Archivo mensual: enero 2010

Knäckebrod

El mundo moderno mola mucho… cuando todo va bien, pero como se líe la troca vas de culo, menudo coñazo!!

En la misma mañana se me juntó un problema de teléfono y otro de tarjeta de crédito ¡mamá! servicio de atención al cliente, call centers ¡horror!

Estaba encallecido de tratar con los tíos de telefónica, en casa y en el curro. Lo cuento muchas veces y hay gente que no me cree, pero es radicalmente cierto. Hace algunos años le adjudiqué la compra y la instalación de una centralita de telefonía a una empresa cuyo argumento comercial, deslizado de forma sutil en las conversaciones, era –atención- que la hermana del director comercial además era la directora del servicio de atención al cliente de Telefónica ¡¡!! Se llevaron el contrato los menes.

Tan embrutecido con esa telefónica que en cuanto me cambié a un barrio nuevo, y aun a costa de perder el número, contraté una línea con ONO ¿alguien ha llamado alguna vez al servicio técnico de ONO? joder!! y me quejaba de telefónica!!

En cuanto me terminó la permanencia le compré al chico un celular y di de baja la línea de fijo. Idea cojonuda, pero lo más cojonudo de todo fue cuando se me ocurrió contratar una línea ADSL con Vodafone. Atención camaradas: contratada en septiembre de 2009 –es interesante decir el año- en, casi, la primera semana de febrero de 2010 todavía no está instalada. Es posible, que os voy a contar que no sepáis, que haya llamado unas diez veces a preguntar, llorar, quejarme… etc, cada vez he estado al teléfono una media de treinta minutos y escuchado media docena de dulces acentos foráneos; creo que sueño con la sintonía de espera.

Todavía ayer, después de tres cuartos de hora al aparato y de explicarle mi vida a tres tías diferentes, cuando ya di con la inteligente, me cuenta que lo único que me puede decir es que no me puede decir nada, nada, nada. Cinco meses, cinco meses. Y que en fin, que lo de dar de baja la solicitud, que no lo tiene muy claro que se pueda hacer ¡¡!! Cinco meses!! y lo más cachondo de todo es que la instalación depende de Telefónica, de Telefónica ¡mamá!

¿Sabes aquello de comulgar con ruedas de molino? pues así es la vaina.

Pan sueco de centeno o knäckebrod o algo así.

Parece ser que en Suecia hay varias clases de panes, ja, ja qué novedad, será verdad pero yo me he pasado meses currando en Estocolmo y sólo comí galletas duras de centeno, de esas de Wasa: el knäckebrod. Además hay kavring que es de centeno tipo pumpernickel, tunnbröd que es así tipo pita y skorpor que son esos curruscos tostados duros como piedras. Esos son los que conozco.

Supongo que cada uno será de una zona de allí pero para mí que de donde son todos típicos es de IKEA ¿no? tú come localmente que diría la sra. jonjo.

Se puede componer de muchas maneras y con diferentes harinas. Harina sola o acompañada con semillas: alcaravea y/o anís podrían ser sabores típicos de allí.

Lo único que tiene de especial la elaboración es que el pan primero se cuece y después se seca para quede duro. No hay nada misterioso en la elaboración así que no he sacado fotos intermedias, por eso y porque la masa de centeno es un soberano coñazo y se pega por todas partes y ya tengo la máquina de fotos como el trapo de un jamón.

Pues nada yo lo he hecho así: ciento cincuenta gramos de harina de centeno gallego que me regaló C, otro tanto de harina integral de trigo que me regaló G, ciento cincuenta más de masa madre de trigo T65 francesa que me regaló E, una cucharadita de melaza de caña –esa y la sal las compré yo ;)

Va para los donantes y para una chica guapa que esta semana está débil pero apocalíptica.

Se mezcla todo, se añade agua y se amasa ¿alguna vez has hecho pan con mucha harina de centeno? te vas a enterar de lo que vale un peine.

Cuando tienes una masa suave y pegajosa la dejas reposar, en un sitio templado, unos cuarenta y cinco minutos. La sacas, la haces dos trozos y los extiendes –empieza lo bueno- con un rodillo sobre una mesa con mucha harina.

