Archivo mensual: enero 2012

Tortitas de gofio

Ayer tuve que salir de naja para Valladolid por asuntos funerarios. Joer! lo primero que se me ocurrió fue marcharme en coche. Hablando con otros colegas me convencieron de que ni se me ocurriera, que me iba a chupar un viaje de niebla cerrada y que probablemente no llegara a la hora del entierro ni saliendo a las cinco.

Les hice caso. Cerrada?? menos mal que el tren va por raíles porque me podían haber llevado a Salamanca y ni idea. Coño, de unos años a esta parte –toco madera- cómo funciona la Renfe. A las ocho en puntísimo estaba saliendo el tren y a las nueve y cinco, en puntísimo, estaba agarrando un taxi en la estación. Cincuenta euros ida y vuelta –no me pareció ni caro- y a las dos y media estaba comiendo en casa –incluso habiéndome jarreado unos Pago de Carraovejas en La Bolera, buen vino, buen bar, con el hijo y la nuera del fiambre.

La cosa es que me dejé al orco sobado, con instrucciones de que aguantara en la cama –según su costumbre- hasta las doce y esperara al equipo de rescate. A media mañana llamé a la rescatadora: –no veas la que tenía montada en la cocina!! había sacado esa harina amarilla que gastáis vosotros ¿? rofio o rifio o algo así…  –gofio, joder, gofio!! –eso, gofio… pues tenía la báscula de cocina por allí, el libro de cocina canaria y se estaba comiendo una papilla de eso!! –bueno, eso es gofio y no creo que sea mucho más raro que las gachas de harina de almorta que hace tu madre ¿?

Rápidamente llamé al acusado para abroncarle –por supuesto no por el desayuno, que cada uno desayuna, si tiene, lo que le peta… sino por haber encendido la lumbre sin avisar… pero no: –papi, me lo estaba haciendo con leche fría.

Me parece que ya somos dos cocineros en casa.

Esta mañana le he enseñado a encender bien la lumbre, a usar la batidora, las sartenes de blinis y a hacer tortitas… ha quemado el culo del vaso de plástico de la batidora y fregado las sartenes con estropajo… Dios nos ampare!! Menos el bacón frito, el resto lo ha hecho –con cierta supervisión- él.

Para ocho o diez tortitas: cien gramos de harina –cincuenta trigo corriente y cincuenta gofio de maíz tostado medio- una pizca de sal, una cucharada sopera rasa de azúcar, un chorrito de aceite de oliva fino, dos cucharadas dos cucharaditas de moka de levadura Royal, un huevo y algo más de medio vaso de leche… la receta básica de Simone Ortega.

A las sartencitas calientes, vuelta cuando las tortitas tengan agujeros en la cara superior y para el cuerpo.

No veo llegar el día en el que pueda decir lo que me apete para comer y dedicar toda la mañana a la filosofía de la ciencia –mi verdadera vocación- ja, ja, ja, ja!!

Conservas caseras. Fabes con almejas

Este año los Reyes me trajeron cosas muy importantes. Me trajeron ánimo. Sí, sorprendente!! me levanté el día seis, radiante, con muchas ganas de hacer cosas. Me cavé un par de bancales de patatas para poner dos docenas de papas canarias de exportación ilegal. Y mira que sabía que iba a helar esta semana, pero me dejé convencer por mis asesores habituales: será por papas!! hablé con mi hermano y me dijo que él también  las había puesto y que si helaba las volvía a poner: será por patatas!! así que puestas están…

Además me trajeron –los Reyes-  un par –no había más- de puñados de judías blancas de Asturies, espectaculares, las fotos del remojo no les hacen justicia.

En algún caso ya dejé escrito que, en general, no me hago con las legumbres… las lentejas –con el truco del frasco- y los garbanzos… tira; pero las judías –de cualquier color- nada, ni chupchup ni olla a presión ni rápida ni nada y mira las traigo buenas: nadita. No me salen como a mi cuñada, que las pone, se va al huerto, viene y comemos: mantequilla.

