Ayer tuve que salir de naja para Valladolid por asuntos funerarios. Joer! lo primero que se me ocurrió fue marcharme en coche. Hablando con otros colegas me convencieron de que ni se me ocurriera, que me iba a chupar un viaje de niebla cerrada y que probablemente no llegara a la hora del entierro ni saliendo a las cinco.
Les hice caso. Cerrada?? menos mal que el tren va por raíles porque me podían haber llevado a Salamanca y ni idea. Coño, de unos años a esta parte –toco madera- cómo funciona la Renfe. A las ocho en puntísimo estaba saliendo el tren y a las nueve y cinco, en puntísimo, estaba agarrando un taxi en la estación. Cincuenta euros ida y vuelta –no me pareció ni caro- y a las dos y media estaba comiendo en casa –incluso habiéndome jarreado unos Pago de Carraovejas en La Bolera, buen vino, buen bar, con el hijo y la nuera del fiambre.
La cosa es que me dejé al orco sobado, con instrucciones de que aguantara en la cama –según su costumbre- hasta las doce y esperara al equipo de rescate. A media mañana llamé a la rescatadora: –no veas la que tenía montada en la cocina!! había sacado esa harina amarilla que gastáis vosotros ¿? rofio o rifio o algo así… –gofio, joder, gofio!! –eso, gofio… pues tenía la báscula de cocina por allí, el libro de cocina canaria y se estaba comiendo una papilla de eso!! –bueno, eso es gofio y no creo que sea mucho más raro que las gachas de harina de almorta que hace tu madre ¿?
Rápidamente llamé al acusado para abroncarle –por supuesto no por el desayuno, que cada uno desayuna, si tiene, lo que le peta… sino por haber encendido la lumbre sin avisar… pero no: –papi, me lo estaba haciendo con leche fría.
Me parece que ya somos dos cocineros en casa.
Esta mañana le he enseñado a encender bien la lumbre, a usar la batidora, las sartenes de blinis y a hacer tortitas… ha quemado el culo del vaso de plástico de la batidora y fregado las sartenes con estropajo… Dios nos ampare!! Menos el bacón frito, el resto lo ha hecho –con cierta supervisión- él.
Para ocho o diez tortitas: cien gramos de harina –cincuenta trigo corriente y cincuenta gofio de maíz tostado medio- una pizca de sal, una cucharada sopera rasa de azúcar, un chorrito de aceite de oliva fino, dos cucharadas dos cucharaditas de moka de levadura Royal, un huevo y algo más de medio vaso de leche… la receta básica de Simone Ortega.
A las sartencitas calientes, vuelta cuando las tortitas tengan agujeros en la cara superior y para el cuerpo.
No veo llegar el día en el que pueda decir lo que me apete para comer y dedicar toda la mañana a la filosofía de la ciencia –mi verdadera vocación- ja, ja, ja, ja!!
Este año los Reyes me trajeron cosas muy importantes. Me trajeron ánimo. Sí, sorprendente!! me levanté el día seis, radiante, con muchas ganas de hacer cosas. Me cavé un par de bancales de patatas para poner dos docenas de papas canarias de exportación ilegal. Y mira que sabía que iba a helar esta semana, pero me dejé convencer por mis asesores habituales: será por papas!! hablé con mi hermano y me dijo que él también las había puesto y que si helaba las volvía a poner: será por patatas!! así que puestas están…
En algún caso ya dejé escrito que, en general, no me hago con las legumbres… las lentejas –con el truco del frasco- y los garbanzos… tira; pero las judías –de cualquier color- nada, ni chupchup ni olla a presión ni rápida ni nada y mira las traigo buenas: nadita. No me salen como a mi cuñada, que las pone, se va al huerto, viene y comemos: mantequilla.
Sobre un sofrito de ajo y cebolla –en mi armario de ajos y cebollas ya ha legado la primavera… el refrán era: cada día que pasa de enero, ajo que pierde el ajero… a partir de diciembre los ajos no irradiados germinan inexorablemente- se refríe un poco de pimentón, un par vueltas de pimienta negra, una pizca de sal y un par de cucharadas de perejil fresco, se moja con medio vaso de vino blanco y se ponen las almejas… cinco minutos y listo.
El guiso de más arriba con las judías remojadas, un poco de vino y caldo de rape, subproducto de una sopa de
Naturalmente desde el Puente de Algete –después de un vino blanco y un cigarrito- me volví hasta casa en bus, casi puerta a puerta, dos treinta me costó el billete ;)