Quizá puedas, en lugar de la harina, emplear una superficie espolvoreada de salvado y así te quedarán un poco más rústicos.

Cuando tengas la masa extendida la cortas de la forma que te interese, la picas con un palito, o similar, para que no se arqueen las galletas y al horno -250º C- por cinco minutos.

Yo las extendí sobre un papel de horno y las corté con un círculo de lata, de esos que se utilizan para montar platos en forma cilíndrica, retiré los recortes y las horneé en una bandeja.

Se queman muy deprisa, así que es conveniente que seas escrupulosa con los tiempos.

Una vez que tengas todos los panes horneados –te habrán salido blanditos- se devuelven otra vez al horno, a 50º C +/-, unos cuarenta minutos más para que se terminen de endurecer. Se sacan y se dejan enfriar antes de guardarlos en una lata, o similar. Parece ser que duran hasta que se te acaben :))

Suflé de tupinambo

Ay, los tupinambos. Cada año me hago un par de suflés y una crema para que no me invadan la jardinera. Tubérculos ricos, pero si no los sacara, en dos años podría poner un puesto en Mercamadrid :)

Aquí, salvo algunos agabachados topinambour, casi que ni se comen ni se conocen y eso que son una planta frecuentísima en los jardines. En Francia les tienen cierta inquina porque después de la guerra se pusieron morados, supongo que les pasa como a nosotros con las algarrobas, aunque son frecuentes en las verdulerías después del verano.

Tienen un sabor curioso, dicen que recuerda a las alcachofas. No sé, a mí me sabe a tupinambo.

Se prepara de muchas maneras. En crema es la más frecuente. Pero se puede freír como si fuera patata, rallar crudo en la ensalada o, como hoy, en suflé. La parte curiosa/jocosa es que es muy, muy, pero que muy, flatulento.

Lo hay de muchas clases: morado que es típico francés y blanco son las más comunes. El blanco parece que es algo más fino de sabor que el otro pero sale de la tierra con unas forma inverosímiles y es más difícil de pelar. El que se ve en la foto es una excepción.

El cultivo no tiene muchos problemas. Se entierran los tubérculos como si fueran patatas y se recolectan a partir de septiembre. Son plantas muy altas y echan flores amarillas como mini girasoles, más o menos según el año pero, haya o no flor, siempre hay patatas. Cada mimi tubérculo o trozo de raíz que te dejes en la tierra te va a dar una planta la temporada siguiente.

Un problema que sí tienen es que se conservan muy mal frescos por lo que si no te vas a presentar a un concurso o batalla de pedos, lo mejor es que los dejes enterrados y vayas sacando, o comprando, si los encuentras, justo los que necesitas.

Los míos son bío, hijos de algunos que me regaló y otros que compré en Gabachilandia y por cierto si alguien tiene espacio y curiosidad por cultivarlos regalo patatitas moradas y blancas. Mi correo igual que mi nick con gmail punto com.

Cuestión aparte es el suflé. Es posible que, con el marron glacé, sea la elaboración que más haya hecho por la religión y las creencias populares. Unos días sale y otros no. Estás con la regla y no sale. Pero otro día igual y sí. Rezas tal o cual copla y sale y la semana siguiente, la misma copla y no ¿? Sorprendente.

Poco hay de normas claras, ya te digo que ni los propios teólogos se ponen de acuerdo sobre qué copla emplear. Las únicas indicaciones vienen, como no podía ser de otra forma, por el lado del conocimiento positivo aunque a fuer de ser sincero quiero declarar que yo, también, de vez en cuando me echo una copla por si ayuda ;)

Para dos o tres personas necesitarás: unos doscientos gramos de tupinambos pelados, dos yemas –no muy grandes- de huevo, tres claras, una cucharada de mantequilla, medio vaso de leche –en mi caso kéfir- sal, una pizca de nuez moscada y una pizca de colorante alimentario –esta vaina se la puse para darle un poco de color al asunto y que no quedara soso en el plato.

