Hojas de parra rellenas de arroz y lentejas y acompañamiento de salsa de yogur. Comida de subsistencia

imageDicen que terminan las vacaciones. Ya veremos. Empecé la fiesta con buenas, y muchas, intenciones pero a medida que avanzaba el mes  mi yo procrastinador se me apoderó y no he sido capaz ni de abrir la mochila con los papeles atrasados de la oficina. Si consigo pasar otros treinta días más sin abrirla, los tiro todos a la basura y empiezo nueva colección de asuntos pendientes.

Yo creo que verdaderamente las vacaciones empiezan cuando no sabes ya ni qué hacer –aparte de dormir siestas- y dudas sobre el día de la semana… sé que estamos a últimos porque esta tarde he oído la radio y salían las ministras dando el parte de las últimas maldades que el Gobierno ha planificado para nuestro bienestar. Esos ya han vuelto al trabajo.

El sitio donde estoy de vacaciones está bastante bien. Según la marca de celular que tengas –la mía por ejemplo- no tienes línea y de Internet ni hablamos… de hecho este post –si al final lo consigo- lo publicaré con un teléfono de última generación, desde lo alto de un cerro y después de hacer cinco o seis intentonas para subir las fotos. No te pienses que estoy en alguna montaña o valle lejanos, no, no, estoy a –no llegan- unos ciento cincuenta kilómetros de MAD.

A veces, cuando vengo aquí, me gusta jugar a la supervivencia. Por ejemplo: cocinar sólo con lo que tiene mi madre en casa –el otro día hice unos macarrones con la fecha de caducidad escrita en números romanos- lo cual, vistas las costumbres de mi vieja –en lo que se refiere al almacenamiento y conservación de alimentos- no deja de ser un ejercicio de entre ruleta rusa y consumo de setas alucinógenas… y, otras veces, sólo con lo que me pueda conseguir por el pueblo… más difícil porque aquí ya casi no hay tiendas y me toca hacer un tour por las casas de las vecinas a pedirle a cada una, una cosa.

Por ejemplo, la semana pasada me hice unas migas, para dos, con una cabeza de ajos que le pedí a una, un poco más de media barra congelada que le pedí a otra, dos chorizos y un trozo de panceta que compre en una gasolinera, agua del caño, uvas de mi parra y aceite de debajo de la pila de mi madre :)) era la primera vez que las hacía y salieron muy buenas.

Medio en coña medio en serio, pero sí, cuando paso días seguidos aquí, y según se me van acabando las dos o tres bolsas del Hipercor que me traigo, voy ajustando la carta del menú a lo que comen aquí… quizá por mi de_formación gastronómica, un poco más elegante pero al fin y al cabo los mismos ingredientes guisados de otra manera. Cosa y casa de pobres.

Antes de ayer hice cambio de unas lentejas de la zona –marca Estón, semillas de Canadá pero criadas aquí- por un medio conejo –un conejo pequeño de esta temporada- que maté con el coche la otra noche y que no me apetecía pelar. Se lo regalé a mi vecina y me regaló las lentejas :)

No sabía muy bien cómo honorarlas y, tumbado en la hamaca – a ver si sabes lo que estaba mirando- me acordé de la gracia que le hizo a una amiga encontrase en Internet una receta antigua mía de hojas de parra rellenas… se me ocurrió rellenar las hojas con lentejas.

Desde luego más barato no puede ser: unas hojas de parra, una taza de café, cani, de lentejas, ídem de arroz largo, medio limón, sal, aceite, un diente de ajo, un pepino y agua… yo creo que no me dejo nada, ah sí!! un yogur corriente.

La otra vez que las hice, las hojas, eran de conserva comercial. Fabricadas en Siria. Mañana o pasado a ver si puedo y hago un frasco viejo que tenga la doña por la casa, de hojas en conserva por si, ahora que están de temporada, te apeten para este invierno.

Ahora, viernes a las cinco, están dando los resultados del Consejo de ministros de esta mañana. Me parece mentira la poca formación que tienen los periodistas y el ejercicio de confusión que están montando con la vaina de los contratos de arrendamiento. Ja, ja, ja, ja!! la tía que está dando la noticia en RNE se está metiendo en un jardín …

Pero más gordo que eso es lo de los famosos cuatrocientos pavos para los parados de larga duración.

Esta mañana la ministra Pastor ha consagrado otra de las revoluciones sociales a las que nos tienen acostumbrados los últimos gobiernos: la previsión social basada en la familia.

Sí, sí, como lo oyes. Si vives con tus viejos –o con tus abuelitos- y si ellos ganan ocho mil euros –la cifra es de la ministra y en realidad lo que quería decir es más que el salario mínimo- tú no puedes cobrar los cuatrocientos que han renovado esta mañana. Aunque tengas un NIF diferente, hagas tu declaración de la renta, tengas más pelos en los huevos que tu padre y vivas circunstancialmente con ellos porque te has quedado sin curro.

Y encima, si no has cumplido con tu obligación legal –empadronarte en tu domicilio real- premio!! no pueden demostrar que vives con tus viejos y si sí, no cobras :(( uno de los habituales brindis al sol de nuestros gobernantes.

Oiga!! y si vivo con mi novia –o con mi novio- en un puto piso de doscientos metros que nos paga el padre –o la madre- de ella –o de él- tampoco puedo cobrar el subsidio de los cuatrocientos?? Y  si en vez de irme a vivir a casa de mis viejos, me he ido a vivir con los de mi mujer –o mi marido- también influyen las rentas de ellos en que cobre o no los cuatrocientos???

