Para el día Mundial del Pan: va por ustedes!!
Una de las cosas buenas que tiene MAD es que está hecho en medio del campo; yo no he visto en el mundo una ciudad que esté más en el campo que Madrid… bueno, a ver puedes quitar Albacete y quizá, quizá Ciudad Real pero eso está claro que no es el mundo… eso –como muy bien dice mi amiga M- es el Planeta Mancha y no cuenta, es… otro planeta.
Ya puedes subir, bajar, por la derecha, por la izquierda… vas tranquilamente mirando el campo desde la ventanilla del coche y aparece Madrid ¿? joder, pero si está en medio del campo!! te puedes subir hasta donde quieras a mirar que la cosa no tiene discusión: estamos rodeados por La Mancha y no precisamente la del Canal, que aquí todo ese negocio de los canales lo despacha la señá Ysabel II mientras que si fuera el de La Manche o el English Channel sería Elizabeth II queen ;) sutil diferencia.
Y claro eso de estar en el campo tiene, como todo, sus ventajas y sus inconvenientes. Ahora que estoy en una etapa deportiva de mi vida, me viene bien porque salgo de casa y me puedo poner a hacer kilómetros a patola sin parar: cualquier dirección que tome me adentra en el desierto… lo cual por una parte es ventajoso: ningún gilipollas te mira desde la ventana, pero por otra es un desastre porque o llegas al destino o mueres en la estepa como los soldados italianos de Los Girasoles.
En la primera excursión que hice por los estercoleros que rodean mi barrio, cuando llevaba dieciocho kilómetros caminados –sí, 18- y me faltaban otros diez para llegar a la parada de autobús más cercana, las plantas de los pies me dijeron que nanai y tenía muchísima sed – bueno no estoy perdido, allí se ve el IKEA de SS de los Reyes; sí, se veía, pero allí a lo lejos como a cinco kilómetros según el GPS… no me lo podía creer: iba a morir de sed y de ampollas a la vista de un cómodo comedor, unas pantuflas y media caja de cervezas suecas –que me harían el servicio para la ocasión- puf! menos mal que encontré una cutrehípica, joer los tíos no tenían ni máquina de cocacolas pero me curaron el pie y me dejaron hacer dedo entre sus clientes… por esta vez: salvado. Moraleja: hay que echar cuentas hasta para andar por tu barrio.
Ya no me ha vuelto a pasar más. He reducido las distancias a menos de la mitad ja, ja, ja!! y además he localizado y balizado todo lo comestible que hay por el camino incluida una residencia de ancianos con máquina de cervezas en la puerta. Tupinambos asilvestrados en algo que un día fue una huerta, almendros, viñas abandonadas recientemente, perdices, una cierva pequeña muy asustada y –cuando me disponía a llenar la mochila de uvas negras- una jauría de perros de diversos tamaños y pelajes que iban echando las mismas cuentas que yo, así que puse pies en polvorosa… no contaba con ser el comido.
No podía dejar allí esas uvas tan molonas –y además hay un montón si a alguien de la zona le interesa le doy las coordenadas- volví en buga y con un palo por si volvían los de los rabos.
Fue muy feliz el encuentro de las uvas. Puras sin ningún tratamiento, un año abandonadas, un milagro… no te puedes imaginar el sabor increíble que tienen. Le perdí el gusto a la uva desde que fui a vendimiar. Si crees que tienes un problema porque te gustan demasiado te vas a la vendimia preferentemente con una cuadrilla pequeña y que sean suyas las viñas y verás como en un par de días se te pasa. No funciona igual con el vino, aviso.
Buenísimas, estaban en su punto de dulzor y de levadura salvaje… mira lo blanquito de la piel de la uva, qué gusto!!. No sabía qué hacer con ellas. Al final me decidí por comerlas a pelo y además a hacer estas estupendas: harinosas!!
Las harinosas sólo las he visto en el pueblo de mi madre, no sé siquiera si las hacen en otros pueblos de la zona. Son como el equivalente manchego a los cakes y las tartas de frutas que se comen en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Algo así como la señá Ysabel II y Elizabeth II queen ja, ja, ja, ja!! en fin nosotros tenemos otras cosas buenas, por ejemplo: los ajos, las collejas, los espárragos y el resoli … qué, cómo te has quedado???
A mí me ha enseñado a hacerlas mi amiga J que es –con el libro de recetas de mi abuela y Mar la de los sabores perdidos- mi reservorio de cultura gastronómica manchega. Llevo años queriendo escribirle todas las recetas que se sabe… perdí una gran oportunidad este invierno y al final nos va a pillar el toro… aunque ahora con la prohibición a lo mejor nos libramos: voy a preguntarlo ;)
La cosa es que no siendo un pan difícil de hacer sólo se puede comer un par de veces al año… precisamente cuando pillas uvas tintas, pequeñas y dulces y mira casualmente es cuando también está mirando el dueño de las viñas para vendimiar, así que o vas la noche antes a mangarlas o las rebuscas después… lo dicho lo de estas harinosas fue como si a la oportunidad la pintaran calva… a por ellas.
Te preparas una buena masa de pan en mi caso con masa madre añeja de otro pan –también de masa madre líquida- la dejas que fermente bien una mañana. En el pueblo se hacen con la masa del pan de la panadería justo antes de meterla al horno.
Haces partes y con cada parte tortas, que rellenas de harina y uvas… cierras las tortas sobre sí mismas, las dejas en reposo una hora y al horno suave hasta que se doren.
La voilà!!
Me gustan las tardes de domingo. Cuando era jovencito siempre pensaba que cuando fuera mayor –te referías a tan mayor como ahora, hermano?? ja, ja, ja, ja!! pues eso que cuando pudiera quitarme a mis viejos de encima y tener una casita donde ponerme al abrigo de la menopáusica crítica implacable de mi madre, dedicaría todas las tardes de domingo de mi vida a hacer comiditas, memoria y propósitos de enmienda.





Llevo una temporada de pruebas con un saco de harina de trigo blando ¿? harina 00, especial para [hacer] pasta… lo que me faltaba para el duro: ponerme ahora a aprender a hacer macarrones, con lo difícil que debe de ser hacer el agujero. Paso de todo, hago pan con ella.

Anoche hizo muy mal tiempo en Madrid. Tormenta. Me gustan las del final del verano. Parece que dejan el ambiente calmo, con mucho peso. Cuando terminan no se oye nada, algún trueno a lo lejos: como ahora.




Dicen que la de Almagro no es una berenjena cualquiera, vamos que no es la misma que nos comemos habitualmente ¿? es de la variedad depressum más cani y con menos color que las habituales.
