Pierna de cordero con salsa de menta

Tenía que llegar. Las cosas siempre llegan aunque como a Woody Allen te hubiera gustado no estar en ese momento. Pero así es la vaina. Mañana a currar.

¡Había empezado el mes con tan buenos propósitos! Ahora miro atrás y me doy cuenta de lo gañán que soy. Incluso esta misma semana creí que podría enmendarme y cubrir el mes con cierta elegancia ¡unos c*j*n*s! se hace realidad lo de empezar una nueva caja de cosas pendientes, y lo peor de todo no es eso sino que soy tan tonto que en vez de –como me conozco… no te creas que es ni la, ponte, cuadragésima quinta vez que me pasa- declarar desde el primer día que, no sólo no voy a hacer nada sino que estoy encantado de haberme conocido y que ya saldrá el sol por Antequera en septiembre… me paso agosto haciéndome mala sangre de lo que paso del curro que me traje a casa :(

Escribo desde la hamaca –por hacerle honores al último día- y me viene a la memoria una carrera, jugando en mi barrio de cani, la última tarde de vacaciones y pensando lo jodido que iba a ser el día siguiente sin haber hecho los deberes que me habían mandando; teniendo en cuenta que los deberes de los que hablo eran unos cuadernos Rubio, estarás conmigo en que sé de lo que hablo :))

Eso sí, en esta última semana he cocinado un montón, sobre todo –casi en exclusiva- conservas caseras, algunas muy ricas y poco comunes. Ya te iré enseñando.

Pues eso, que esta mañana, por fin, dije que mira que para lo que me queda en este convento paso de todo… me he ido a por el diario a las ocho, he comprado unos cruasanes y me los he leído mientras me comía El País en la terraza.

He hecho pan de escanda, dorado y rico, y me he deshuesado una pierna de cordero que me estorbaba en el congelador, he sacado unas papas crema del huerto, nos hemos comido el conjunto con mojo rojo y salsa de menta –también del huerto- y me dispongo a dormitar en cuanto termine de escribirme este post y rezando para que a mi hermano no se le ocurra darse un rulo por casa para enseñarnos no sé qué cachorro de perro que me tiene loco con el asunto. Como se piense que le va a encontrar aquí una familia de adopción, lo tiene claro.

Lo de las piernas de cordero con hueso es una deformación española producto, probablemente, de no haber tenido una Ilustración comme il faut! yo creo que no hay ninguna civilización que se atraviese eso –y menos si es tirando a grande- sin deshuesar…  al final terminas comiendo tendones, grasa y carne elástica como si te estuvieras papeando a Nadia Comăneci.

Mucho más civilizado, e ilustrado, es sacarle todo lo que le sobra, recortarle las piltrafas para hacer unas albóndigas o una buena musaca, enrollarlo, atarlo, asarlo y comértelo como si fuera rosbif  y eso hice… con mucho curro porque no te pienses que deshuesar bien un gigot es fácil… mira este pavo

Pero con paciencia –y eso que mi pierna estaba mucho menos pareada que la que usa el man- una cerveza y cuchillos afilados, al final todo llega… aunque te apetezca no estar presente ;)

El mojo rojo liofilizado de Canarias así que bien, bien no te sabría decir qué lleva. La salsa de menta sí.

Te agarras unas hojas de menta –en mi caso yerbabuena que no estoy muy por la labor de lo que comen los ingleses- y las pasas por una trituradora con vinagre suave, un golpe de aceite, sal, azúcar, un par de rebanadas de pan para espesar  y un rien de pimienta. Listo, a la nevera una horita y a comer con el cordero.

Puff!! no sé qué va a ser de mí este otoño.

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4 Respuestas a “Pierna de cordero con salsa de menta

  1. Mon cher ami madrilien….
    Tu sais que nous sommes presque végétariens, mais le gigot a l’air très bon quand même.
    Bon courage avec septembre!!!

    Pa’ agabachadas, moi ;)

  2. tu ne te trompes pas ma chèrie.. ça a été spectaculaire… oublie un instant tes mauvaises habitudes alimentaires par un gigot inoubliable!! :))

  3. Hola mi comentario es si puedes hacer un jabón liquido para bebes relajante . Gracias