi –no sabía que se comiera- la receta en La Flor del Calabacín y la comí, pero me temo que alimentarse una semana con eso provocaría variados agujeros en tus tripitas. Como norma general no se debe comer nada de lo que se dejen sin comer las ovejas, claro, salvo que no tengas más remedio :(

Incluso los tapaculos, estos que traigo yo aquí. Son la vaina –igual que las judías verdes- que contiene las semillas del rosal silvestre. Se conocen por muchos nombres: escaramujo y tapaculos –así lo llamaban mis abuelos- son los más comunes, pero si buscas en Internet encontrarás el repertorio completo.

Dicen que es el fruto con más vitamina C que existe y de hecho en Centroeuropa se consume con cierta asiduidad, pero además tiene una característica añadida: es un astringente muy, muy fuerte –tapaculos- así que si tu dieta tiene un  componente importante de eso, es casi seguro que no morirás de escorbuto pero corres un riesgo cierto de reventón.

Si buscas información sobre el escaramujo te va a aparecer por todas partes –todo el mundo copia los textos sin pudor- que en el Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial –en el periodo del bloqueo de la isla- se sustituyeron los cítricos que no se podían importar por los tapaculos como fuente de vitamina. A falta de pan tortas: el claro ejemplo de lo que te contaba más arriba.

Los agarramos el domingo pasado en el puerto de la Fuenfría, en la orilla de un manantial precioso que baja paralelo a la calzada romana –la vía XXIV de Mérida a Zaragoza, mi hijo me dio una alegría: se acordaba de los números romanos- una maravillosa mañana de otoño. Se recolectan en esta época, después de los primeros fríos.

Los arbustos  –que pinchan como demonios- tenían frutos sólo en las ramas altas de lo que colijo que algún otro bicho que no tiene garrote para doblar las ramas –ojo, no rompimos ni una- ni escalera para subirse, también se alimenta de las bolitas rojas y seguró que estaría encantado viendo cómo nos llevábamos su papeo.

Si no resistes a la tentación de darle un bocado a una de esas bolitas notarás que no saben prácticamente a nada: tonos herbáceos, un poco ácidos y ásperos en la lengua.

La receta de la jalea la tienes aquí… si no tienes muy claro que te vaya a salir la gelificación te sugiero que sustituyas el agua por zumo de manzana 100%, que no tenga azúcar añadido, y procedas como se dice en el link de antes.

Pasé los tapaculos por una trituradora. Para un kilo justo de vainas usé un litro de agua. Cocí el conjunto media hora a fuego suave y lo dejé reposar dos horas. Filtra una noche y procede como dice la receta.

Lo que sale es una jalea muy rica, dulzona, ácida y áspera y con tonos herbáceos y campestres: un tipo sotobosque que dirían los catadores… lo cual teniendo en cuenta que el fruto no sabe prácticamente a nada: tonos herbáceos, un poco ácidos y ásperos en la lengua es lo normal, cualquier otro resultado me hubiera preocupado.

Un consejo: si quieres que te salga la jalea transpa total, cuando cuezas el zumo con el azúcar, le vas retirando la espuma que salga, si no lo haces o le añades pectina u otro espesante se te enturbiará un poco el mejunje.

Listo, estás son las cosas que se me ocurrieron sobre la comida salvaje mientras me pinchaba los dedos agarrando tapaculos –el orco se pinchó dos veces, dijo que le dolía la tripa y se tumbó al sol- la semana que viene pongo la receta de las ciruelas pasas ;)

Harinosas

Para el día Mundial del Pan: va por ustedes!!

Una de las cosas buenas que tiene MAD es que está hecho en medio del campo; yo no he visto en el mundo una ciudad que esté más en el campo que Madrid… bueno, a ver puedes quitar Albacete y quizá, quizá Ciudad Real pero eso está claro que no es el mundo… eso –como muy bien dice mi amiga M- es el Planeta Mancha y no cuenta, es… otro planeta.

Ya puedes subir, bajar, por la derecha, por la izquierda… vas tranquilamente mirando el campo desde la ventanilla del coche y aparece Madrid ¿? joder, pero si está en medio del campo!! te puedes subir hasta donde quieras a mirar que la cosa no tiene discusión: estamos rodeados por La Mancha y no precisamente la del Canal, que aquí todo ese negocio de los canales lo despacha la señá Ysabel II mientras que si fuera el de La Manche o el English Channel sería Elizabeth II queen ;) sutil diferencia.