Se cuecen los tupis en agua salada. Cuando están tiernos se hacen puré con la mantequilla, el kéfir y los condimentos. Cuando están templados se le añaden las yemas de huevo y batir, batir, batir.

Con dos cojones huevos o similar, se montan las claras a punto de nieve y cuando están se vierten poco a poco en el puré mientras se remueve con cuidado. Bueno, esto tiene cierta base positiva: el suflé subirá cuando se expandan las burbujas de aire que hay en la clara batida por lo que cuanto menos meneos le metas a la espuma mejor. Nunca el puré sobre la clara, siempre al contrario; aquí ya entramos en el mundo de la superstición.

Antes habrás pintado con mantequilla el o los moldes donde vayas a hacer el suflé y calentado el horno digamos a 200º C.

A la hora de pintar los moldes es importante -2ª regla- hacerlo siempre con pinceladas paralelas a las paredes del recipiente. Se trata de que los canalillos de mantequilla sólida faciliten la subida de la masa. Vamos, que me digan a mí que esto no es encomendarse a los santos. Confiar en que la dirección de un carrilillo de mantequilla va a hacer o no subir un suflé. Superstición vestida de positivismo.

Cuando tengas todo rellenas los moldes hasta más arriba de la mitad y al horno.

En el tema del horneado hay varias cosas importantes. 1) el horno, cuando metas el molde, tiene que estar encendido sólo abajo; la cosa tiene cierta lógica, si tienes el grill puesto se va a tostar –endurecer- la parte de arriba y no va a dejar que lo de abajo empuje y suba; sólo si cuando falten diez minutos para sacarlo no se ha dorado por encima estás autorizada a encender el grill y 2) una vez que hayas cerrado la puerta: alea iacta est, no se te ocurra abrir la puerta porque el mejunje es muy sensible; si se enfría un poco baja, se aplasta y ya no vuelve a subir; también tiene lógica, es más compleja que la otra porque va de burbujas y proteínas pero es cierta y larga de explicar; no te queda otra que la fe en la ciencia querida, ja, ja, ja, ja!!

Y cuestión aparte es el tiempo en el horno. Parece ser que la postura más extendida en la doctrina es que debe estar entre tres cuartos y una hora. A mí, a partir de los veinte minutos ya me parece que se me va a quemar, resultado: siempre la cago. Los moldes de la foto perdieron dos centímetros de altura en menos de un minuto y a los cinco eran un guiñapo, son cosas de la edad, supongo :(

Venga, bss y mucha suerte.

Por cierto, parece obvio pero no está de más decir que la vaina se come de inmediato aunque esté ardiendo ;)

No me resito a enseñarte mis repollos ….

… y mis lombardas…

…no creo que al final me coma nada, pero ¿a que molan? :)

Tollos guisados

Ésta es una adquisición de los ya lejanos días de la playa. Me gustan mucho los salazones; el que más el jamón de Jabugo, pero tampoco le hago ascos a los pescaditos.

Aquí en MAD es difícil pillar otra cosa que no sea bacalao o mojama. En cuanto sales un poco al sur la variedad es enorme. En Canarias nunca me había fijado, pero este año he visto un montón de cosas ricas. Me traje un par de ellas.

Lo de la vuelta de vacaciones fue de apoteosis.

Resulta que fuimos a un apartamento-hotel en la zona de la platja de Las Américas. Puff! No sé si habré pedido una cerveza en castellano en diez días. No estabas aquí –lo que, en palabras de la prensa local, es una obviedad.

El hotel –Sol Sunbeach- me lo habían desaconsejado fuertemente los comentaristas de Internet por exceso de cucarachas… vamos que era un cucahotel … mentira, ni una cuca; eso sí, compre un kilo de azúcar el primer día y menos mal que fue uno porque si llega a ser medio las hormigas se meriendan a mi chaval, carajo, qué invasión!! Me acordé mucho de la fresquera que teníamos en casa cuando era cani. Nada del otro jueves, carete  –aunque allí es caro todo- y cutrillo, pero está en el meollo de la juerga nocturna.