Nada, nada, ahora vamos a hacer como los chinos –o como nosotros hace algunos años- tenemos veintiún o veintidós  hijos –o hijas- y a ver si entre los veintitrés o veinticuatro sacamos adelante a alguno –o a alguna- que llegue a Subsecretario –o Subsecretaria- y si tu viejo –o tu vieja- piden un crédito y no lo pagan, tú –como vives en su casa- te tienes que hacer cargo del pago o, si ya habían ido a la cárcel, por estafadores, y mueren antes de cumplir la condena, te la terminas tú porque: la responsabilidad es familiar, como cuando Dickens… encarando la segunda decena del segundo tercer milenio. Hay que joderse!!

Mira me pongo de los nervios, y no por la situación –que es cutre- sino por el puto bajo concepto que tienen de todos nosotros –y nosotras-

Venga las hojitas, homenaje a Grecia y a la vida humilde que vamos a llevar de ahora en adelante –si es que no la llevábamos ya.

Agénciate unas hojas de parra. En la misma parra encontrarás de varias clases. Unas te podrán tapar, bien, tus partes y otras están mucho más hendidas.

Depende de lo que vayas a meter en el relleno te vendrán mejor unas que otras ¿Sabes lo que te digo? que agarres las que tengan las tetas más gordas y, si eres gallego –o gallega- agarra una de una clase y otra de otra.

Las lavas bien, les podas los rabitos y las pones en una olla con agua y sal, mucha. Las cueces como si estuvieras cociendo acelgas… a fuego lento, lentísimo. Cuando estén –unos diez minutos- las dejas enfriar tapadas.

Para usarlas, les cambias la salmuera por agua clara y las dejas como una hora. Las sacas y, con cuidado, las extiendes en un plato –o similar- y las rellenas con lo que te pete.

Si tú, como yo, también quieres hacerle honor a unas lentejas, las remojas y vas poniendo en cada hoja una cucharada de café –escasa- de lentejas remojadas y otra de arroz largo seco.

Cierras las hojas con un movimiento entre hacerse un porro y un paquetito de alguna cosa y las colocas en un cazo lo suficientemente pequeño como para que te queden todos los paquetitos de lentejas y arroz más bien apretados.

Cuando hagas los paquetes tienes que tener en cuenta que –sobretodo- el contenido tiende a crecer dentro de la hoja.

Cubres el conjunto con agua, un chorro de aceite de oliva, un chorro de limón y un plato boca abajo para que no se te abran los paquetes. Cueces unos veinte minutos a fuego suavísimo lo apagas y lo dejas templar dentro de la olla. El arroz se beberá el líquido que te sobre.

Pon atención a varias cosas: 1) en algunas partes del cuento sentirás que debes añadir sal, hazlo pero ten en cuenta que las hojas de parra las has cocido en salmuera 2) el arroz y las lentejas son malos compañeros en cuanto a tiempos de cocción si usas –como yo- aguas muy cálcicas… el arroz se hará y las lentejas no, o él se pasará para que ellas estén, te recomiendo La decisión de Sophie y 3) te parece que ese relleno es gagá y que el plato te quedará insulso??? hazlo y escríbeme para contarme.

Si quieres –fácil-  puedes hacer una salsa de yogur para acompañar. Te agarras un pepino, un diente de ajo y una hoja de yerbabuena; lo pasas todo por la batidora y lo dejas escurriendo en un colador. Cuando haya soltado el líquido lo pones en un bol con un yogur sin azúcar, un chorrito de limón y otro de aceite de oliva, lo meneas con un  tenedor y a la nevera hasta que la uses… para temas salados lee un poco más arriba. Si el yogur que tienes es griego, puedes hacerlo de tirón en el vaso de la batidora.

Venga, hasta otro día que hoy estoy enfadado.

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9 Respuestas a “Hojas de parra rellenas de arroz y lentejas y acompañamiento de salsa de yogur. Comida de subsistencia

  1. Como siempre, tan original y ameno en tus recetas y comentarios. Por cierto, mi madre también tiene una despensa con productos dignos de estudio, la última fué una coca cola con la fecha de caducidad de hace 7 años….la leí cuando ya me la había bebido, sigo viva.
    Un abrazo.

  2. JA JA JA JA….. me parto contigo. La situación es cutre, pero te tenemos ahí para que nos ayudes a reirnos de ella. No sé si me he reído más con lo de los pelos de los huevos o lo de comparar hacer una hoja de parra rellena con un porro, ¿pero de qué tamaño te fumabas tú los petardos?
    De esos nos van a hacer falta para aguantar los próximos años…..

  3. me alegra que te distraiga el cuento, yo también lo paso muy bien con tus cuitas… respecto a los petardos, tu comentario ¿es una sugerencia de guerrilla o de evasión? beso

  4. De verdad que eres un genio, me encanta leer todo lo que escribes.
    ¿Has escrito algún libro?.
    Un beso

  5. mmm…. de guerrilla quizá. O un poco de cada.

  6. bueno, entre unos petardos y otros iremos pasando el tiempo, :)

  7. Super original la entrada, me ha encantado y como no, la receta buenísima!!!
    SALUDOS
    4QUETA