Y claro eso de estar en el campo tiene, como todo, sus ventajas y sus inconvenientes. Ahora que estoy en una etapa deportiva de mi vida, me viene bien porque salgo de casa y me puedo poner a hacer kilómetros a patola sin parar: cualquier dirección que tome me adentra en el desierto… lo cual por una parte es ventajoso: ningún gilipollas te mira desde la ventana, pero por otra es un desastre porque o llegas al destino o mueres en la estepa como los soldados italianos de Los Girasoles.

En la primera excursión que hice por los estercoleros que rodean mi barrio, cuando llevaba dieciocho kilómetros caminados –sí, 18- y me faltaban otros diez para llegar a la parada de autobús más cercana, las plantas de los pies me dijeron que nanai y tenía muchísima sed – bueno no estoy perdido, allí se ve el IKEA de SS de los Reyes; sí, se veía, pero allí a lo lejos como a cinco kilómetros según el GPS… no me lo podía creer:  iba a morir de sed y de ampollas a la vista de un cómodo comedor, unas pantuflas y media caja de cervezas suecas –que me harían el servicio para la ocasión- puf! menos mal que encontré una cutrehípica, joer los tíos no tenían ni máquina de cocacolas pero me curaron el pie y me dejaron hacer dedo entre sus clientes… por esta vez: salvado. Moraleja: hay que echar cuentas hasta para andar por tu barrio.

Ya no me ha vuelto a pasar más. He reducido las distancias a menos de la mitad ja, ja, ja!! y además he localizado y balizado todo lo comestible que hay por el camino incluida una residencia de ancianos con máquina de cervezas en la puerta. Tupinambos asilvestrados en algo que un día fue una huerta, almendros, viñas abandonadas recientemente, perdices, una cierva pequeña muy asustada y –cuando me disponía a llenar la mochila de uvas negras- una jauría de perros de diversos tamaños y pelajes que iban echando las mismas cuentas que yo, así que puse pies en polvorosa… no contaba con ser  el comido.

No podía dejar allí esas uvas tan molonas –y además hay un montón si a alguien de la zona le interesa le doy las coordenadas- volví en buga y con un palo por si volvían los de los rabos.

Fue muy feliz el encuentro de las uvas. Puras sin ningún tratamiento, un año abandonadas, un milagro… no te puedes imaginar el sabor increíble que tienen. Le perdí el gusto a la uva desde que fui a vendimiar. Si crees que tienes un problema porque te gustan demasiado te vas a la vendimia preferentemente con una cuadrilla pequeña y que sean suyas las viñas y verás como en un par de días se te pasa. No funciona igual con el vino, aviso.

Buenísimas, estaban en su punto de dulzor y de levadura salvaje… mira lo blanquito de la piel de la uva, qué gusto!!. No sabía qué hacer con ellas. Al final me decidí por comerlas a pelo y además a hacer estas estupendas: harinosas!!

Las harinosas sólo las he visto en el pueblo de mi madre, no sé siquiera si las hacen en otros pueblos de la zona. Son como el equivalente manchego a los cakes y las tartas de frutas que se comen en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Algo así como la señá Ysabel II y Elizabeth II queen ja, ja, ja, ja!! en fin nosotros tenemos otras cosas buenas, por ejemplo: los ajos, las collejas, los espárragos y el resoli … qué, cómo te has quedado???

A mí me ha enseñado a hacerlas mi amiga J que es –con el libro de recetas de mi abuela y Mar la de los sabores perdidos- mi reservorio de cultura gastronómica manchega. Llevo años queriendo escribirle todas las recetas que se sabe… perdí una gran oportunidad este invierno y al final nos va a pillar el toro… aunque ahora con la prohibición a lo mejor nos libramos: voy a preguntarlo ;)

La cosa es que no siendo un pan difícil de hacer sólo se puede comer un par de veces al año… precisamente cuando pillas uvas tintas, pequeñas y dulces y mira casualmente es cuando también está mirando el dueño de las viñas para vendimiar, así que o vas la noche antes a mangarlas o las rebuscas después… lo dicho lo de estas harinosas fue como si a la oportunidad la pintaran calva… a por ellas.

Te preparas una buena masa de pan en mi caso con masa madre añeja de otro pan –también de masa madre líquida- la dejas que fermente bien una mañana. En el pueblo se hacen con la masa del pan de la panadería justo antes de meterla al horno.

Haces partes y con cada parte tortas, que rellenas de harina y uvas… cierras las tortas sobre sí mismas, las dejas en reposo una hora y al horno suave hasta que se doren.

La voilà!!