La zona me la había desaconsejado, también fuertemente, mi asesora oficial para temas de TFN; también mentira, si tu rollo es ligar con ingleses/as, alemanes/as y rusos/as borrachos/as es la tierra de promisión… pero, pero, pero… si vas con niños y sin muchas más ganas de otras cosas que mirar al mar y que te pille la platja cerca, a lo mejor no te equivocas.

En el cucahotel te encuentras transportado a la paleococina: cuatro o cinco platos de diverso pelaje, cubiertos con relejes, una sartén vieja, dos cacerolas sin tapa, etc, etc. Casi que te rejuvenece porque te encuentras robando cucharillas de café, guardando los botes de yogur, haciendo ceniceros con los culos de las latas de cerveza, tabla para picar ajos con un trozo de madera de palé… sólo nos faltó irnos a dar un rulo por los contenedores de la zona a ver si había algo potable, ja, ja, ja, ja!! No sé si me lo voy a montar igual otro año ¿?

Y si lo del menaje es cutre, lo de los suministros básicos: aceite, sal, azúcar, patatas, mistol, estropajo, servilletas, té, café… ya ni te cuento. Menos mal que los súper de referencia están especializados en envases pequeños de cualquier cosa a dos euros y medio cada uno, independientemente de lo que se trate.

Yo que, además de estar encantado de conocerme, soy bastante listo, me dije: unos cojones huevos, les voy a pagar a estos esa barbaridad!! y con dos ídem me fui a un híper y me traje de todo en tamaños estándar, resultado: cuando terminó la semana y pico de vacaciones tenía cosas suficientes –incluidos mistol y estropajos- para pasar allí otros quince días. Cualquier psicólogo de lo fallido me diría que lo que en realidad queríamos –porque el orco no te creas que me dijo: papi yo creo que con un par de kilos de papas negras tenemos bastante- era quedarnos allí, tendría razón.

Pues eso, que a la vuelta fue la misma vaina ¿qué? dejar todo esto aquí, ni de coña, pero vamos hombre, sólo faltaría… resultado: cincuenta y un kilos de maletas, once por encima de lo acordado con Spanair… -pues mire lleva usted exceso de equipaje y se lo tengo que cobrar porque es mucho –mujer son unos recuerdillos de la isla, haga usted que no lo ve –bueno le haré algo de descuento, se lo dejo en cincuenta euros… -pues joder con el descuento!! –oiga mire no se queje porque es a diez euros el kilo de exceso así que le tocan ciento diez euros usted verá…

Menos mal que entre los estropajos y el mistol –los más caros del mundo- venían también unos cuantos pescaditos salados, estos tollitos…

y este trozo de lubina que, a juzgar por el tamaño del bicho, debía de ser lubino

Los tollos son piltrafas de cazón en salazón y el cazón es así tipo un tiburoncete. Vistos de cerca -los tollos- lo último que te apete es comértelos pero, sin ser la gran vaina, no están malos.

Hasta donde yo sé, se comen guisados. Las recetas que he leído son similares a las de bacalao a la vizcaína pero con las especias canarias. Yo los hice, la otra noche, muy simples: dos rebanadas de pan frito, tres dientes de ajo retostados y una cucharada de pimentón.

Si alguna vez te das de frente con ellos huelen un poco a amoniaco, no pasa nada. Se cortan en trozos y se remojan una noche. Al día siguiente se les da un hervor se escurren del agua caliente y se guisan como quieras.

Freí unos ajitos y par de rebanadas de pan candeal ;) y lo pasé todo por la trituradora. En el aceite que sobró –le quité un poco- le di un par de vueltas a una cucharada de pimentón.

Coloqué el pescado en una fuente de barro y le volqué por encima ajos, pan, pimentón, sal, un vaso de vino blanco y otro de agua. Los dejé cocer media hora y otra más reposando en la cazuela.

Bah! Ricos sin más. Diferentes.

Bss

Pan candeal, otro

Ya me va saliendo el pan candeal como a mí me gusta.