Como Fraga: inasequible al desaliento –incorrecto ya que inasequible significa inalcanzable, inconseguible-  lee el artículo de la wiki que mola mucho.

Algún día me saldrán. Las fabes con almejas no dejan de ser un guiso de almejas a la marinera con judías.

Hace tiempo asistí, en casa de los abuelos del orco, a una bronca de campeonato sobre cuál era la verdadera receta de las almejas a la marinera. Curiosa bronca. Esos suegros míos eran gente curiosa; según la mamá del orco, en privado, o delante de sus hijos,  las tenían de colores; delante de otra peña discutían de almejas a la marinera.

Como en los careos, me pareció más asertivo mi ex suegro, un memo integral pero en aquella ocasión estuvo más fino y con la receta me quedé, parece ser que procede de una tal sra. Virginia.

Sobre un sofrito de ajo y cebolla –en mi armario de ajos y cebollas ya ha legado la primavera… el refrán era: cada día que pasa de enero, ajo que pierde el ajero…  a partir de diciembre los ajos no irradiados germinan inexorablemente- se refríe un poco de pimentón, un par vueltas de pimienta negra, una pizca de sal y un par de cucharadas de perejil fresco, se moja con medio vaso de vino blanco y se ponen las almejas… cinco minutos  y listo.

El orden de los factores no altera el producto. Mira cómo me lo monté. Como las judías no me salen, decidí hacerlas en conserva… como en el caso de las lentejas, así las clavo, si son judías de buena calidad no tengo rival, nadie se atrevería a decir que son de bote.

El guiso de más arriba con las judías remojadas, un poco de vino y caldo de rape, subproducto de una sopa de galeras –con cierto enfoque de bullabesa, ja, ja, ja, ja… qué bien me lo pasé esa noche con los importadores ilegales de papas- que nos cenamos estas Navidades.

Todo en botes cristal con las judías remojadas y crudas, una hora y media en olla rápida, fuego suave y el último cuarto a toda mecha. Esta conserva puede ser peligrosa –botulismo- si no la esterilizas bien. Sugiero que leas este artículo antes de ponerte a ello y, en cualquier caso, ahora que estás advertida, trabaja bajo tu responsabilidad.

Te decía que, además de judías, me habían traído ánimo. El domingo por la mañana me volví a levantar –a las cinco- especialmente torero ;) me preparé un pan para hornear por la noche, no tengo fotos pero parece ser, según una de las gorronas habituales, que está bastante bueno, me vestí de auténtico comando polako y me dispuse a seguir investigando por qué coño unos hijos de puta millonarios han cortado el camino real de Burgos –la nacional uno del Renacimiento- y le han puesto una puerta que abren y cierran cuando les sale de los huevos, tienen policía ilegal y fotografían las matrículas de los coches cuando entran y salen de la urbanización, que no es tal sino calles públicas del municipio de Alcobendas.

Ánimo!! más de diecisiete kilómetros en cuatro horas… no se me dio mal; mientras tanto voy escuchando los podcast de un programa de cocina en RNE. La solución a las judías… cómo añadir las almejas sin que queden recocidas. Fácil.

Te preparas una olla, que puedas calentar mucho, vacía. Cuando la tengas hirviendo le añades un chorrito –mínimo- de aceite e inmediatamente las almejas. Tapas, dejas estar un par de minutos y escucharás como las almejitas hacen click, click, clik, según se van abriendo. Mano de Santo, les añades las judías en conserva, un par de vueltas, cocer otro par de minutos y listo.

La civilización es lo que tiene, judías de bote –caseras eso sí- y almejas de a nueve euros el kilo… unos tres euros las que lleva el guiso.

Naturalmente desde el Puente de Algete –después de un vino blanco y un cigarrito- me volví hasta casa en bus, casi puerta a puerta, dos treinta me costó el billete ;)