Éste de aquí lleva trescientos gramos de harina de trigo corriente –todo uso de supermercado- doscientos de agua, una cucharada pequeña de levadura seca, media de malta de cebada y sal. Muy poco amasado y sobado diez minutos en la mesa.

Cuarenta minutos de reposado a temperatura ambiente –fresquito- y media hora de horneado a 200º C sin vapor.

Casi comercial, irreprochable y barato, muy barato; sólo el curro de refinar después de amasar.

Hasta ahora estaba consiguiendo cortezas de porcelana pero la miga se me resistía en la comparación con la que tengo en la cabeza –y pruebo por ahí de vez en cuando- tiene que quedar como una espuma fina. Más o menos lo que veis.

Albricias.

Nachos

Qué razón tiene quien ha redactado la presentación del HEMC. Hacer comida con restos y que te salga mejor que el plato original. Menuda envidia.

Siempre que hablo de esto me acuerdo de mi amiga Á. Á tiene una familia larga. A juzgar por lo que explica son una familia de garbanceros. Su marido le hace el amor los días que hay cocido. Sus hijos vienen con sus parejas el finde que hay cocido. Pero los cachondos no se comen el cocido. Todo son excusas: no joder, que venimos de tomar el vermú y nos hemos puesto ciegos!…el marido: mira estoy un poco pesado de estómago, casi que me voy a dejar los garbanzos…etc, etc.

Á, que no es ninguna giloria, de unos años –muchos- a esta parte se coscó de la movida y desde entonces cada finde que le apete ver a sus hijos o hacérselo con su marido prepara cocido; pero hace dos cocidos porque en realidad lo que más le gusta a su familia son los garbanzos fritos y la única forma de que coman uno es garantizarles que va a haber más para llevarse o para comérselo al día siguiente. La situación lleva así años, la pobre Á está desquiciada, ja, ja, ja, ja! aunque yo sé que lo que está es encantada.

Mi caso es diferente porque mi chaval no es muy amante de las legumbres pero sí de cualquier mierda fabricada con maíz transgénico. He de reconocer que soy un juguete en sus manos y con lo bon vivant que me salió me toca hacer frecuentes incursiones en terrenos inexplorados de mi cocina ja, ja, ja, ja! para darle gustito al man. Creo que  tengo las mismas sensaciones que Á :)

En este caso presento al HEMC unos nachos de maíz.

La realidad del caso es que los nachos son un truqui que se usa para aprovechar las tortillas que sobran. El otro día hice unas para quesadillas y también hice un poco de trampa: hice de más para que me quedaran y me luciera el post. Ustedes me perdonarán ;)

Según se dice, los nachos fueron un recurso de un tal Ignacio al que, en la época de la construcción de los ferrocarriles se le presentaron unas señoras norteamericanas a comer a destiempo. Como el buen señor no tenía otra cosa que las tortillas que le habían sobrado de la comida, no se le ocurrió nada mejor que cortar las tortillas, pasarlas por el horno y servirlas con queso fundido y jalapeños en escabeche. No sé si, como Á, pudo sacar algo más en claro de las gringas.

Poco más. Agarras algunas tortillas de maíz que te hayan sobrado de otra cosa y las cortas en seis ¿alguna vez te has preguntado por qué los nachos son triangulares?

Las pones en una bandeja y al horno muy caliente –en este caso también de reciclaje porque acababa de sacar un pan y el horno estaba en un momento de pm- unos cuatro minutos. Dos advertencias.

Las tortillas se mantienen blanquitas obstinadamente pero, como el jabón de potasa, cambian de estado en un pispás y se queman sin que te des cuenta. Cuatro minutos son suficientes, si los nachos están un poco blandos se van a terminar de hacer sobre la bandeja fuera del horno.

Y 2) si te apete puedes darles una pasada con un flis-flis –antes de meterlos al horno- de agua y espolvorearlos de sal para que queden más sabrositos. Tú verás cómo tienes la tensión.

Espero que os gusten. Abrazos.

Ps.: los nachos en realidad son totopos….aunque eso es otra vaina de la que hablaremos otro día y además también se pueden hacer frítos…a mí no me gustan en demasía porque chupan mucho aceite, vosotras mismas :)

Pan con sémola de trigo

Llevaba tiempo queriendo hacer este pan y la verdad es que estaba tardando. Sale muy bueno, me resulta sorprendente que con esa arenilla de sémola salga un pan tan fino, con una miga tan húmeda dorada y esponjosa y con una corteza tan aparente. Muy bien.

Yo bien, bien, no sé qué es la sémola de trigo. La uso, más o menos fina, de trigo y de arroz para las sopas del orquito. Más gruesa –bulgur- para el tabboulé. El bulgur está cocido antes de partir el grano, la sémola de la sopa no lo sé y la de panadería tampoco. Son unos polvitos amarillos de textura variada. Los míos los traigo de BCN y son doraditos y tipo arena fina de playa.

Los uso, básicamente, para ponerlos encima de la tabla de meter el pan en el horno. Con el retostado le dan al culete del pan un atractivo especial ;)

Quien me ha dicho que los usa, lo hace como si de harina se tratara. Ahora no recuerdo si panifica en exclusiva con sémola o la mezcla con harina. Yo lo hice con harina de fuerza –cuatrocientos gramos- masa madre ácida de harina de fuerza –trescientos gramos- y sémola fina –trescientos gramos- agua y sal.

Parece ser que la textura de la masa con sémola provoca sensaciones especiales ¿? si os soy sincero no he amasado a mano en mi vida y no me puedo pronunciar. Sí que cuando lo sacas de la amasadora y le das un par de vueltas en la mesa se nota cierta granulosidad en la masa que desaparece en cuanto fermenta.

No tiene ninguna elaboración especial. Amasé todo a máquina y le di un par de vueltas de refino en la mesa. Reposó toda la noche en un bol dentro de una bolsa de plástico y en la cocina. La casa llevaba vacía semanas y hacía mucho pelete.

Al día siguiente formé las barras y reposaron toda la mañana; fueron al horno fuerte media hora y reposaron dentro diez minutos más. Muy rico este pan, un descubrimiento para acabar con los restos de harina de mi cocina.

Anímense chicas ;)

Conejo en salmorejo

Recién llegamos de vacaciones. De un tiempo a esta parte estamos trabajando la invernada en la costa africana o mejor dicho –la frase no es mía- en el país de la costa africana que colonizan ¿colonizamos? los españoles . Qué lástima de españoles, colonizamos a peña de todas partes y mí no me llega nada ni de ultramar, ni, siquiera, de Albacete ¿a algún español, lector de: mi cocina, le llega algo? ¿cómo lo has hecho colega?

Nosotros hacemos vacaciones súper tranquis. Para mí, en muchos casos, es como si fuera solo porque mi hijo pasa bastante de turismo y resto de vainas asociadas. Comer bien, bañarse y un hotel cómodo y céntrico; los tiempos muertos entre una y otra cosa los dedica a jugar a la play o similar. Soy de una opinión parecida; disfruto más tomando el vermú de plática con tres o cuatro chicharreros que en una expedición al avistamiento de ballenitas o a ver momias guanchas, y entre vermú y vermú pues me puedo ir a la playa a leer la prensa local –qué nivel, maribel. Se me sigue resistiendo subir al Teide y eso me jode, será en 2011 quizá.

Este año le ascendí –al orco, cumplió diez allí- y le di permiso para ir de paquete en el asiento de delante; ja, ja, ja!! el man es como los perritos, no se acostumbra: le abres la puerta y escapado al asiento de Tess. Tan es así el cuento, que a la segunda ocasión me dijo: mira papi, yo prefiero ir en el asiento de atrás! así que, camaradas, de nuevo me toca viajar en coche solo :)

Sacaba a colación lo de la prensa local porque es verdad que me gusta mucho leer los papeles del pueblo donde estoy y aunque la mayor parte de los artículos de fondo, la información nacional y la internacional se compran de agencia siempre se escapa alguna cosa que te permite, un poco, sentir el pulso de las fuerzas vivas locales.

Si el único sistema que tuviera para forjarme un juicio sobre Santa Cruz fuera el callejero,  tendría que decir que se trata de una ciudad reaccionaria hasta decir basta. Me explicó el dueño de un restaurante de allí El coto de Antonio en la calle del Perdón, antigua General Goded, que sólo hace un par de meses habían comenzado a cambiarle el nombre a las calles. No sé si lo de Perdón y General Goded tiene algo de chiste.

Por cierto el restaurante viene en la guía Michelín pero no vale mucho; comimos steak tartare, mi hijo –aceptable- y puchero canario, yo –de segunda división- y media botella de Tacoronte para olvidar; el pan congelado y el postre convencional. Caro. A cambio la camarera de sala espectacular,  la conversación del man muy agradable, y además nos recomendó otro sitio en La Matanza: El Salón, merece la pena el palizón desde el sur. Pescados del día hasta reventar, vino de cosechero –buenísimo en su categoría- y resuelves cena de cuatro por sesenta euros.

Si el otro elemento que tuviera para lo de la opinión cualificada sobre aquello, fuese la prensa local, entonces sí que el informe sería demoledor –no incluyo la conversación con el sr. Antonio porque es un facha del carajo y no sería justo para con el resto de chichas.

Si no estoy equivocado en TFN hay tres periódicos: El Día, La Opinión y el Diario de Avisos. Del tercero no digo nada porque por algún motivo no llegaba a mi súper de referencia en Las Américas.

Hay que leerlos queridas, hay que leerlos para hacerse una idea de hasta qué punto se pueden enquistar las ideas con la insularidad que se palpa hablado de toros con un taxista de Santa Cruz o de fútbol con los parroquianos de un bareto en el mercado de Nuestra Señora de África.

Es difícil entresacar la fuerza de lo que aquella gente decía pero me pareció que la prensa local –El Día en este caso- resumía muy bien el fondo del discurso.

Dos articulillos de opinión, los dos del mismo día –llegamos el veinticuatro y el veinticinco no había prensa- el veintiséis de diciembre, dan la clave. El moro y el godo: homenaje a lo políticamente incorrecto lo mires por donde lo mires y Oramas y Perestelo, sobresalientes en presupuestos, suspensos en defender la política de Canarias: sobre los problemas de Canarias por ser una colonia……acojonantes artículos para los poco informados como yo. Y ayer, buscado los links para ponerlos, me leí este otro que tampoco tiene desperdicio: Estamos en el año de nuestra independencia.

Complejo asunto el del Estado español. Cuando era estudiante, en las discusiones de clase siempre se llegaba a la conclusión de que serían las Islas Canarias el primer territorio que adquiriera un estatus de independencia efectiva, por algunos motivos que no entendía –yo- muy bien, pero que creo que estaban resumidos en las conversaciones con el taxista y los parroquianos e implícitos en los textos que os pongo por un aquel de vuestra curiosidad.

Mientras, yo me dedico a coleccionar libros de cocina local y a preparar algunas comiditas de allí que después envuelvo con La Opinión; y no lo digo con coña que ya, un antiguo director de Pueblo decía que uno de los momentos en que sentía más placer de trabajar allí era cuando veía a un currante con el bocadillo envuelto en una hoja de Pueblo del día anterior :)

En este caso un conejo en adobo de salmorejo.

Según me explicó la librera de Adeje –del pueblo- que me vendió unos libricos de cocina, la receta es la siguiente: en una cacerola se mezcla orégano, pimentón, ajo, guindilla, sal y aceite; se mueve todo bien y se añaden los trozos de conejo que se revuelven en el adobo y se dejan reposando una noche. Se sacan, se escurren y se fríen en aceite –esta parte es mía- no muy caliente, para que no se queme lo que llevan pegado las tajadas, hasta que se dore la carne. Se sacan del fuego. En la olla –vuelve receta original- donde maceró el conejo se pone un poco de vino, se da un hervor y se vierte sobre el conejo frito. Esta última parte la omití porque tenía muy poco vino y consideré más útil bebérmelo que echárselo al conejo :))

Sobre la receta del salmorejo canario tengo ciertas dudas. Me da la impresión de que en cada casa se debe de hacer una diferente y en cualquier caso quiero declarar que la señora que me la dio era sevillana y su contestación a mi pregunta de qué coño hacía tan lejos de Triana fue: amor; ambas cosas –amor y Triana- ofuscan mucho así que no me hago responsable.

Nosotros nos lo comimos con papas negras de las de a siete euros y medio el kilo –precio estándar en toda la isla- y mojo rojo que también hicimos en casa.

Las papas arrugadas tienen poco misterio. En una olla pones tres dedos de agua y un puñado de sal. Se hierven las papas tapadas hasta que casi se agote el agua, se sacan del fuego y se dejan reposar -tapadas- dándoles un par de meneos, hasta que te las vayas a comer.

La receta del mojo me la voy a reservar, por el momento, porque tengo pendiente continuar un debate con mi amiga, la sra. jonjo, sobre el uso o no de tomate  en las salsas picantes y sobre todo en la salsa brava madrileña y quisiera abundar sobre el asunto en cuanto tenga algo de tiempo ;)

Bss

Llegaron los reyes

Llegaron los reyes a la vuelta de las vacaciones. Este año me han traído el juego de la frigopoesía que me gusta mucho.

Se trata de entretenerte componiendo poesías –supongo que también podrías hacer discursos e incluso emplearlo en caso de secuestro- mientras haces la comida. Me gusta, me gusta …… el rey que me lo ha regalado me conoce mucho y sabía que me iba a dar el todo el bebe con los imanes, aunque como a mí el Supremo no me llamó por los caminos de la lírica me tengo que contentar con copiar a los dotados :(

Supuestamente el repertorio de imanes es el adecuado para palabras de amor pero aunque bragueta y bocadillo son relativamente fáciles encontrar, para un concepto –a mon humble avis- algo más estándar en esto de la lírica ;) como podría ser madrugada, me las vi y me las deseé. No sé, quizá tenga yo un concepto más ñoño del amor que quien hizo la selección de palabras ja, ja, ja!!

Otra característica añadida del juego es que aunque viene con un listado alfabético de las palabras que contiene, éstas no parecen seguir ningún orden lógico en las placas de imán. Vamos que después de hacerle una revisión concienzuda al asunto, lo único que pude concluir es que el fulano que ordenó las palabras estaba o como una cuba o se le cayeron al suelo cuando las llevaba a filmación. Lógica difusa en la ordenación es poco decir.

Este segundo gracejo del juego lo hace, por tanto, muy apropiado para elaboraciones culinarias largas como panes de masa madre, caldos, horneados y en general para todas aquellas preparaciones que requieran tiempo y poca intervención humana. Aunque no exclusivo porque yo, mientras me componía la estrofilla de arriba y parte de la de abajo, me hice estas magníficas: QUESADILLAS

Las quesadillas que te cascan en MAD son puro queso fundido con alguna vaina de poca monta dentro. Una basura. Dice una amiga mejicana que las quesadillas de verdad no llevan queso ¿? –siguiendo la deducción en lugar de quesadillas se deberían de llamar empanadillas- y que se pueden rellenar de lo que quieras. Ni idea.

En el caso que nos ocupa las preparé con un trozo de carne de entraña sobrante de un asado del día de los reyes, un diente de ajo y un poco de cheddar –en la nevera desde mediados de diciembre- en avanzado proceso de momificación, como puede verse en la foto.

Se preparan tortillas de maíz como se explica aquí. En este caso le añadí un par de cucharadas de harina de trigo y un pico de levadura.

Se pasa el relleno por una picadora comme ça! y se van rellenando las tortillas, una cucharada de cada cosa bastará. Las tortillas se deben pintar con aceite por la cara por la que van a ir a la sartén.

Se tapa el conjunto con otra tortilla y a la sartén hasta que se funda el queso. Nos las comimos –como dicen las gorronas habituales de mi cocina aunque ellas son paletas y en realidad a lo que se refieren es a recién hechas- hirviendo ;)

Bss, salud y éxitos para todos en 2010.